Adif tiene que restaurar los acuíferos que desvió a Asturias
LAS OBRAS del túnel de Pajares, por el que deberá circular el ferrocarril de Alta Velocidad, han provocado un perjuicio grave a Castilla y León, en concreto a varios pueblos leoneses que se han visto afectados en un recurso esencial como es el agua. Adif ha provocado, con su intervención en los acuíferos, que el agua que debía llegar a la vertiente leonesa haya sido trasvasado hacia Asturias.
La Confederación Hidrográfica del Duero ha abierto un expediente sancionar al gestor de las infraestructuras ferroviarias, en lo que es su primera actuación en este sentido a pesar de las constantes denuncias de los municipios leoneses afectados. Aunque la reacción ha sido tardía –mucho más si se compara con la diligencia de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para actuar sobre los daños en su cuenca–, es positiva y, sobre todo, de justicia. Ahora, la Confederación tiene que exigir a Adif que aclare lo sucedido con los acuíferos y que explique los motivos de su actuación, pero sobre todo es obligado que asuma su responsabilidad. Para ello, no hay otro camino que no sea la reparación de los daños por parte de la empresa pública.
La Confederación Hidrográfica del Duero debe estar vigilante para que el expediente sancionador no se quede en un mero trámite para la compañía que ha provocado los daños, salvándolo con el pago de una cantidad económica. Para los municipios afectados el recurso dañado es vital y lo más importante para ellos es que se haga todo lo necesario para restaurar los acuíferos a la situación anterior al inicio de las obras del túnel de Pajares. Lo que ahora reclaman los afectados es un plan de recuperación integral para toda la zona afectada, y es lo que debe exigirse a Adif, independientemente de que la empresa pública pueda a su vez pedir responsabilidades a las empresas contratadas para ejecutar las obras.
Los daños causados en un ecosistema sensible como las montañas de la Cordillera Cantábrica son enormes. Por un lado, se ha producido un atentado ecológico de grandes dimensiones, tal y como denuncian los afectados. Y, por otro, se ha generado un problema económico tambien relevante, ya que se ha incrementando el problema de abastecimiento de agua de unos municipios castellanos y leoneses situados a 1.800 metros de altura que, como consecuencia de las obras, ahora ven como sus fuentes se secan en determinados momentos del año.
Adif, como responsable última de la obra, ha tenido un comportamiento negligente, provocando daños tanto en la vertiente leonesa como en la asturiana. El expediente abierto contra la empresa debe servir, sobre todo, para resarcir del daño a los municipios afectados y restaurar los acuíferos con urgencia.