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Mave, que es mi perro, recaló en Trigueros al final del verano de 2004 y enseguida supo que aquel era un buen lugar para quedarse. La primera acogida se la dieron los niños, a quienes acompañaba por la mañana al cole y esperaba en la puerta de la escuela, para que luego ellos lo llevaran a buscar comida y hospedaje. Entonces tuve la suerte de que niños vecinos de la calle Alta lo acercaran a casa. Desde entonces, ha sido mi cómplice de paseos diarios y el mejor anfitrión para los niños que en estos años han ido llegando a casa: Paula, Nicolás y Jimena. Doce veranos más tarde, Trigueros del Valle, en un gesto pionero de amor a los animales, declaró ‘vecinos no humanos’ a los perros y gatos del vecindario.

Trigueros tuvo en marzo del año 1092 el primer fuero de la actual provincia de Valladolid, un documento que reconocía a sus vecinos como hombres plenamente libres que cultivan heredades ajenas, con libertad de movimiento y derecho de sucesión, herederos de la behetría del linaje de Pedro Ansúrez, el fundador de Valladolid. Por eso, prenden con fuerza las revueltas en Trigueros contra los abusos señoriales. Al cabo de quinientos años, Trigueros convirtió en fiesta el Asalto al Castillo que tan duro pagaron sus predecesores medievales.

Ayer sábado, Trigueros recibió en la fortaleza el I Premio Capital Animal, que vinieron a entregarle personalidades del arte y de la cultura como las actrices Nathalie Seseña y Lluvia Rojo, la cineasta Chus Gutiérrez, la fotógrafa Ouka Lele, la poeta Ana Pérez Cañamares, la pintora Carmen Calvo, el escultor Luis Jaime Martínez del Río, vecino del pueblo, y el gestor cultural Rafael Doctor. Una entrega acompañada por un legado de libros y valiosas obras artísticas firmadas por los integrantes del movimiento Capital Animal, entre quienes se encuentran los humoristas Forges y El Roto. Trigueros es un pueblo de piedra con una estampa sorprendente: la fortaleza a un lado, en medio la iglesia románica con unos soberbios palomares al fondo, y coronando el paisaje, sobre un alcor horadado de cuevas, la ermita mozárabe del Castillo. El mirador de Trigueros es una atalaya sobre el valle del Pisuerga similar a los alcores de Autilla y Montealegre sobre la Tierra de Campos.