Diario de Valladolid

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EL PARO registrado disminuyó en casi 3.000 personas en marzo respecto al mes anterior. Se trata de un descenso motivado sobre todo por los efectos en la hostelería y en el turismo de la actividad económica de la Semana Santa. En definitiva, se trata de un recorte estacional del paro que ha propiciado una vez más bajar de la cifra psicológica de los 200.000 desempleados en Castilla y León.

Este caída del paro es muy similar en términos porcentuales a la registrada en el conjunto de España, donde la tasa de desempleo sigue siendo mayor que en la Comunidad. Como todo descenso del número de parados, se trata de una noticia positiva aunque sea en parte transitoria debido a la coincidencia en marzo de la Semana Santa.

Este aspecto satisfactorio de la evolución del mercado laboral no puede menospreciar algunos fenómenos preocupantes que siguen marcando el panorama del empleo en la Comunidad. Los puestos de trabajo de nueva creación siguen siendo temporales y por un período escaso, lo que pone de manifiesto el ritmo tan lento en la reducción del paro en un contexto de crecimiento del PIB en torno al 3%.

Además de la temporalidad, se constata una ralentización en la reducción del desempleo interanual, lo que provoca que los mayores descensos de la primavera y el verano cada vez compensen menos las subidas del otoño y del invierno.

En este contexto, a la incertidumbre que puede crear el retraso en la formación del Gobierno se añade el fenómeno preocupante de que algunas empresas podrían estar anticipando despidos ante la eventualidad de que un nuevo ejecutivo modifique la reforma laboral y eleve las indemnizaciones.

Aesta novedosa coyuntura se pueden unir en los próximos meses las deslocalizaciones agroalimentarias en marcha, cuyo impacto en el empleo puede ser considerable.

Todos estos fenómenos deben contribuir a reactivar todas las iniciativas administrativas y empresariales posibles. En primer lugar, la urgente puesta en marcha de los planes de empleo local recientemente firmados por ayuntamientos, diputaciones y Junta. En segundo lugar, el resto de estrategias industriales y de empleo suscritas en enero en el marco del Diálogo Social.

La firma del Plan Industrial de Renault, que hoy se llevará a cabo, representa un modelo a seguir por empresarios y sindicatos de otros sectores y contribuirá en el exterior a dar esa imagen de estabilidad social de la Comunidad que puede animar la llegada de inversiones. Sin embargo, sus efectos sobre el mercado laboral no se notarán todavía.Por eso, es necesario que el grueso del empleo creado no sea estacional y sí permanente.

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