Diario de Valladolid

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Los agravios de la política no los alivia o atenúa ninguna pantomima, por bien orquestada que parezca. Así que a nadie puede extrañar la frialdad con que se tramita estos días la ceremonia de investidura de Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular. Porque todavía resuenan sus chascarrillos ante el conato fallido de investidura de Pedro Sánchez. Ahora toca asistir a la viceversa, si nadie se apiada de la concurrencia. Y eso que la vocación componedora de Ciudadanos ha arropado la soledad popular, que Rajoy trató de disimular con la mención recurrente de sus afines navarros, aragoneses y asturianos.

Tanta bola dio a esos tres solitarios adosados, que acabó molestando al príncipe de los abrazos. De hecho, los portavoces de Ciudadanos mostraron su enfado inmediato por la postergación de sus condiciones de apoyo. Un ocultamiento que permite vislumbrar sin tropiezos el rango que el postulante Rajoy concede a los compromisos sobrevenidos. Por si acaso, apuntemos el que nos afecta: abrir el tunelado ferroviario de Pajares el año que viene, sin reparar en filtraciones ni argayos. Doce años se cumplieron el 11 de febrero de la fiesta dúplice organizada por la pareja asturiana Cascos-Rato con la colocación de la primera dovela, a un lado y otro de la cordillera, en Pola de Gordón y de Lena.

Los túneles están construidos y sellados, pero ya llevan siete años enterrados sin más uso que el trasvase acuático. Lo cual obliga a sospechar que semejante desmán esconde provechos indebidos. Si a los jerarcas ferroviarios los pillaron metiendo el cazo en las obras de acceso del Ave a Barcelona y en el ramal levantino, cómo descartar el pillaje en los túneles de Pajares, que son el tramo más costoso suculento y escandaloso de las infraestructuras ferroviarias. Claro que la detección de chanchullos habrá de esperar, porque la Ley de Transparencia de la que Rajoy alardeó en su parlamento de investidura tuvo como ponente popular en su tramitación nada menos que al infecto Pedro Gómez de la Serna. ¡Quién nos lo iba a decir!

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