Castilla y León activará un plan de acción contra la Xylella
La estrategia se basa en la aplicación de medidas de prevención para impedir la entrada y propagación de esta bacteria / Agricultura y Medio Ambiente realizarán 638 inspecciones este año

Técnicos de Tragsa inspeccionan los olivos cercanos al afectado por Xylella fastidiosa en la Comunidad de Madrid.-E.M.
La Xylella fastidiosa está considerada como una de las «principales amenazas» para cultivos de importancia estratégica. Es la bacteria responsable de varias enfermedades con efectos «graves» en numerosas especies de interés agrícola como el viñedo, la alfalfa, los frutales de hueso, el olivo o la lavanda. Así lo recogen los técnicos de la consejería de Agricultura y Ganadería expertos en el tema, que recuerdan que se transmite de forma natural de unas plantas a otras con la ayuda de insectos vectores, principalmente «cicadélidos, cercópidos y cigarras».
Los últimos casos detectados este año en un olivo de Villarejo de Salvanés (Madrid) y en tres plantas ornamentales de un vivero de El Egido (Almería) han reavivado la «preocupación» del sector, aunque la bacteria se detecta por primera vez en España en noviembre de 2016, en un Garden Center de Mallorca (Baleares) y, con posterioridad en 2017, en la provincia de Alicante, en este caso en almendros.
España ha diseñado un Plan Nacional de Contingencia de Xylella fastidiosa que está en vigor, y que incluye un Protocolo de Prospecciones para su detección precoz, y un Programa de erradicación que recoge medidas que se deben adoptar en caso de que aparezca la plaga.
En Castilla y León, como confirman desde la administración autonómica, la consejería de Agricultura y Ganadería ejecuta anualmente un plan de controles en sanidad vegetal encaminado a la detección precoz de cualquier plaga de cuarentena.
La intención de la Junta es implementar un Plan de Acción específico contra la Xylella «que tiene como objetivo fundamental impedir la entrada de la bacteria en nuestro territorio». La línea de trabajo se basa en la aplicación de medidas de prevención para evitar la introducción y propagación de este patógeno.
Este Plan de Acción contempla, por otra parte, la celebración de jornadas informativas y formativas para «concienciar» al sector, especialmente a los agricultores y técnicos de las labores preventivas, las buenas prácticas agronómicas, los síntomas y daños de la enfermedad, así como las medidas a llevar a cabo si aparecen plantas «sospechosas».
La prevención y la investigación son dos de las únicas armas del sector y de los expertos contra esta bacteria. Por eso, este año la Junta llevará a cabo un total de 638 inspecciones «en las parcelas que alberguen plantas hospedantes a la plaga», incluyendo centros de jardinería o viveros y masas boscosas de robles.
Además, como complemento a estos controles se colocarán trampas en las parcelas para la detección de los insectos vectores, que son la principal vía de entrada del patógeno en la planta.
Todos las muestras tomadas, según indican desde la consejería, se analizan en el Centro regional de Diagnóstico de Aldearrubia, como laboratorio oficial de Sanidad Vegetal de la administración regional.
La gravedad de los daños causados por la Xylella van más allá de las plantas afectadas o las pérdidas de producción, sino que se deben evaluar también las pérdidas que provoca en la industria que utiliza como materia prima los frutos de los huéspedes de la bacteria (uva, cítricos, aceituna, etc...), además de las pérdidas medio ambientales o en puestos de trabajo. Así se refleja en la publicación de Cajamar sobre las enfermedades causadas por la bacteria, cuyos autores son Blanca B. Landa, Ester Marco-Noales y María Milagros López, importantes investigadoras en esta materia.
Nadie duda de que se trata de una «amenaza real». Así lo expone Joanma Mesado, experto de la Unión de Uniones, que recuerda que la Xylella tiene varias subespecies. «Cada una de ellas tiene predilección por un cultivo u otro», añade. Mesado subraya el valor de los proyectos de investigación puestos en marcha para buscar un medio de lucha contra esta bacteria. No hay ningún tratamiento efectivo contra la enfermedad, así que el futuro pasa, según esta organización agraria, por «sacar variedades resistentes o tolerantes a esta bacteria».
Una opinión que comparte Juan José Hueso, especialista en fruticultura de la Estación Experimental de Cajamar en Almería.
Apuesta por «no crear alarma sin necesidad», aunque reconoce que cada vez hay nuevos cultivos afectados. Es más, el hecho de que los síntomas de la enfermedad sean marchitez, decaimiento generalizado de la planta, secado de hojas y ramas e incluso en estado avanzado, muerte de la planta, hace que esta debilidad «pueda ser compatible con otras infecciones», y sea difícil de detectar. En ocasiones además, según los datos de la Junta, las plantas se muestran asintomáticas a la presencia de la bacteria, «lo que dificulta su detección».
La «única solución», según el especialista en fruticultura, pasa por «encontrar variedades resistentes».
Desde Castilla y León se va a editar un díptico divulgativo, en el que se está trabajando, sobre distintos aspectos de la enfermedad como la descripción de la plaga, con imágenes y daños en los cultivos, las técnicas agronómicas para evitar su presencia y las actuaciones establecidas en caso de confirmarse un foco de la bacteria.
Las organizaciones agrarias valoran los controles que se están desarrollando, aunque insisten, en palabras de Ignacio Senovilla, de la Alianza UPA-COAG, en que las indemnizaciones que reciban los agricultores «deben incluir el lucro cesante», es decir, los daños colaterales cuando se detecta la enfermedad. Una valoración con la que están de acuerdo desde la Unión de Uniones.
El área de distribución principal de la Xylella se sitúa en el continente americano, desde Canadá hasta Argentina. En octubre de 2013 se detectó por primera vez en Europa, en la región de Apulia (Italia), afectando a olivo, adelfa y almendro.