Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

YA LO CANTABA ese que iba para portero de fútbol: la vida sigue igual. Y los políticos, bien gracias. Ya saben, éstos llevan a rajatabla aquello de ‘aquí todo el mundo va a lo suyo, menos yo que voy a lo mío’. Y así nos va al resto.

Califica la vicepresidenta de la Junta como «cierto grado de provocación» el que el alcalde de un pueblo de Salamanca diga que no piensa celebrar el Pleno para designar quiénes formarán la mesa electoral, de celebrarse las terceras generales el día de Navidad.

Es curioso. Eso, el que un alcalde se rebele contra la sinrazón que están demostrando los políticos, le parece a la buena de Rosa Valdeón una provocación, pero no le resulta provocador el que el presidente en funciones de su partido, en connivencia con la presidenta del Congreso, lleve la fecha de la investidura al límite para, en caso de fracasar, hacer que esas hipotéticas terceras elecciones se vayan al 25 de diciembre.

Eso, además de provocador, es un sinsentido y una sinrazón de tal magnitud que debería inhabilitar a quien la pergeña, porque lo único que demuestra es la utilización de los mecanismos institucionales y de las propias instituciones para un beneficio partidista. Y así lo certifica la inmediata reacción de más de un dirigente ‘popular’: «A ver si Pedro Sánchez se atreve a hacer que los españoles voten el día de Navidad» ¿Pero esto no iba de gobernabilidad? ¿No se trataba de confrontar programas? ¿No había que buscar el diálogo para llegar al acuerdo?

Dice Juan Vicente Herrera que él no es quien para decirle a Rajoy cómo tiene que negociar con Ciudadanos. Ni falta que le hacía. Si estos del partido naranja son facilones. Que es el PSOE el que va a la investidura, pues pacto que dios te crío y venga medidas para mejorar a España. Que es el PP quien ahora busca ser gobierno, allí están los de Ciudadanos para acomodar otras tantas medidas, otra vez para mejorar a España. Los de Rivera, como Groucho Marx, acomodan sus principios al gusto del consumidor.

Y mientras todo esto sucede, los mineros ven cómo nadie les hace caso y cada vez más predican en el desierto. Por no molestar ya no lo hacen ni sus manifestaciones. Lo que no sabían era que lo suyo se trataba de una cuestión de pantalones. De quién se los bajó primero, el PSOE o el PP. Aquí no vale el ‘y tú más’. Los dos, PP y PSOE, han hecho méritos para cargarse la minería. Así que si de pantalones se trata, más vale que comiencen a subírselos los dos.

tracking