GENÉTICA
Casi la mitad de la semilla de cereal de invierno es ilegal
Solamente el 16% de la semilla está certificada y un 36% es grano acondicionado

Procesado del grano en la mesa densimétrica que elimina las impurezas y malas hierbas en el Centro de Alto Rendimiento de Agropal.-BRÁGIMO
Es tiempo de sementera, a pesar de la sequía, el momento en el que el agricultor afronta una nueva campaña agrícola con la vista puesta en la rotación, los precios, las variedades y, por supuesto, la semilla.
En España se siembran 5,6 millones de hectáreas de cereal de invierno entre avena, cebada, trigo, centeno y triticale. Solamente el 33% de la semilla que se utiliza es certificada. Un hecho que lleva a la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales, Anove, a «alertar» al sector sobre los «importantes» riesgos que conlleva el uso de semilla no autorizada. Y es que España lidera el ranking en el empleo de semilla ilegal, a pesar de que la tendencia en los últimos cuatro años están siendo «positiva».
Según los datos de Anove, a ese 33% de semilla certificada en España hay que sumar un 22% que es grano acondicionado por el agricultor en centros habilitados y un 9% que correspondería a la estimación de grano reempleado directamente por el agricultor, sin acudir a un tercero especializado en este servicio. De esta forma, se puede decir que en nuestro territorio un 64% de las necesidades de material para la siembra «se puede considerar semilla legal», mientras que el 37% restante es de origen desconocido, «en muchos casos clandestino», y sin ningún tipo de control.
Un origen desconocido que impide cumplir los estándares oficiales que garantizan la semilla certificada, en términos de germinación mínima, pureza varietal o sanidad de la semilla.
Los datos generales del conjunto de España son extrapolables Castilla y León, comunidad cerealista por excelencia donde las últimas cifras de mercado de semilla certificada han aumentado en los últimos años también. En la Comunidad solo un 16% de la semilla de cereal de invierno que se siembra es certificada. Un 36% corresponde a grano acondicionado, lo que quiere decir que casi la mitad de la semilla de cereal de invierno, un 48%, no es legal.
La Asociación Nacional de Obtentores insiste en plena campaña de siembra en la necesidad de continuar con los esfuerzos en materia de formación e información, así como con el trabajo conjunto con las administraciones para lograr que Castilla y León lidere el ranking de uso de semilla certificada como elemento de «profesionalización» del cultivo.
Se advierte en todo caso que el uso de semilla que no está sometida a ningún control de calidad y sanidad a través del un circuito regulador representa una «amenaza» y un «fraude» para los agricultores, además de «frenar» el avance de los programas de mejora para la obtención de variedades más productivas, resistentes y más adaptadas a las distintas zonas de cultivo.
No hay que olvidar que, de media, la puesta en mercado de una variedad supone doce años de trabajo y una inversión de entre 1 y 1,5 millones de euros, según los obtentores.
Precisamente, para mejorar el conocimiento sobre las ventajas que aportan las nuevas variedades vegetales y promover el uso de semilla certificada, obtentores de semillas y agricultores han formalizado recientemente un convenio sobre el reempleo de granos para la siembra. Asaja, Upa, Cooperativas Agro-alimentarias y Anove-Geslive ratificaban este marco de actuación que pretende mejorar también el conocimiento de la normativa vigente en relación con la ‘exención agrícola’ que para ciertas especies permite a los agricultores el reempleo de granos de variedades protegidas para la siembra en la propia explotación, a cambio de una remuneración «justa».
Con el fin de simplificar y facilitar su cumplimiento, se han fijado baremos unificados que deberán satisfacer los agricultores que reempleen grano para siembra de las variedades vegetales de especies de cereales, leguminosas y proteaginosas. Una tarifa única de 1,2 euros por quintal, lo que supone menos de dos euros por hectárea, que debe pagar el profesional.
El convenio prevé que esa contribución por el reempleo de semilla de variedades protegidas se reinvierta en programas específicos destinados a la innovación varietal adaptada a las necesidades de nuestra agricultura.
Los firmantes destacan la importancia de este acuerdo para mejorar la sostenibilidad de la producción de cereal en España a través de la puesta a disposición de los agricultores de las mejores variedades. Es importante destacar los avances experimentados en esta materia. Y es que la experimentación confirma, según los técnicos, que la selección varietal aporta una ganancia anual del rendimiento del 1%. Algo que se viene comprobando, por ejemplo, en los ensayos de los últimos 55 años de las variedades de trigo blando más representativas.