Diario de Valladolid

EDITORIAL

Hay que blindar las empresas ante ataques informáticos

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LA SEGURIDAD informática está en el centro de las grandes inquietudes de los políticos y, teóricamente, de los empresarios y de los ciudadanos. Los ciberataques están a la orden del día y no han parado de crecer en los últimos años; hasta el punto de que los gobiernos cada vez son más sensibles a las consecuencias de la inseguridad informática y cada vez toman más medidas contra ella.

El mundo empresarial español y castellano y leonés no es ajeno a las repercusiones de todo tipo que puede acarrear a una compañía las debilidades informáticas y la desprotección en la red. Sin embargo, los datos estadísticos no parecen coincidir con la realidad cercana que perciben los expertos.

Un informe del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (Ontsi) con datos del INE y de la ComisiónNacional de Valores y la Competencia concluye en que el 86% de las empresas de Castilla y León utiliza sistemas internos de seguridad, bien sea contraseñas seguras o copias de seguridad externas, aunque sólo un 12% tiene implantado un sistema de autentificación mediante elementos biométricos como las retina, las huellas digitales, la mano o la voz.

El presidente de la Confederación Nacional de Empresas TIC, Tomás Castro, cuestiona esta estadística y asegura que las empresas no están poniendo mecanismos de seguridad suficientes por desconocimiento y rebaja al 5% las que realmente han implantado los mecanismos necesarios para blindar sus compañías de ataques informáticos.

Lamenta Castro que sea en muchas ocasiones el miedo empresarial a dañar la imagen y la credibilidad lo que les frena para denunciar esos ataques y advierte de que en 2018 será obligatorio hacerlo.

El espionaje industrial, la posible pérdida de datos imprescindibles para el funcionamiento de un negocio o posibles manipulaciones informáticas dañan, a veces de forma irreversible, el presente y el futuro de una empresa.

El panorama es desigual entre las grandes y las pequeñas empresas. En Castilla y León, la abundancia de micropymes eleva el problema. Es necesario y urgente que las compañías se blinden ante una nueva forma de agresión exterior que puede dañar sus sistemas informáticos.

Reaccionar con profesionalidad y rapidez ante un fenómeno creciente es una inversión necesaria y obligada. Para llegar a este tipo de inversión es fundamental que sobre todo las más pequeñas empresas sean conscientes de la vulnerabilidad que implica ese desconocimiento. Desplegar una campaña informativa parece algo imprescindible. Sobre todo, cuando la conexión por internet está generalizada en el mundo empresarial de la Comunidad.

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