Una sentencia que evidencia que la justicia es lenta, pero llega
LO DEFENDIÓ ESTE periódico en más de una ocasión, Raquel Gago debería estar en la cárcel. En estas mismas páginas se dijo cuando el contundente veredicto del jurado. Y, después, tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León,que devolvía a la policía local a la situación de partida, aquella que incomprensiblemente enmendó el magristrado Carlos Álvarez.
Y, ahora, EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN también vuelve sobre sus pasos para insistir en que Gago debería ingresar ya en prisión, tras conocerse que el Tribunal Supremo no sólo confirma la sentencia del TSJ de Castilla y León y la condena a doce años de cárcel como cómplice del asesinato de Isabel Carrasco, sino que eleva esa pena en dos años, hasta los catorce, por tenencia ilícita de armas.
El Alto Tribunal entiende, sin ningún género de dudas, que la policía local sabía en todo momento que el arma que su amiga Triana le dejó en su coche era la que la madre de ésta y asesina confesa había utilizado para matar a Carrasco.
Gago tiene que ir a prisión no ya por un tema judicial, sino porque todas las pruebas, y así lo señalan las sentencias, la implican directamente en el plan para asesinar a la presidenta de la Diputación leonesa. La agente local intentó agarrarse a la increíble teoría del shock. Lo que nunca ha podido hacer es eliminar el reguero de situaciones, desgranadas una por una en el juicio y en las diferentes vistas de los recursos, que la implican directamente en el crimen. Como también siempre defendió este periódico.
En el caso de Raquel Gago, además, se suma el cierto trato de favor que ha venido recibiendo en todo el proceso y durante la investigación del asesinato. Desde el momento mismo en que tras entregar el arma se la deja en libertad sin cargos. O cuando tiene que ir a declarar al juzgado y el intendente jefe de la Policía Local de León, Martín Muñoz, le pone su coche y chófer para que la lleve ante el juez y la ‘cuele’ por el aparcamiento sin ser vista por la prensa.
Favoritismo que también se vio en la cárcel, sobre todo a la salida, cuando un funcionario usó su tarjeta para sacarla del aparcamiento privado de los trabajadores de la prisión de Mansilla de las Mulas en su coche. Situaciones todas ellas que fueron denunciadas en estas mismas páginas.
El Supremo ha elevado a definitiva su resolución sobre los recursos del caso Carraso, a la espera de la sentencia que se conocerá en unos días, y su contundencia y rapidez, en apenas 24 horas, ha dejado claro, como bien señala el Fiscal jefe de León, que el jurado estaba en lo cierto. El TS, además de un nuevo varapalo a Carlos Álvarez, demuestra que la justicia es como los bueyes de Tierra de Campos, lenta pero llega.