Diario de Valladolid

AGRICULTURA

Castilla y León, líder en uso de fertilizantes

La Comunidad está a la cabeza en consumo de abonos químicos en España con 348.705 toneladas en 2024 según el último informe del Mapa, un 22,5% del total

El consumo repunta un 11,7% en la Comunidad, 5,27 puntos menos que la media nacional

Un agricultor trabaja en un cultivo a bordo de un tractor con esparcidor de fertilizante

Un agricultor trabaja en un cultivo a bordo de un tractor con esparcidor de fertilizantepxb/CCO

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Castilla y León recupera el primer puesto como comunidad autónoma que más fertilizantes consume, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), correspondientes al cierre de 2024. Lo hace después de que el año anterior ocupara el primer puesto, por poco, Andalucía.

Así, la Comunidad consumió el pasado ejercicio un total de 348.705 toneladas de fertilizantes para hacer frente a sus 2,8 millones de hectáreas de los más variados cultivos. Supone un 11,7% más que el año anterior, cuando los fertilizantes consumidos alcanzaron las 312.187 toneladas. Ese año 2023, Andalucía se puso a la cabeza con 312.573 toneladas, solo 386 de diferencia.

En esa suma de todos los tipos de fertilizantes, siguen a Castilla y León en la pasada campaña Andalucía, con 346.787 toneladas: Aragón, con 196.079; Comunidad Valenciana, con 156.005 y Castilla-La Mancha, con 151.196 toneladas. En la otra cara de la moneda están Canarias, Baleares y Cantabria, con 4.716, 7.236 y 7.283 toneladas, respectivamente.

De ese montante total, Castilla y León fue, con diferencia, la que más abonos fosfatados empleó la pasada campaña, un total de 89.451 toneladas, seguida a distancia de Andalucía, con 63.156 y Aragón, con 41.584. Sin embargo en los abonos nitrogenados, de los que se gasta mayor cantidad, ocupó el segundo lugar del país con 190.133 toneladas, por debajo de Andalucía, con 194.722. El tercer lugar en nitrogenados lo ocupó Aragón, con 108.041.

También ocupó Castilla y León el segundo lugar de la tabla respecto a los abonos potásicos, con 69.121 toneladas consumidas en 2024. El primer puesto volvió a corresponder a Andalucía, con 88.909, y el tercero a Aragón, con 69.121.

En la lista de las cinco autonomías con seis cifras en el número de toneladas consumidas, Castilla y León es la segunda que menos creció en consumo de fertilizantes de 2023 a 2024, con el 11,7% mencionado, solo por encima de Andalucía, que creció un 10,95%. La que más repuntó en consumo de estos abonos químicos fue la Comunidad Valenciana, un 40,86%, al pasar de 110.753 a 156.005 toneladas.

La segunda autonomía de mayor crecimiento entre estas cinco primeras fue Aragón, que crece un 34,21%, de 146.102 a 196.079 toneladas, seguida de Castilla-La Mancha, con un 23,33% más al pasar de 122.593 a 151.196 toneladas. La autonomía que más dispara su consumo de fertilizantes en términos porcentuales es Asturias, un 87,54%, si bien en números absolutos la cantidad no es relevante, al pasar de 8.507 toneladas en el ejercicio 2023 a las 15.953 del último año cerrado, 2024.

En el global nacional, España repuntó un 16,97% el uso de fertilizantes, de los 1.323.729 toneladas consumidas en 2023 a las 1.548.417. En la última campaña, ese montante se distribuyó en 871.886 toneladas de abonos nitrogenados (M), 317.213 toneladas de abonos fosfatados (P2O5) y 359.318 toneladas de abonos potásicos (K2O). En este marco, la principal preocupación de los agricultores de Castilla y León es la subida de precios de los fertilizantes, que si bien mantuvieron su precio en 2022 y 2023, y bajaron levemente en 2025, nuevas incertidumbres hacen temer por un incremento de precios a lo largo de este años.

Así lo denunciaron las organizaciones profesionales agrarias (Opas) a principios del ejercicio. Coag Castilla y León, por ejemplo, denunció que los precios de los abonos, sujetos a los vaivenes geoestratégicos de la Comisión Europea, a la guerra contra Ucrania y a la crisis productiva en la UE, podrían subir 45 euros por tonelada durante la campaña.

Se trata de vaivenes geopolíticos «cuyas consecuencias caen a plomo sobre las espaldas de los agricultores y los ganaderos, aunque sean ajenos a los acuerdos». Los expertos predijeron una subida de 45 euros por tonelada para la próxima cosecha, si bien finalmente el incremento no ha sido tan pronunciado.

Según la última estadística de precios pagados agrarios disponible en el Mapa, el precio de los fertilizantes el pasado mes de marzo fue muy parecido al mismo mes del año anterior, 2024, pero en 2023 había subido un 35% más. El precio de un fertilizante en julio de 2025 se sitúa en torno a los 450 euros y los 650 euros la tonelada en función de los componentes.

