Diario de Valladolid

El pueblo de Valladolid con dos torres de aire andaluz que desconciertan en plena meseta

Alaejos sorprende con dos espectaculares torres mudéjares que transforman el paisaje de la meseta y convierten este pueblo de Valladolid en una de las joyas patrimoniales más inesperadas de Castilla y León

Las dos conocidas como ‘giraldas de Castilla’ elevan el perfil monumental de Alaejos sobre el paisaje de la meseta vallisoletana.

Las dos conocidas como ‘giraldas de Castilla’ elevan el perfil monumental de Alaejos sobre el paisaje de la meseta vallisoletana.Getty Images

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A 58 kilómetros de Valladolid, el horizonte cambia de golpe. Dos torres de ladrillo se elevan sobre la llanura castellana con una silueta tan inesperada que muchos las conocen como las 'giraldas de Castilla'. Ocurre en Alaejos, un pueblo de Valladolid cuyo perfil monumental sobresale sobre el paisaje de la meseta y deja una de esas imágenes difíciles de olvidar para quien recorre Castilla y León.

Las torres de las iglesias de San Pedro y Santa María dominan el cielo de este municipio situado entre Tierras de Medina y muy cerca de Salamanca. Su arquitectura mudéjar, la altura de sus campanarios y el contraste con un territorio inmensamente llano convierten a Alaejos en una de las estampas patrimoniales más singulares de la provincia.

Quien llega hasta este pueblo de Valladolid encuentra además un patrimonio monumental ligado a leyendas populares, antiguas casas nobiliarias, gastronomía castellana y una historia marcada por su estratégica posición en el antiguo camino hacia Salamanca.

Alaejos, el pueblo que desafía al padrón

Alaejos, el pueblo que desafía al padrónJ. M. LOSTAU

El pueblo de Valladolid con dos 'giraldas' que transforman el paisaje de Castilla y León

La primera imagen de Alaejos queda grabada en la retina. Las dos grandes torres de sus iglesias dibujan un skyline monumental poco habitual en el interior castellano. Desde distintos puntos del municipio, las siluetas de San Pedro y Santa María se elevan con una presencia casi escenográfica que explica por qué reciben el sobrenombre de 'giraldas de Castilla'.

La iglesia de San Pedro, situada en plena Plaza Mayor junto al Ayuntamiento, concentra buena parte del protagonismo visual del pueblo. Diseñada durante el siglo XVI, mezcla elementos góticos y renacentistas con una fuerte presencia de ladrillo, ornamentación en yeso y detalles mudéjares que refuerzan su singularidad.

Juan Miguel Lostau 08/05/2025. Valladolid. Comunidad de Castilla y León. Alaejos. Calle arrabal con la iglesia de San Pedro al fondo. J.M.LOSTAU.

Juan Miguel Lostau 08/05/2025. Valladolid. Comunidad de Castilla y León. Alaejos. Calle arrabal con la iglesia de San Pedro al fondo. J.M.LOSTAU.JUAN MIGUEL LOSTAU

A pocos minutos a pie aparece la iglesia de Santa María, otro de los grandes símbolos de Alaejos. Monumento Histórico Nacional desde 1931, este templo renacentista construido en ladrillo y mampostería alberga el Museo Interparroquial y conserva algunos de los tesoros artísticos más destacados del municipio.

Las dos torres crean un efecto visual poco frecuente en Castilla y León. Sobre una geografía horizontal, el perfil vertical de Alaejos aparece casi como una sorpresa monumental en mitad de la meseta.

Las torres mudéjares de Alaejos revelan siglos de historia y patrimonio

La monumentalidad de Alaejos continúa al caminar por sus calles. El municipio conserva edificios históricos que hablan de un pasado de relevancia dentro de la provincia y de su importancia en el corredor de la antigua Ruta de los Portugueses.

Entre sus construcciones más llamativas destacan varias casas blasonadas de gran valor patrimonial. La Casa del Inquisidor conserva escudos del siglo XVI, mientras que la Casa del Marqués de Gastañaga mantiene balcones de forja, amplios ventanales y elementos señoriales que recuerdan el peso histórico de algunas familias vinculadas al municipio.

También llaman la atención edificios como la Casa de los Regidores, el antiguo Hospital del Buen Pastor (fundado en el siglo XVII para ayudar a personas sin recursos) o los restos del castillo, situados a la salida del pueblo en dirección a Salamanca.

La visita adquiere todavía más interés gracias a la colección etnográfica instalada junto al antiguo recinto defensivo, donde se conservan centenares de piezas relacionadas con oficios tradicionales y la vida cotidiana de otra época.

Dentro de la iglesia de Santa María, el patrimonio artístico encuentra otro de sus grandes referentes. El templo alberga dos cúpulas mudéjares y un espectacular retablo que, según la tradición local, despertó la admiración de Miguel de Unamuno durante una de sus visitas.

El pueblo de Valladolid donde una leyenda de lluvia sigue muy presente

La historia de Alaejos también se cuenta a través de la ermita de Nuestra Señora de la Casita, uno de los lugares con mayor simbolismo para los vecinos.

La leyenda sitúa el origen de esta devoción en un año de intensa sequía. Santa Catalina de la Cruz pidió lluvia a través de sus oraciones y, según la tradición popular, la Virgen se apareció para pedirle que reuniera al pueblo y transmitiera su mensaje. Poco después llegaron las precipitaciones y los vecinos levantaron un pequeño santuario en agradecimiento, origen de la actual ermita y del nombre de 'La Casita'.

Cada 10 de mayo, el pueblo revive esta tradición durante la romería dedicada a la Virgen de la Casita, una celebración que incluye el popular baile de la 'charambita', una de las costumbres más queridas de Alaejos.

Las fiestas patronales del 8 de septiembre, las celebraciones de los Quintos o las tradiciones ligadas al Carnaval completan un calendario festivo que mantiene muy viva la identidad de este municipio vallisoletano.

La gastronomía de Alaejos convierte este pueblo de Valladolid en una escapada con sabor castellano

La cocina tradicional forma parte imprescindible de cualquier visita a Alaejos. La posición estratégica del municipio en el corredor de la N-620 impulsó durante décadas una potente actividad hostelera que todavía hoy acompaña a quienes hacen parada en el municipio.

Las empanadas de chorizo y morcilla forman parte de las especialidades más reconocibles, junto a los populares "arrastraos", unas tortas elaboradas con masa y chicharrones muy ligadas a la tradición local.

Entre los dulces sobresalen unas rosquillas fritas elaboradas con leche, harina y huevo que reciben un nombre imposible de olvidar: las "cagadas de gato", una receta tradicional tan curiosa como arraigada entre generaciones.

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