Diario de Valladolid

EDITORIAL

Exitosa recuperación de la población de osos pardos

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La recuperación del oso pardo en los montes del norte de Castilla y León ha resultado todo un éxito, después de que este plantígrado estuvieran a punto de desaparecen en la década de los 80.

En la actualidad, el número de osos pardos en la Comunidad alcanza ya los 250 ejemplares entre las dos subpoblaciones existentes en la Cordillera Cantábrica, y va en aumento.

Estos mamíferos se reparten en dos zonas de la Cordillera Cantábrica, tanto en territorio de Castilla y León como de las comunidades vecinas de Asturias, Cantabria o Galicia. La mayoría de los ejemplares –alrededor de 200– transita por la zona occidental, entre el Alto Sil, los Ancares leoneses y zonas próximas, hasta los Ancares de Lugo. Hace 30 años, solo se contabilizaban entre seis y ocho osas con crías, mientras que el último censo detectó 34 hembras con oseznos.

Tal incremento de la población de estos plantígrados ha sido posible gracias a distintos factores y se ha visto favorecido fundamentalmente por la gestión realizada por la Administración autonómica y la Fundación Oso Pardo. El presidente de esta organización, Guillermo Palomero, señala los buenos resultados de la lucha contra el furtivismo, que, aunque sigue existiendo, ahora es residual. Para ello, la Junta y la fundación trabajan en la retirada de lazos, veneno y trampas, que en ocasiones están destinadas a otros animales como jabalíes y corzos, pero que también dañan a los osos, sobre todo en la zona de occidente. Desde 1989, la fundación ha denunciado a 151 cazadores furtivos, retirado más de 1.500 lazos y replantado casi 143.000 árboles frutales. También ha realizado más de 13.000 fichas de osos en las que controla la evolución de la especie.

También ha sido importante la labor de conciliación y fomento de la convivencia entre los plantígrados y los cazadores y los alcaldes de los municipios de las zonas oseras. Esta búsqueda del equilibrio se ha centrado en «poner en valor al oso», en palabras de Guillermo Palomero, como seña turística que atraiga a visitantes a estos territorios. De este modo, el oso ha pasado de ser un animal protegido ha ser también querido.

Otro elemento determinante para incrementar la población de osos pardos ha sido la protección del hábitat, que prácticamente se encuentra de forma íntegra en la Red Natura 2000 europea.

Ante el éxito de la política de conservación del oso pardo, solo cabe decir que la Junta de Castilla y León debe perseverar en la misma línea de trabajo, así como destacar la labor que viene desarrollando desde hace años la Fundación Oso Pardo.

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