Una subida destacada del precio de los fertilizantes supondría un grave perjuicio, ya que esta campaña, según cálculos de Coag, el montante de fertilizantes que absorberá el campo regional será ligeramente superior de las 400.000 toneladas, según los expertos, agrupando a nitrogenados, fosfatados y potásicos e incluyendo complejos.

La subida de los fertilizantes supondría que «la débil rentabilidad del sector agrario se debilite más; y que suban los precios de los alimentos al consumidor y que la adquisición de abonos por parte de los agricultores siga cayendo: hoy el campo español compra 600.000 toneladas menos de fertilizantes que hace cinco años, calcula la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (Anffe)», apunta Coag.

Según el organismo comunitario que agrupa a las organizaciones representantes de los agricultores y sus cooperativas, el Copa-Cogeca, el incremento de los precios en los abonos que se temía para la campaña, en una horquilla de entre 40 y 45€ por tonelada, vendría determinado por varias actuaciones de los responsables comunitarios que, «bien por acción o por omisión, han desnaturalizado el mercado de fertilizantes». La principal paradoja es que «en virtud de las sanciones impuestas a los fertilizantes rusos o bielorrusos desde la UE el precio del abono llega al agricultor disparado». Además, la puesta en marcha del denominado MAFC, o sea, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, también contribuirá a incrementar el precio de los abonos.

«Y luego median otras causas más estructurales, como la imposibilidad de satisfacer la demanda interna por parte de los fabricantes europeos sin recurrir a las importaciones y, por ende, la incapacidad de la industria interior de suministrar abono suficiente tras los cierres de plantas productivas», señalaron desde Coag.

Diversificación

Según el Copa-Cogeca, «sin una estrategia clara de diversificación, los agricultores europeos pronto se encontrarán contra la pared». Por tanto, el problema «es y será hasta que se solucione, la incapacidad de la Comisión de organizar un mercado interno de fertilizantes con la menor dependencia posible de los agentes externos que lo desfiguran y lo distorsionan».

La noticia del incremento de los aranceles a los fertilizantes rusos llegaba cuando los precios de los nutrientes «comenzaban a tranquilizarse tras la sacudida que supuso la invasión rusa a Ucrania», explicaron desde Coag Castilla y León. Tras el ataque ruso, dado que Rusia y Bielorrusia son potencias productoras de abonos, «los precios escalaron a cimas jamás exploradas».

El histórico de los precios pagados por los agricultores de Castilla y León que registra cada año la Consejería de Agricultura, comenzó a romper techos: de los 414 millones de euros que los profesionales del campo de la Comunidad pagaron por el abono en 2020, se pasó a 524 en 2021; a 641, en 2022, y comenzó a normalizarse el mercado en 2023 cuando el montante cayó hasta los 472 millones.

A la subida aludida se produjo en lógica proporción una caída del consumo: 25.000 toneladas menos de nitrogenados entre 2019 y 2023; 24.000 menos de fosfatados y 5.000 menos de potásicos, según los datos son de Anffe.

De la misma opinión se mostró Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), que pidió el voto en contra, en la sesión del Pleno del Parlamento Europeo el pasado 22 de mayo, para la imposición de aranceles a los fertilizantes nitrogenados, así como a varios productos agrícolas, procedentes de Rusia y Bielorrusia.

UCCL alertó de que la imposición de los aranceles propuestos por la Comisión Europea para los fertilizantes nitrogenados y complejos de Rusia y Bielorrusia «provocará efectos muy perniciosos sobre la agricultura europea y, por ende, la española, teniendo en cuenta que el 25% de los fertilizantes que importa la UE de países terceros vienen de Rusia».

En este sentido, con la propuesta que se quiere aprobar, se establecería un aumento progresivo de los aranceles sobre los fertilizantes nitrogenados en un período de tres años, «de forma que al cuarto año se produciría un incremento definitivo que haría económicamente inviable la importación desde Rusia y Bielorrusia».

Esto provocaría, a juicio de UCCL, «un gran impacto en los agricultores pues esta medida no se contempla poner en marcha con ninguna garantía de que la producción interna de fertilizantes o proveedores alternativos puedan suplir la falta de los fertilizantes rusos». Es más, «la UE, que ha venido reduciendo en los últimos años la producción de fertilizantes, tiene una capacidad de reacción limitada y ello provocará un incremento de los costes productivos y los gastos logísticos».

Suspensión

Y es que, opina UCCL, a pesar de que la CE prevé que, en caso de un «aumento sustancial» del precio de los fertilizantes, podría decidirse una suspensión temporal de los aranceles la organización critica la vaguedad en esto, pues no se define «ni qué es aumento sustancial, ni plazos de reacción».

