Diario de Valladolid

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LA SEMANA SANTA constituye en Castilla y León una buena época para la afluencia turística debido a la atracción que representan las celebraciones de la Pasión en capitales y municipios, con hasta un total de doce declaradas de interés internacional o nacional. Entre las primeras, reconocidas en los años 80, se encuentran las que más visitantes atraen, como son Valladolid y Zamora. A ellas se han ido sumando a lo largo de estos años las de León, Salamanca, Ávila, Medina de Rioseco, Medina del Campo y Palencia. Con declaración nacional figuran Astorga, Burgos, Peñafiel y Ponferrada.

No es extraño pues que la Semana Santa en Castilla y León represente todo un aliciente para los amantes del turismo religioso y cultural y una alternativa a la oferta playera. El riesgo siempre presente en este paréntesis festivo es el del tiempo y, sobre todo, si está la lluvia de por medio. En esta ocasión, salvo en los primeros días de la semana, las perspectivas son buenas, ya que la probabilidad de precipitaciones a partir del jueves es escasa.

Esta circunstancia parece haber animado la demanda de plazas hoteleras y de casas rurales en el conjunto de Castilla y León por encima del pasado año. De acuerdo con las previsiones de portavoces del sector turístico, la ocupación media en hoteles y establecimientos rurales oscila entre el 85% y 90% para los próximos jueves y viernes, mientras que para el sábado rozan el completo. Este último día constituye una novedad, ya que habitualmente solo estaban asegurados Jueves Santo y Viernes Santo, y ahora se han disparado las reservas para tres noches, según explica Luis Ángel Chico, presidente de la Asociación de Alojamientos Rurales en Castilla y León.

Los hoteles también han mejorado sus reservas esta Semana Santa, con un aumento de ocupación para el jueves y habitaciones bloqueadas «al cien por cien» para las noches del viernes y el sábado, según comenta el presidente de la agrupación de hoteles de la Comunidad.

Las casas rurales están casi llenas desde primeros de marzo y solo quedan plazas para parejas o grupos muy pequeños. Estas perspectivas tan halagüeñas servirán para compensar un comienzo de año en el sector turístico que tanto Chico como Duque califican de malísimo. Para atraer al turismo, este último asegura que los establecimientos hoteleros han hecho un esfuerzo para ajustar los precios. Es una buena medida que debería implantarse no solo en el alojamiento, sino también en la restauración y el comercio que pueden beneficiarse en estas fechas de los visitantes de la Semana Santa. Si se quiere avanzar frente a otras ofertas turísticas, hay que ser competitivos tanto en precios como en calidad.

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