Diario de Valladolid

EDITORIAL

Una oportunidad para Antolín no exenta de riesgos

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ANTOLÍN, la segunda empresa de la región por detrás de Renault, vende ahora por 286 millones de euros, pero anuncia inversiones por valos de 900 millones durante los próximos tres años. Desinvierte en su negocio de los asientos y se lo endosa a una de las principales compañías proveedoras de la industria del automóvil del mundo.

Cambia una división rentable y con carga de trabajo pero sin expectativas de hacerla competitiva a medio plazo por financiación para centrarse en otros objetivos en los que sí puede asegurarse una cuota de mercado significativa y una presencia global, obligados por los fabricantes de automóviles que reclaman a sus proveedores cerca de sus factorías.

Además, no hay temor de que Lean sea competencia puesto que los negocios de ambos son complementarios. A mayores, Antolín puede empezar ya con liquidez su plan de inversiones en el que desarrollará aún más la innovación, abrirá nuevos centros y creará más empleo.

Empresarialmente la operación es óptima y así lo han resaltado tanto el comprador como el vendedor, sin embargo, hay que verla desde la óptica de los empleados. Hay carga de trabajo a medio plazo, tanto en Burgos como en las dos plantas de Vigo, donde producirá los asientos para una nueva furgoneta a partir del año próximo, y la catalana, pero el temor de las plantillas, expresado por los comités de empresa, está en que una vez concluyan esos contratos existan tentaciones de modificar la estructura de la división de asientos o redistribuir la producción.

De hecho, existe el precedente de la fábrica que Lear operó en Ávila como proveedor de Nissan, que acabó cerrando por la caída de la carga de trabajo y diversos conflictos con la plantilla.

Entonces 300 empleados se quedaron sin su puesto de trabajo.

La compañía multinacional castellana y leonesa sostiene que ha llegado a un pacto con la americana para no realizar ninguna transferencia artificial de la producción, compromiso que sumado a la carga de trabajo ya asegurada les permite ser optimistas sobre el futuro de las plantas que ahora vende a Lear. Y los números así lo avalan.

Valga como referencia que el contrato con el grupo PSA Peugeot-Citroën en Vigo supondrá una facturación anual de 130 millones de euros, pero eso no borra la incertidumbre por el cambio de manos de las doce plantas, especialmente las tres burgalesas. También hay quien, como el presidente de la patronal provincial, prefiere ser optimistas y poner el foco en la oportunidad que supone que un gigante de la automoción como Lear llegue a Burgos. Miguel Ángel Benavente espera que, gracias a esta venta, la multinacional «tenga la posibilidad de conocer Burgos y pueda plantearse desarrollar sus inversiones en la ciudad». El mercado dirá la última palabra.

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