En el caso de España, desde estos dos países entran una media de 220.000 toneladas anuales de los fertilizantes nitrogenados y complejos que, con la propuesta de la Comisión, y según las estimaciones de UCCL, «podrían ver incrementado su precio de entrada alrededor de un 17% en la primera fase de aplicación de los aranceles hasta julio del próximo año. El problema no es lo que suba el precio de lo que compramos a Rusia» señalan desde la organización «sino que se provoque un encarecimiento de todo el mercado». Teniendo en cuenta que el gasto medio de los agricultores en España en fertilizantes supera los 2.000 millones de euros anuales, un encarecimiento del 17%, les supondría un sobrecoste de 340 millones de euros.

La organización reclamó, al salir adelante la propuesta, que «se impulse la eliminación de las medidas antidumping y los aranceles convencionales de otros productos fertilizantes procedentes de otros países exportadores».

También demandó que promueva la puesta en marcha de fondos económicos para compensar a los agricultores «por los perjuicios ocasionados en forma de ayudas directas, así como una flexibilización de ciertas normas europeas, como la Directiva Nitratos, para facilitar el uso de abonos nitrogenados sustitutivos de los sintéticos».

Por su parte, Asaja Castilla yLeón lamentó que el Parlamento Europeo aprobara con 411 votos a favor, 100 en contra y 78 abstenciones, el pasado mes de mayo, una nueva legislación que impone aranceles de hasta el 100 % a los fertilizantes nitrogenados procedentes de Rusia y Bielorrusia, como medida de presión por la guerra en Ucrania. Los aranceles, que entraron en vigor el pasado 1 de julio, se aplicarán de forma progresiva durante tres años, ha sido adoptada sin una evaluación seria del impacto que tendrá sobre los agricultores europeos.

Desde Asaja denunciaron que esta decisión «castiga, una vez más, al eslabón más débil de la cadena: los productores agrarios, que ya sufren costes disparados, incertidumbre en los mercados y una fuerte dependencia de insumos importados. En un momento en que la seguridad alimentaria debería ser una prioridad estratégica para Europa, se vuelve a dejar al campo fuera de la ecuación», criticaron.

Asaja lamentó que ni siquiera se aceptaran las enmiendas centradas en flexibilizar la Directiva sobre Nitratos mediante el uso de fertilizantes Renure –o ‘Nitrógeno Recuperado del Estiércol’, clave para permitir el uso de fertilizantes orgánicos regenerados– y en establecer mecanismos de transparencia y mitigación del impacto económico. «Se nos impone una restricción sin alternativas viables y sin levantar, por ejemplo, los derechos antidumping a fertilizantes de países como EE.UU. o Trinidad y Tobago», señalaron.

Plan 'B'

La Opa reclama, así, un ‘Plan B’ para los fertilizantes, que incluya la eliminación de aranceles y medidas antidumping a fertilizantes de países alternativos; la reforma inmediata de la normativa que impide el uso eficiente de nutrientes Renure; la puesta en marcha de mecanismos automáticos de salvaguarda si los precios se disparan, y compensaciones directas ante la subida de costes.

«Sin fertilizantes asequibles, no hay producción viable. Y sin rentabilidad, el abandono de tierras cultivables será inevitable», advierte Asaja.

Muy distinta fue la opinión de los fabricantes europeos de fertilizantes a la imposición de aranceles a Rusia y Bielorrusia por parte de la UE. Tras el voto a favor del Parlamento Europeo, Fertilizers Europe (FE) publicó una nota de prensa en la que celebró que los eurodiputados tomaran medidas decisivas para abordar la «excesiva dependencia de la Unión Europea de los fertilizantes rusos y bielorrusos».

Según los fabricantes «los aranceles permitirán a Europa aumentar su autonomía estratégica, debilitar la economía de guerra de Rusia y, al mismo tiempo, proteger nuestro sector agrícola». Y es que «una industria europea de fertilizantes competitiva es esencial para garantizar la seguridad alimentaria, mantener la resiliencia industrial y apoyar las ambiciones climáticas de la Unión», opinan.

Según Leo Alders, presidente de FE, los fabricantes rusos de fertilizantes, aprovechando los bajos precios del gas regulados por su país, adoptaron una estrategia de precios que provocó la quiebra de los fabricantes europeos, afectando a miles de empleos.

«Con esta votación, el Parlamento envía una señal clara a favor de la introducción de aranceles sobre los fertilizantes rusos y bielorrusos, lo que supone un reconocimiento de la urgente necesidad de abordar las vulnerabilidades estratégicas», apuntaron desde la entidad. «Al nivelar las condiciones de competencia, los aranceles contribuirán a garantizar que los fabricantes europeos puedan seguir suministrando a sus agricultores fertilizantes sostenibles y de alta calidad durante los próximos años». Además, Leo Alders solicita que las instituciones europeas actúen con agilidad en la aplicación de los aranceles, y que se garantice que se van a imponer «de forma rigurosa», concluyó.

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