GANADERÍA
Vacas con certificado digital
Proyecto El objetivo del Grupo Operativo SOSTVAN es mejorar la rentabilidad de los ganaderos de vacas nodrizas en extensivo y comunicar al productor con el consumidor a través del ‘Blockchain’

Antonio Gamonal, presidente de la Unión de Ganaderos de Vacas Nodrizas, UGAVAN, en su explotación.-E.M.
Castilla y León cuenta con el 26% de las vacas nodrizas españolas, pero tan solo ceba un 20% de los terneros producidos. Son precisamente las provincias que más terneros crían en España, las que menos ceban, como destaca el presidente de la Unión de Ganaderos de Vacas Nodrizas (UGAVAN), Antonio Gamonal. Una realidad que, a su juicio, supone una «pérdida de valor de producción directa tanto para los ganaderos como para Castilla y León» e indirecta también para todo el sector, que hay que resolver.
Esta es una de las reflexiones que ha llevado a la creación del Grupo Operativo SOSTVAN, que promueve UGAVAN y en el que participan la Universidad de Salamanca, la de Extremadura y De Heus, junto a las colaboraciones de Dehesa Grande, el Itacyl, Zoetis y El Encinar de Humienta, con el reto de la mejora de la sostenibilidad del sector ganadero de vacas nodrizas.
El proyecto, cuyo desarrollo se está estudiando en este momento, quiere incentivar el cebo de los terneros en granja, poner en valor su aporte a la sostenibilidad de la dehesa y garantizar su trazabilidad a través del ‘Blockchain’. Así lo subraya Fernando Vicente Amores, profesor de la Universidad de Salamanca y asesor de UGAVAN, quien destaca que el sistema productivo que se plantea «asegura» la calidad del producto y la conservación de los ecosistemas, mientras que la plataforma ‘blockchain’, garantiza la «veracidad» y «transparencia» de la información que llega al consumidor.
De esta forma, gracias a la tecnología ‘blockchain’, que siempre se relaciona con los bitcoin, el consumidor podrá identificar la explotación donde se inicia el proceso, certificar la garantía sanitaria del producto, el tipo de alimentación de los terneros, la ausencia de antibióticos o conocer la huella de carbono, entre otros aspectos. Todo ello, a través de un código de barras o un código QR con el teléfono, e incluso podría tener acceso a valorar el grado de satisfacción del producto. Una apuesta tecnológica, a modo de certificado digital, que están incorporando grandes cadenas de distribución de alimentos, y que supone, en palabras de Vicente Amores, un paso más para llegar a mercados de alto poder adquisitivo.
El Grupo pretende incorporar también en esta plataforma digital información relativa al valor de los servicios de los ecosistemas.
En este sentido, se insiste en que la ganadería extensiva permite gestionar de forma eficiente ecosistemas «muy ricos» en diversidad biológica de Europa, y cada hectárea del territorio genera unos servicios ambientales «con mucho valor» para la sociedad. La ganadería extensiva mantiene «vivo» y «limpio» nuestros ecosistemas, aseguran desde UGAVAN, por lo que consideran que, «si el que contamina debe pagar, el que purifica, como es su caso, debe ser remunerado también». Así lo explica su presidente, quien pone en valor el respeto de los ganaderos por el medio ambiente.
Desde el punto de vista productivo, el Grupo Operativo se centra en las explotaciones que actualmente crían y ceban in situ como el «modelo de referencia». El problema, dicen, es que muchas de estas granjas venden los animales con cinco y seis meses, trasladándoles a cebaderos, más o menos lejanos, muchas veces fuera de la Comunidad. Esto supone, según los técnicos, un «estrés» para el animal, que requerirá de un período de adaptación para iniciar su cebo.
Por otra parte, al unirse a otros animales de otras procedencias, «el riesgo sanitario y la necesidad de usar antibióticos aumenta». Unos inconvenientes que, en opinión de Gamonal, se podrían evitar cebando en la propia granja. «Los animales están totalmente adaptados a sus condiciones y no requieren ni traslados ni períodos de adaptación». Una situación que genera «menos costes», «mejora» en la eficiencia en el cebo, y un incremento de la productividad del ganado, según esta Asociación.
Desde el punto de vista nutricional, se quiere trabajar en el manejo de la alimentación de los terneros, especialmente antes del destete, así como en la formulación «eficiente» de los piensos, con especial atención a la reducción de emisiones al medio ambiente, como metano o nitrógeno.
El profesor Vicente Amores pone de manifiesto, en este caso, la visión medio ambiental del proyecto, por eso, entienden que la alimentación no debe estar al margen del objetivo final.
El hecho de que el proyecto esté promovido y participado por UGAVAN, una asociación nacional con más de 9.000 ganaderos propietarios de unas 300.000 vacas nodrizas, hace que todos ellos se beneficiarán, «directa o indirectamente», de su desarrollo. A partir de la concesión del Grupo Operativo, el siguiente paso es seleccionar al conjunto de explotaciones representativas de todo el ámbito territorial para diseñar un modelo «adecuado» a las singularidades de cada zona. En Castilla y León, y más concretamente en la provincia de Salamanca, con el 48% del censo de vacas nodrizas de la Comunidad, ya hay «bastantes» ganaderos que han mostrado su disposición para poner sus explotaciones a disposición del Grupo para realizar pruebas. Y es que, en este punto, es fundamental la «implicación» del sector ganadero, como señalan desde la Universidad de Salamanca.
Por otra parte, y fuera de este proyecto, UGAVAN está trabajando ahora en la creación de una Agrupación de Productores para concentrar la oferta. Esta es una figura que se está potenciando desde Europa, pero que no está regulada, en España, para el vacuno de carne. Por eso, han pedido al Gobierno su regulación, con el reto de mejorar la posición de negociación de los productores, aprovechar las oportunidades de acudir al mercado exterior y fortalecer su posición frente a importadores, entre otros aspectos, que consideran «clave» para ganar competitividad.