Purga de maestros
HACE CIEN años, el analfabetismo todavía era una lacra muy extendida por la mayor parte de nuestra Comunidad, a pesar de que con el estreno del siglo se había creado el Ministerio de Instrucción Pública, cuyo objetivo declarado consistía en la construcción de escuelas y en convertir a los docentes en funcionarios, para dignificar su empleo. Se trataba de eliminar para siempre aquel dicho con ánimo de maldición: ‘pasar más hambre que un maestro de escuela’. Pero al margen de estas formalidades administrativas, lo cierto es que la realidad educativa apenas cambia. El viaje patriótico, en expresión de Azorín, que hizo Luis Bello en los años veinte por las escuelas de España, para denunciar una situación en general calamitosa, salta de León a Burgos, sin pasar por Palencia. Así que carecemos del retrato provincial en la bitácora de aquel «misionero laico».
El lustro republicano duplicó el número de colegios, estableciendo un sistema de becas públicas, regula los estudios e incorpora innovaciones educativas entonces generalizadas en Europa. Colegios y escuelas multiplican su número por tres. También se extienden prácticas implantadas por la Institución Libre de Enseñanza, como las colonias escolares, que en el caso de Palencia se instalan en la Abadía de Lebanza, en el Monte el Viejo de la ciudad, y en Suances. Pero esta nueva realidad de logros ilusionantes se empezó a quebrar con el golpe militar del verano de 1936.
Las nuevas autoridades enseguida emprenden una represión sistemática, que luego se prolonga en depuración indiscriminada, cuyo alcance provincial estudia y documenta de modo exhaustivo el historiador Eufemio Lorenzo Sanz, en su libro Represión y depuración de los maestros de la provincia de Palencia en la guerra civil, editado por el Instituto de Investigaciones Antropológicas de Castilla y León. Un libro voluminoso y exhaustivo que resume los proyectos truncados por el golpe militar y repasa los datos pormenorizados de la depuración masiva del magisterio, de la que sólo se libró en Palencia el 3% de la plantilla docente. Las sanciones maltrataron a casi el 30% de los maestros palentinos.