Diario de Valladolid

EDITORIAL

Falta conciencia social para el empleo de los discapacitados

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LAS BARRERAS para la integración social de las personas con discapacidad distan mucho de haber desaparecido. Aunque ha mejorado ligeramente su situación de empleo respecto a los años más duros de la crisis, se echa de menos una conciencia social generalizada que se traduzca en un mayor número de puestos de trabajo para este colectivo con especiales dificultades y por lo tanto en una reducción del paro.

Castilla y León sigue siendo una de las comunidades con más desempleo entre personas con discapacidad, a pesar de que 2015 fue un año positivo en términos de contratación, seguramente por el impulso de dos medidas nuevas: la reserva de contratos a centros especiales de empleo y la inclusión de cláusulas sociales en los contratos de la Administración autonómica.

Esta Comunidad cuenta con empresas modélicas en la contratación de personas con discapacidad. La experiencia ya histórica de algunas demuestra que este colectivo puede perfectamente ser tan productivo como el resto.

No obstante, hay asignaturas pendientes a la hora de abordar este desequilibrio que impiden a este colectivo su integración social. «No estamos sabiendo explicar bien a las empresas las ventajas de contratar a personas con discapacidad», dice el presidente de CERMI en Castilla y León. Dar la vuelta a esa situación y propiciar una mayor información y toma de conciencia por parte de los empresarios de la Comunidad es clave para asegurar una correcta integración de estas personas.

El desconocimiento de sus actitudes y de sus características actúa como barrera insalvable que es necesario superar. Hoy son los Centros Especiales de Empleo los que concentran el 80% de sus puestos de trabajo, mientras que los registros de la empresa privada son todavía muy insuficientes y el ritmo de su inclusión es excesivamente lento.

Pero, además, se mantienen y acentúan algunos desequilibrios que agudizan su situación. Los parados de mayor edad tienen especiales dificultades y son los más jóvenes los que se están integrándose con más facilidad, de acuerdo con el Servicio Público de Empleo.

De cara a esa integración, no sólo es necesaria una mayor sensibilidad social y empresarial, sino también hace falta abundar en mayor media en los programas de formación desde la infancia y la juventud.

Se trata de un esfuerzo social, empresarial y de la propia administración para resolver una problema que afecta a un colectivo importante hasta llegar a ese «paso de gigante» que implique la contratación laboral de la discapacidad por convicción y méritos propios, rechazando prejuicios que denotan desconocimiento.

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