Un mapa coherente de titulaciones
UN SOMERO análisis del mapa de titulaciones actual revela que no es sostenible el panorama actual de los grados universitarios de Castilla y León. El dato que hoy revela este periódico lo pone de manifestó: al menos un centenar de grados están amenazados por registrar menos de 35 alumnos de nuevo ingreso.
Las negociaciones en marcha entre la Consejería de Educación y los representantes de los campus públicos y privados deben terminar en el máximo consenso posible que aporte coherencia, competitividad, solvencia y sentido común frente al desorden actual.
Y puede haber múltiples fórmulas para conseguir la necesaria estabilidad académica bajo la premisa de la calidad, la sostenibilidad y la vinculación con el modelo productivo.
Para ello, los rectores están obligados a mantener una visión amplia de Comunidad y evitar las presiones localistas que en otras ocasiones anteriores han impedido el acuerdo.
Castilla y León cuenta hoy con universidades de prestigio internacional, cuyo bagaje y tradición es necesario mantener. Pero algunas deben soltar lastre y asumir la necesaria coordinación entre todas para evitar costes excesivos y falta de competitividad. No es de recibo que las universidades de la Comunidad hayan registrado en los últimos años las mayores subidas de precio de tasas y que estén en el furgón de cola de la inversión por estudiante.
El mapa de titulaciones debe poner orden ante las duplicidades actuales. Y debe hacerlo con el máximo consenso posible y sin mermar la calidad. El impulso dado en los últimos años a las tecnologías de la información y la comunicación abre un campo abonado internacionalmente a las universidades on line. La propuesta del consejero de un consorcio integrado por todas debe valorarse positivamente y sobre todo asumirlo con voluntad de acuerdo.
La financiación universitaria sigue siendo una asignatura pendiente de los centros. El esfuerzo de saneamiento logrado en los últimos años y los recortes de la crisis han debilitado a algunos centros. El mapa de titulaciones puede y debe reestablecer esos equilibrios. En muchas ocasiones se trata de fondos públicos que deben revertir a la sociedad, para lo cual es necesario que el grueso de las titulaciones se correspondan con grados demandados de forma suficiente por los estudiantes.
Lo que no es de recibo es aferrarse al mapa actual para no acometer cambios o intentar sortear la tendencia descendente en alumnos de algunos grados mediante artimañas o tácticas que eviten llegar al fondo de lo que se pretende: dar coherencia y competitividad al mapa del futuro.