Posverdad retroactiva
DETRÁS de los cristales llueve, como cantara Serrat, el ilustre artista hijo de madre turolense y acompañante de Sabina en los tendidos de las plazas donde torea José Tomás. El independentismo pincha en hueso con él.
Decía que llueve mientras escribo estas líneas y despliego en la mesa del despacho el periódico, y de reojo repaso la semana en la pantalla del ordenador. Interesante el concepto, de artificiosa creación en cuanto al vocablo, pero de indudable y preocupante realismo en su contenido: la posverdad.
Cada cual se engaña y engaña a los demás bajo su libre albedrío. Como la concejala Galcerán, pro okupa, que posee un millonario patrimonio que incluye todo un edificio céntrico en Barcelona, solares urbanos, y acciones de multinacionales. Defiende lo contrario de lo que su vida personal y económica muestra. Y dice que es una luchadora contra la pobreza. Me parto. Ésta será de las que se queja, muy amargamente, del oropel del Vaticano, con esa pátina de modernidad que regala el anticlericalismo.
He aquí una muestra del escenario por el que la sociedad navega. No importa la coherencia, ni las razones, ni las leyes. La posverdad todo lo puede. Amén.
Tampoco anda desencaminado Fernández del Corral en su último artículo en estas páginas, titulado Democracia de boquilla. Partidos y sindicatos presumen de lo que carecen. Mola su imaginado debate entre Mañueco y Silván, para disputarse el cetro popular en Castilla y León. La vida es sueño, y ese debate sería todo un reto para insomnes. Si las ideologías partidistas tienen mucho de trola, un enfrentamiento entre ellos mismos ya sabemos que no es sino un debate tuneado sobre el reparto de cargos y la contratación del combustible para las furgonetas de distribución de consignas.
La posverdad (el mando de lo emocional sobre lo racional, a fin de cuentas) es hija de las ideologías, prima hermana de los forofismos futboleros. Los datos objetivos sólo interesan si benefician. Algunos aún siguen sacando a Franco en la segunda parte, como ariete arrojadizo. Posverdad retroactiva.