La apicultura exige medidas frente a especies invasoras
COAG reclama un plan de choque para reducir los daños del oso y la Vespa velutina

Un enjambre de abejas en torno a una colmena.
La apicultura de Castilla y León reclama medidas urgentes para hacer frente al aumento de los daños provocados por el oso pardo y la expansión de la Vespa velutina, dos amenazas que, unidas a la crisis de precios de la miel y al incremento de los costes de producción, están comprometiendo la rentabilidad de numerosas explotaciones. COAG advierte de que el sector atraviesa una situación cada vez más complicada, especialmente en las zonas de montaña, donde los ataques a los colmenares y la presencia del avispón asiático se han convertido en un problema recurrente que obliga a realizar inversiones adicionales para proteger las colmenas y garantizar su supervivencia.
La organización agraria recuerda que León concentra entre el 24% y el 26% del censo de apicultores profesionales de Castilla y León y aporta alrededor del 4,5 % de la producción nacional de miel, aunque subraya que las dificultades afectan cada vez a un mayor número de explotaciones en el conjunto de la comunidad. A la presión que ejerce la competencia de las importaciones de miel procedentes de terceros países se suma el impacto de la fauna silvestre y de las especies invasoras, factores que reducen la rentabilidad de una actividad que desempeña un papel esencial en la polinización, la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de población y actividad económica en el medio rural.
Entre las principales reivindicaciones del sector figura la puesta en marcha de una línea de ayudas para facilitar la adquisición de cerramientos eléctricos y otros sistemas de protección frente al oso pardo, tomando como referencia experiencias ya implantadas en otras provincias. Sin embargo, COAG insiste en que el problema no se limita a la compra de estos materiales, sino también al mantenimiento de los colmenares, ya que el crecimiento de la vegetación inutiliza con frecuencia los pastores eléctricos al descargar la corriente sobre la maleza, dejando las explotaciones desprotegidas frente a los ataques.
La organización también reclama un plan de choque específico contra la Vespa velutina, cuya expansión continúa afectando a las colmenas de Castilla y León. Los apicultores alertan de que la presión del avispón asiático debilita las colonias, reduce la producción de miel y obliga a incrementar las labores de vigilancia y control, lo que supone nuevos costes para unas explotaciones que ya trabajan con unos márgenes de rentabilidad cada vez más ajustados.
Junto a las medidas preventivas, el sector considera prioritario agilizar las indemnizaciones por daños ocasionados por el oso pardo y actualizar unos baremos que, según denuncia COAG, no reflejan el valor real de las pérdidas sufridas por los apicultores. Asimismo, reclama una revisión de determinados criterios de la Política Agraria Común (PAC), al considerar que perjudican a la apicultura estante, mayoritaria en buena parte de Castilla y León, así como la aplicación de medidas extraordinarias para las explotaciones afectadas por los incendios forestales.
Para COAG, garantizar la viabilidad de la apicultura supone proteger una actividad estratégica para Castilla y León, no solo por su peso económico, sino también por el servicio ambiental que presta a través de la polinización de cultivos y ecosistemas naturales.