Desaparecidos en combate
LA RAE define coherencia como aquella «relación lógica entre dos cosas o entre las partes o elementos de algo de modo que no se produce contradicción ni oposición entre ellas» y, también, como la «cualidad de la persona coherente o que actúa en consecuencia con sus ideas o con lo que expresa».
Pues bien, ni la una, ni la otra le sirven a la socialista palentina Luz Martínez Seijo en su defensa del ‘no es no’, en contra de lo dictaminado por el comité federal de su partido, al que ella como militante y, mucho más, como representante político se debe.
Y no le sirven, al menos no como ella pretende utilizarlas en su beneficio y descarga para así evitar ser sancionada por su partido por ir contra las decisiones de su comité, salvo que sea coherente con ella misma, que ya ha demostrado que no lo es, y renuncie a esa poltrona a modo de asiento en el Congreso de los Diputados que le dieron ‘a dedo’.
Cualquiera de las dos acepciones de la Real Academia de la Lengua, aplicadas al pie de la letra, conducen a Martínez Seijo hacia la puerta de salida del Congreso de los Diputados. Uno no puede estar en misa y repicando. No se puede agarrar a lo que dicen lo estatutos del partido cuando le vienen bien para sus intereses particulares y pegarles un puntapié cuando no le favorecen a esos mismos intereses.Justo lo que hace la política palentina. A Seijo lo único que le queda es dimitir y marcharse. Si quiere ser coherente que siga el camino de quien la colocó ‘a dedo’ en contra de los militantes. Eso sí sería coherencia.
Aunque para coherente Mariano Rajoy a la hora de nombrar su nuevo Gobierno. Rajoy, instalado en esa idea que tiene de pensar que aún ostenta una holgada mayoría absoluta, sigue haciendo de su capa un sayo. Crea su gabinete a su imagen y semejanza y reparte ministerios para cerrar las grietas que se le abren en el seno del PP. Lo del diálogo y el consenso lo tiene superado. Si no le aprueban los presupuestos ya tiene a los culpables. Los mismos que se lo permiten: los naranjas de Ciudadanos y los colorados del PSOE. Los primeros porque no son más que una fotocopia, y lo demuestran un día sí y otro también, del Partido Popular y, los segundos, porque bastante tienen con lo suyo como para, además, mirar hacia el PP. Los socialistas, y no hay más que mirar hacia Castilla y León, estas más desaparecidos en combate que Chuck Norris.