Un crecimiento que es obligado llegue al ciudadano
LA CONTABILIDAD AUTONÓMICA del segundo trimestre confirma el buen estado de la actividad económica en Castilla y León. No sólo porque el PIB mantiene elevadas tasas de crecimiento, incluso por encima de la media nacional, sino porque constata un repunte considerable de las inversiones en marcha por parte de los empresarios.
El aumento de la producción de bienes de equipo y en general de la formación bruta de capital está dando información a los analistas económicos de que las empresas que adquieren esta maquinaria reforzarán en los próximos meses su actividad y por lo tanto el empleo. Si esa tendencia se confirma, el segundo semestre del año podrán mantenerse o incluso aumentar los niveles de incremento del PIB y del empleo, al menos así lo auguran las grandes cifras.
No obstante, hay numerosas incertidumbres que podrían empañar estas halagüeñas previsiones. Por una parte, la constatación de que la recuperación económica no se está trasladando en la misma medida a la creación de puestos de trabajo, lo cual está generando un incremento de productividad pero a costa de unas todavía tasas elevadas de desempleo. Por otro lado, hay inversores que aún mantienen ralentizados su proyectos a la espera de que se despeje la hipotética formación del Gobierno central.
En tercer lugar, la incógnita de si habrá o no Presupuestos del Estado para el próximo ejercicio abre la posibilidad de que Castilla y León tenga que prorrogar los suyos de cara a ese 2017 que la falta de gobierno mantiene en incertidumbre.
Todas estás dudas se despejarán en las próximas semanas y pueden facilitar o ralentizar las inversiones en la Comunidad autónoma. En cualquier caso, los datos de la contabilidad que el Gobierno de Castilla y León acaba de hacer públicos constatan también la fortaleza de la industria autonómica; sobre todo, la automoción y la agroalimentación, por otra parte nada nuevo, como ya se demostró en la balanza comercial exportadora.
El creciente y consolidado peso de la industria en la economía de la Comunidad es una buena noticia por cuanto es el sector que crea más empleo estable y de calidad. Sobre todo si va a acompañado de un necesario impulso a la I+D+i como el elemento clave.
El repunte del consumo de los hogares es otro factor positivo. Sería bueno que en los próximos meses mejorara y que la recuperación de la actividad llegue también a los colectivos más vulnerables. De lo contrario el escenario seguiría siendo el mismo: grandes números positivos, pero con poco efecto en la economía familiar y el empleo. La buena marcha de las grandes cifras es una necesidad, pero si no llega al ciudadano no serán más que números.