Diario de Valladolid

Redacción de Valladolid

Nadie creyó a los Simpson

Creado:

Actualizado:

UN RACISTA, un misógino, un admirador de fascistas, un enemigo de musulmanes, un militarista, un ignorante… será el presidente de la nación más poderosa del mundo. Blancos con baja formación, trabajadores excluidos en zonas desindustrializadas, ciudadanos de ámbitos rurales, mayores de 45 años y demasiadas mujeres… han inclinado la balanza en favor de este millonario y en contra de la que podría haber sido la primera presidenta de EEUU.

Al menos cuatro preguntas dominan el planeta mientras el mundo tiembla, desconcertado, de miedo: ¿Quién votó a Trump? ¿Por qué? ¿Cómo lo consiguió? ¿Qué pasará ahora? Nadie tiene respuestas completas a un fenómeno tan nuevo en este complejo y desequilibrado sistema electoral.

Este millonario que ha logrado la Presidencia teniendo enfrente a casi todos los poderes, a parte de su partido y que ha dejado en ridículo encuestas y medios de comunicación, ha conseguido el apoyo de más estados que Clinton y una espectacular confianza e ilusión que la opinión publicada fue incapaz de analizar y prever en su dramática dimensión. Los hombres de Estado le saludan y se rinden a sus pies. Él, como la mayoría, no será capaz de cumplir todas sus promesas. Pero en Europa y en España ya hay quien se alegra y quien, con escaso rigor, se atreve a hacer interesadas comparaciones sobre su populismo.

Incapaz de analizar con certezas el por qué y sus consecuencias, sí creo que Clinton no ilusionó con sus propuestas a los empobrecidos por la crisis, pese a ganarse el favor de muchas minorías; su discurso urbano de sintonía con las élites dejó un espacio que Trump aprovechó. Las crisis económicas generan una rebelión selectiva y favorecen más miedo del que desean los intelectuales de despacho. Rajoy, que ha gestionado la crisis, ha recibido muchos apoyos de trabajadores, pese al empobrecimiento social selectivo que les ha generado. El medio rural de Castilla y León vota a Herrera o se abstiene. Si tuviera un Trump autonómico, ya veríamos dónde quedaba el PP.

La respuesta nunca puede ser el miedo, sino más democracia, más participación, más implicación política, más controles al poder, más calle… Y sobre todo, tener claro que las prioridades siempre tienen que ser los más desfavorecidos y no las élites económicas. La crisis ha abierto brechas que el sistema es incapaz de cerrar. Los Simpsons pronosticaron que Trump se convertiría en presidente. Nadie los creyó. Ahora llega la pesadilla.

tracking