Diario de Valladolid

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LA CRISIS desplomó la recaudación de los tributos que gestiona la Administración autonómica, que cayeron muy por debajo de la mitad de la época de bonanza económica. Tras ese espectacular retroceso, desde 2012 se ha registrado un cambio de tendencia que refleja también síntomas de recuperación y evidencia que las dificultades económicas tocaron suelo.

En este contexto de lenta salida de la crisis, el ejercicio 2015 presenta luces y sombras a la vista del balance de tributos publicado ayer por la Junta. Luces, porque todo avance debe ser bienvenido y al menos representa que la crisis no ha ido a más. También, porque dos de los impuestos cuyos ingresos más aumentan están vinculados con el sector de la construcción que ya en 2015 anota leves síntomas de recuperación y que el cierre del ejercicio tributario certifica ahora.

En este sentido, que el año pasado se haya registrado un tercer aumento consecutivo en la recaudación autonómica es una buena noticia porque es el reflejo de una mejora económica y porque representa también más ingresos para sufragar los gastos públicos en servicios esenciales.

Sin embargo, las previsiones de la Junta en sus Presupuestos no se han cumplido. Sorprendentemente, mientras que se quedó corta en las estimaciones del PIB recogidas en las cuentas de la Comunidad, en los ingresos tributarios ha errado en un 7%. Son 41 millones de euros menos los ingresados respecto a los presupuestados. Y eso que ha contado con 27 millones procedentes de licencias de operadores de móvil.

Este desfase sí puede tener alguna consecuencia en los gastos públicos al recaudar menos de lo previsto.

Del balance, llama la atención la lentísima recuperación del impuesto de Actos Jurídicos Documentados, ese impuesto que pagan los contribuyentes cuando adquieren una vivienda nueva. Aunque en 2015 aumenta por primera vez en la crisis, su peso es extraordinariamente menor al de la bonanza. No cabe duda de que esto es lógico, porque la burbuja inmobiliaria disparó sin control la construcción de viviendas y la crisis del sector dejó muchas obras sin terminar.

En cualquier caso, se trata de un balance con luces y sombras.Las primeras son la constatación de que un año más aumenta la recaudación. Las segundas, que se ingresa menos de lo previsto, pese a que la actividad económica ha sido mayor de la estimada en los Presupuestos. Todo apunta a que 2016 puede registrar un nuevo repunte.Castilla y León necesita más ingresos para recuperar los servicios recortados en los momentos más duros de la crisis.

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