Diario de Valladolid

EDITORIAL

Oso pardo: Asturias, un modelo a seguir por Castilla y León

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LA RECUPERACIÓN DEL oso pardo en la vertiente castellano y leonesa de la cordillera cantábrica es ya una realidad que constata el arduo trabajo desarrollado por equipos y organizaciones fundamentalmente impulsados desde el Gobierno de Asturias durante muchos años. Con un censo de 12 osas y 21 crías ya se puede decir que de verdad que esta especie, todavía en peligro de extinción, y que en otros tiempos era un trashumante habitual de los montes palentinos y leoneses, vuelve a tener presencia sólida en nuestra Comunidad, pese a que siga siendo Asturias la que capitalice a titulo medioambiental y promocional la imagen de la recuperación del oso pardo cantábrico.

Asturias lo ha hecho bien. Con determinación, con tenacidad, con constancia y con respaldo a colectivos como la Fundación Oso de Asturias, la Fundación para la Protección de los Animales Salvaje (FAPAS) o la Fundación Oso Pardo, que son lo verdaderos artífices que han asentado las bases con sus estudios y su vigilancia para el regreso de esta especie tan emblemática. Sin olvidar el encomiable trabajo, en constante conexión y colaboración con los antes citados, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil que se ha ocupado de vigilar y poner freno al furtivismo salvaje que guiados por el placer de cazar o el odio a la especie habían menguado y expulsado a los osos que en otros tiempos poblaron el norte de Castilla y León.

El de Asturias es un ejemplo as seguir por Castilla y León, y especialmente por la Consejería de Medio Ambiente en el cuidado, protección y recuperación de otras especies. Una consejería demasiado centrada y vinculada, desde su fusión con Fomento y especialmente en la última etapa, a las carreteras o las comunicaciones, es decir al asfalto y a la banda ancha. Olvidando que la naturaleza y las especies que la pueblan son uno de los grandes tesoros que alberga Castilla y León, tal y como así lo entendió Asturias con el oso pardo. Una consejería carente de planes claros y que parece limitar su acción medio ambiental a la lucha contra los incendios, que por otra parte no es un asunto menor, tratándose de una de las regiones con más masa forestal de Europa. La consejería debe afrontar planes para la protección y recuperación de especies. Planes que no son cortoplacistas ni efectistas, pero que sí son efectivos como se demuestra en el caso de la gestión asturiana a lo largo de gobiernos de diversos colores políticos. El ejemplo no está lejos. Está ahí al lado en nuestros vecinos. El oportunismo, las prisas, los sectarismos y los caprichos jalonan desde hace mucho tiempo el quehacer de algunos departamentos de esta consejería. El mejor ejemplo es el de la gestión de la pesca, con la ley más restrictiva, que nos resta competitividad con los modelos gallego y asturiano, pero que al mismo tiempo no logra la recuperación de las especies que con tanta abundancia los poblaban. El ejemplo del oso es un camino a seguir.

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