Diario de Valladolid

EDITORIAL

Lenta salida al stock de la vivienda nueva en la región

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LA RECUPERACIÓN económica se empieza a apreciar en algunos sectores, como el de la construcción, pero más por la vía de la rehabilitación que de las nuevas promociones inmobiliarias. Y aunque el ciclo económico cambie definitivamente hacia un signo positivo, algunos efectos perniciosos del boom inmobiliario se prolongarán durante años.

Es el caso del stock de viviendas acumulado cuando explotó la burbuja inmobiliaria y el país entró de lleno en la crisis económica. Por más que se reduzca esta bolsa de viviendas, muchas promociones se dan por perdidas, con viviendas invendibles. Son en general propiedades que se construyeron alejadas de los centros urbanos. Con escasos equipamientos y dotaciones, entre tanta oferta en el mercado, ya no responden a las necesidades ni al interés de los posibles inquilinos. Más grave aún es el caso de las urbanizaciones que quedaron sin concluir y que salpican el entorno de muchas ciudades. El daño provocado en un caso y en otro no es solo económico, sino también urbanístico y mediambiental.

Frente a estas viviendas ‘condenadas’ existe un stock que tiene salida en el mercado, aunque el ritmo sea lento. En los últimos cuatro años, las propiedades sin comprador en Castilla y León han descendido un 16,25%. De este modo, al finalizar 2015 el número de pisos de nueva construcción sin vender fue de 34.021 en total, según recoge el informe anual del Ministerio de Fomento. En el mencionado periodo la compraventa de viviendas almacenadas ascendió a las 6.600, de las que 1.137 encontraron comprador en el último año.

Aún así, el peso del stock inmobiliario de Castilla y León sobre el conjunto nacional es significativo, ya que representa el 6,62% de las 626.670 viviendas que no encuentran comprador en España. Esto la convierte en la sexta comunidad con mayor volumen de pisos invendidos tanto en términos absolutos y relativos, aunque con cifras muy alejadas de las autonomías que encabezan el ranking:

Valencia, Cataluña y Andalucía.

En contra de Castilla y León juega el hecho de que el ritmo de absorción es algo mas lento que el del país, donde el stock de viviendas nuevas y vacías se redujo desde 2011 en un 18%, hasta situarse en las 626.670. Esto la sitúa como la séptima autonomía que menos ha rebajado su bolsa de viviendas vacías. Por un lado, está la circunstancia antes comentada del parque inmobiliario sin salida comercial;por otro que la demanda se inclina más por la vivienda usada que por la nueva. La Administración autonómica puede acelerar el ritmo de salida de este estocaje con medidas políticas, como la promoción del alquiler, aunque, como decíamos, pasarán años antes de que el mercado pueda absorber tanta oferta.

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