Diario de Valladolid

EDITORIAL

Una crisis interna que los socialistas deben reconducir

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LOS PRINCIPALEs partidos se encuentran embarcados en procesos congresuales o asamblearios a los que acuden en situaciones bien distintas. La formación con mayores dificultades, como es sabido, es el Partido Socialista, sumido en una división interna que tiene su correlación en la organización en Castilla y León. También andan revueltas las aguas en Podemos, que celebrará su asamblea los días 11 y 12 de febrero en Vistalegre. En este caso, el enfrentamiento entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón no se trasluce en la Comunidad, donde la dirección autonómica que lidera Pablo Fernández está firmemente alineada con el secretario general de la formación morada.

El mismo fin de semana celebrará el Partido Popular su congreso, que se desarrollará sin sobresaltos y ratificará el liderazgo de Mariano Rajoy. Pero organización regional se ha encontrado con una rebelión en Soria que amenaza la tranquilidad reinante. Una rebelión contra la presidenta provincial, Mari Mar Angulo, impulsada por quien fue su máximo valedor, el ex secretario del PP y ex presidente de la Diputación, Antonio Pardo, y que demuestra cierta falta de sensatez cuando los populares están en vísperas de su proceso congresual. En cuanto a Ciudadanos, que celebra su asamblea el próximo fin de semana, cerró ayer su proceso de primarias sin novedades, con Albert Rivera al frente de una ejecutiva renovada que integra a cuatro castellanos y leoneses.

Mientras PP, Podemos y C’s renovarán sus órganos de dirección y sus mensajes en el mes de febrero, los socialistas tendrán que esperar hasta el congreso del 17 y 1l 18 de junio para definir el futuro de la organización. Será el momento de comprobar si el PSOE consigue restañar las profundas heridas que dejó el comité federal que le costó la Secretaría General a Pedro Sánchez y partió en dos la centenaria formación. En Castilla y León, aquel comité dibujó un nuevo mapa en la organización regional, antes alineada mayoritariamente con Sánchez y, ahora, el anuncio de que el ex secretario concurrirá a las primarias ha agudizado la división.

El secretario autonómico, Luis Tudanca, fue uno de los más firmes defensores del dirigente defenestrado, aunque su ímpetu se ha ido suavizando con los meses hasta pasar a una «exquisita neutralidad» como manifestó el sábado. Varios barones provinciales, como el leonés Tino Rodríguez, el zamorano Antonio Plaza o el salmantino Fernando Pablos, pasaron de sanchistas a susanistas, mientras que otras organizaciones como la de Valladolid, permacen fieles al exlíder del PSOE. En todo caso, prácticamente ninguna provincia se salva de la división interna, pues frente a los dirigentes existen grupos disidentes con mayor o menor fuerza.

La fractura interna del PSOE debería resolverse en el próximo congreso, ya que no es bueno para el país ni para Castilla y León que el principal partido de la oposisión pierda el rumbo en luchas cainitas.

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