Fernández más autocrítico que Iglesias
EL MÉRITO de un partido como Podemos, guste o no, que ha conseguido pasar de no existir a tener una notable representación parlamentaria en la nación, comunidades autónomas y corporaciones locales, es innegable. Sin embargo, el resultado de las últimas elecciones ha supuesto una decepción ante la pérdida de un millón de votos en relación a las de diciembre, por las elevadas expectativas levantadas, también desde el propio partido, que daba ya por hecho el famoso sorpasso.
Sorprende por ello que el líder de la formación, Pablo Iglesias, haya rehuido la autocrítica para concentrarse en echar la culpa de la pérdida de sufragios a la campaña del miedo del Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos. Lo que sí se reconoce al menos es que la búsqueda de la polarización política de la que Podemos quiso beneficiarse acabó por perjudicar a su formación y beneficiar a la de Mariano Rajoy. No es un derroche de autocrítica en un partido que presume de ella.
Sin embargo, en Castilla y León la situación es diferente, pues el líder del partido en la Comunidad, Pablo Fernández, huyó desde la misma noche electoral de la autocomplacencia y reconoció el mal resultado, esforzándose más en buscar las causas en las actuaciones propias, en la estrategia electoral promovida por su partido, que en las cuestiones ajenas a él, aunque también tengan su influencia. La forma de afrontar el resultado refuerza el liderazgo de Pablo Fernández en Castilla y León, pero también en el ámbito nacional, donde el procurador de la Comunidad, como se publicó ayer, acaba de asumir nuevas responsabilidades, con la coordinación de la política autonómica.