APICULTURA
«El objetivo ahora es salvar las colmenas»
Los apicultores constatan ya bajas en las explotaciones con un incrementando de los gastos para suplementar la alimentación

Franscisco Javier Fernández, responsable del sector apícola de COAG, con sus colmenas.-ENRIQUE CARRASCAL
El desánimo cunde entre los apicultores que advierten que esté año apenas van a catar miel debido a los efectos de la sequía y las heladas en la Comunidad. La campaña es «catastrófica» en palabras de Urbano Blanco, apicultor leonés, que lleva 24 años en el sector y asegura que «nunca» ha vivido una situación tan agónica en el campo.
Si en una campaña media, la producción de miel por colmena se sitúa en torno a los 20 kilos, Urbano asegura que este año no cree que llegue a los cinco en su explotación. La producción de miel caerá de forma significativa en Castilla y León, tras una cosecha en primavera que «no ha existido», salvo alguna excepción.
Solo la zona norte de Burgos, concretamente las Merindades, se «salva» en este momento de un escenario «crítico» para el sector. Y es que como afirma Yolanda Martínez, presidenta de la Asociación burgalesa de Apicultores, allí ha llovido en el último mes y medio, algo que ha provocado que la floración se mantenga.
En el resto de la provincia y de la comunidad autónoma, los datos son «nefastos» en un campo «adelantado», en el que las flores están sin néctar.
Los apicultores explican desmoralizados la forma en la que la sequía ha causado estragos en prácticamente todas las zonas, al igual que las heladas continuadas del mes de abril de hasta -11 grados, que «arrasaron todos los árboles».
De esta forma, la principal «preocupación» en este momento es «salvar» las colmenas, como señala Francisco Javier Fernández, responsable del sector apícola de COAG. «La situación es dramática, subraya, las heladas supusieron el último rejonazo» para el sector.
Desde esta organización se lamenta que, a día de hoy, ya se estén constatando las primeras bajas. «Luchamos para que subsistan». Si el sector suele establecer como «algo normal» una pérdida anual de población de más del 30%, este año, según los propios apicultores, estos valores «se van a incrementar considerablemente».
Así lo cree el responsable del sector de COAG, que tiene claro que su máximo objetivo en este momento «no es sacar más o menos producción», sino «que las colmenas tengan el menor número de bajas posible». Es más, se da por «satisfecho» si logran facilitar a sus abejas los nutrientes «mínimos» para que afronten el invierno, la etapa más compleja.
Esta es la principal preocupación del sector actualmente. Francisco Javier es apicultor trashumante y su objetivo en este momento es buscar «desesperadamente» nuevos emplazamientos a las colmenas para «sostener esta «debacle» de mortandad.
Precisamente, en relación a los emplazamientos, COAG reclama «sensatez» en el campo ante lo que entienden es una proliferación de normativa «restrictiva» y «prohibitiva» en esta materia.
Francisco Javier pide respeto a la actividad apícola trashumante que ya desarrollaba su abuelo, en su caso en burros y caballos, para acabar con la «tensión» que se vive en el campo. Por eso, aboga por buscar el «entendimiento» en pro de una convivencia «serena y sensata» entre todos los colectivos y las distintas sensibilidades.
Y es que creen que existen «muchas normativas municipales» que están acabando con esta convivencia y el desarrollo de esta actividad en el medio rural. COAG apuesta, en este caso, por una normativa «homogéna» en el ámbito nacional «que no permita una discriminación de un colectivo respecto a otro». Al tiempo que reclaman la implicación del Ministerio y de la Junta para responder a la «realidad apícola española».
En este sentido, Yolanda Martínez, apicultora burgalesa, reconoce que el cambio climático «evidente» está «masificando» la zona norte y generando, en muchos casos, «malas prácticas» también.
Los apicultores van a poder solicitar también este año las ayudas articuladas desde la administración por la sequía. Se trata de préstamos de hasta 60.000 euros que se contemplan en una nueva Orden que todavía tramita el Ministerio, y que se ha anunciado por parte de la Junta.
Ayudas que para el sector son «bienvenidas», pero que entienden «no van a compensar» los gastos de esta campaña. Y es que como señala Yolanda, solo en suplementar la alimentación que no ha proporcionado el campo a las abejas la inversión de esta campaña se puede incrementar hasta un 20%.
Por otra parte, la obligación de que los apicultores tengan contratado un seguro para cobrar el 100% de las ayudas en préstamos es un problema añadido, que, según COAG, están tratando de solventar. «Las pólizas con Agroseguro no están generalizadas en el sector, ya que el seguro no responde a la realidad del sector», señalan convencidos de que «no se contemplan todos los riesgos»
En años de sequía como éste, este colectivo lamenta otros problemas como la varroa o la intensidad de los ataques del abejaruco, ya que al no haber nutrientes en el campo, se produce una mayor incidencia en los colmenares.