Diario de Valladolid

CULTIVOS

Parcelas de cereales bajo intensa vigilancia

Enfermedades La humedad y la temperatura hacen más que probable los ataques de hongos / Los técnicos aconsejan estar «muy pendiente» y actuar

Campos de cereal en las inmediaciones de Torrelobatón (Valladolid).-M.T.

Campos de cereal en las inmediaciones de Torrelobatón (Valladolid).-M.T.

Publicado por
Marisol Calleja

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Llueve sobre mojado en el más estricto sentido de la palabra, y eso ha provocado que los agricultores de Castilla y León lleven unos quince días sin pisar las parcelas. El agua está mitigando la sequía y ayudando a la recuperación de los embalses, aunque también puede beneficiar la aparición de enfermedades en el campo, como señalan los técnicos.

El optimismo del sector es evidente a tenor de las últimas precipitaciones con un secano asegurado, al menos, hasta mediados de abril. Es el momento ahora de «vigilar» las parcelas y estar «muy pendiente» ante posibles ataques de hongos en el cereal de invierno.

La humedad y temperatura favorecen precisamente estos problemas fúngicos, por lo que es conveniente actuar en los primeros estadios, como señala José María Santos, desde Urcacyl.

El campo sigue «muy retrasado», con parcelas que acaban prácticamente de cambiar «del marrón al verde». La recomendación general es, en este caso, visitar las parcelas, especialmente si el agricultor sabe que tiene variedades más sensibles a cualquiera de las enfermedades: septoria, roya amarilla, rincosporiosis o helmintosporiosis, entre otras. Recordemos que el Itacyl ya alertó hace un mes de la incidencia de zabro y de gusano de alambre en algunas zonas y parcelas de la Comunidad.

Los ataques son «previsibles», como apunta Javier Rodríguez, técnico de semillas y fitosanitarios del Grupo AN, como lo es también que empiecen en las variedades más sensibles y cultivos con un estrés añadido. Junto a la recomendación a favor de una vigilancia activa, Rodríguez cree que es adecuado valorar también el momento exacto para actuar, esperando que «haya umbrales económicos de tratamiento». Y es que, recuerda que los fungicidas tienen un plazo de persistencia y no cubren todo el ciclo del cultivo.

Los técnicos advierten además que, cuando paren las lluvias, habrá que estar pendiente también de las malas hierbas no tratadas en invierno para evitar problemas.

El secano evoluciona retrasado, pero con humedad suficiente hasta el final del ahijamiento y encañado, según el técnico del Grupo AN. El espigado exigirá mantener esas reservas en el suelo, a espera de la climatología de las próximas semanas. Mientras tanto, desde Itacyl se ofrece información de apoyo al agricultor sobre plagas y enfermedades:

ROYA AMARILLA

Se trata de una enfermedad fúngica que puede afectar a trigo, cebada y triticale. Debido a la rapidez con la que se puede extender, los técnicos aconsejan tratar ante la aparición de los primeros síntomas, «intentando en cualquier caso mantener sanas las dos/tres últimas hojas desarrolladas» y, en su caso, la espiga. El tratamiento, según se indica, se puede realizar desde el estado de un nudo hasta el espigado, pero «no es recomendable» con posterioridad al estado de grano lechoso.

Siendo conscientes de que la roya amarilla ha venido para quedarse en Castilla y León, con la aparición de nuevas razas, las medidas preventivas se centran en las culturales ( uso de semilla sana o tratada, gestión de residuos de la cosecha anterior, laboreo o rotación de cultivo), junto al empleo de variedades resistentes. Las fichas de apoyo del Itacyl insisten en que si no hay certeza en la resistencia de la variedad, se debe prever la posibilidad de tratamientos químicos.

Los síntomas iniciales se presentan en forma de pequeños rodales cloróticos, con pequeñas pústulas amarillo-anaranjadas en las hojas. Precisamente, el riesgo aumenta con un invierno suave y una primavera fresca y lluviosa. La vigilancia puede evitar una reducción del rendimiento que puede superar el 50%, según los investigadores.

Junto a la roya, los técnicos recomiendan vigilar la aparición de septoria, causada también por hongos; la rincosporiosis, habitual en Castilla y León y que afecta principalmente a las cebadas, aunque también se puede encontrar en centeno, triticale y otras gramíneas; y Helmintosporiosis en cebadas, cuya sintomatología es variable, por lo que «en ocasiones puede confundirse con los de otras enfermedades».

En todos los casos se trata de prevenir ataques que debilitan a las plantas, y que pueden suponer una merma significativa del rendimiento y de las cosechas.

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