Diario de Valladolid

Leguminosas bajo mínimos

Los rendimientos se han reducido un 70% respecto a la campaña pasada y se prevé menos de un tercio de la cosecha

Campo de guisantes en una parcela de la localidad palentina de Antigüedad (Palencia) donde se observan los daños de esta campaña.-AGROPAL

Campo de guisantes en una parcela de la localidad palentina de Antigüedad (Palencia) donde se observan los daños de esta campaña.-AGROPAL

Publicado por
Marisol Calleja

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Hace aproximadamente un año el sector pronosticaba buenas expectivas en la cosecha de leguminosas de secano, con rendimientos por encima de la media. Desde entonces, y debido a las inclemencias meteorológicas de esta campaña, mucho han cambiado las cosas, al igual que ocurre con el cereal, al que la ola de calor de los últimos días ha terminado de «rematar».

Como está ocurriendo ya con muchas cebadas, las labores de siega de guisantes y vezas se están adelantado este año. Es más, hay zonas como la provincia de León o Palencia donde las vezas se han segado para forraje, al no dar para grano, en una campaña «catastrófica», según UGAL-UPA. En otros casos, se duda de que la cosechadora pueda recoger algo en las tierras debido al reducido tamaño de la planta.

La campaña es «desastrosa», para los técnicos de Agropal, que confirman que en Tierra de Campos y en el sur del Duero, las zonas «más afectadas», muchas leguminosas «no se van a cosechar», ya que «no han nacido». El responsable de cultivos de la cooperativa, Urbano Blanco, asegura que los rendimientos se van a reducir en torno a un 70% respecto a la campaña pasada, con parcelas de guisantes que «no llegarán a los 400 kilos». De forma general, Agropal espera un tercio de la cosecha respecto a un año normal en la Comunidad, con un porcentaje de afectación «similar» al de los cereales.

Como ocurre con otros cultivos, esta será una «mala» campaña para las leguminosas, que han registrado un incremento de superficie en Castilla y León, especialmente en secano. Una subida que la administración atribuye a las obligaciones del pago verde y, también, a las ayudas asociadas a los cultivos proteicos. Aunque, según la Junta, «lo que más influye» en la toma de decisión de los agricultores es la «ventaja» que la leguminosa aporta al cultivo siguiente.

 

Destaca especialmente la subida en la superficie de guisantes, con 54.576 hectáreas este año en Castillay León (39.559 en 2016), y el incremento de las vezas para grano y forraje que pasan de una superficie de 126.000 hectáreas en 2016, a las casi 132.000 esta campaña, según los datos de la PAC de la Consejería de Agricultura. Alubias y garbanzos tienen también una mayor presencia, con 5.450 y 8.803 hectáreas respectivamente, junto al cultivo de lenteja que asciende a las 9.746 hectáreas en la Comunidad. La falta de agua y la menor apuesta de los agricultores por cultivos como el maíz en regadío ha ayudado en estos últimos casos.

El campo afronta una campaña «difícil», con los «peores» pronosticos. Aún así, la apuesta del agricultor por las leguminosas en la rotación es clara, además de por la exigencia de la PAC, como apuntábamos antes, por los beneficios que aporta a las tierras fijando nitrógeno en las parcelas.

Jesús Manuel González es agricultor de Dueñas (Palencia), y lleva más de seis años sembrando leguminosas en sus tierras, en concreto guisantes. En estos momentos está pendiente de la tasación de los peritos del seguro, aunque es consciente de que los rendimientos esta campaña van a ser «menos de la mitad» que en 2016. Jesús no cree que llegue a los 600 kilos por hectárea. No tiene claro todavía si va a cosechar o terminará arando el terreno enterrando la planta, para dar vigor a la tierra. Esta comprobado que sembrar trigo tras una leguminosa puede aumentar la producción en unos mil kilos por hectárea, siempre, claro, que no se den las circunstancias «especiales» de esta campaña.

En una situación similar está Valentín García, agricultor de Villasesmir (Valladolid) de la Unión de Campesinos, UCCL. Este profesional no sabe si será «capaz» de segar los guisantes, con una producción que, según apunta, tendrá unos 300 kilos. Por otra parte, el poco agua caído hace alguna semana ha reverdecido el campo, lo que, según este responsable, va a «interrumpir» la cosecha en algunas zonas, ya que «hay granos totalmente secos y granos verdes» y esto complicará las tareas.

El calor está afectando de manera negativa a los cultivos. Las lentejas más verdes, según este agricultor vallisoletano, «han cambiado a seco en tres días», debido a las altas temperaturas, con lo que la cosecha se puede adelantar también en la zona «unos veinte días». Las labores se están adelantando de forma general, aunque, en muchos casos, es para arar las tierras, ante la imposibilidad de cosechar. Y es que se están obteniendo rendimientos «una quinta parte de lo que podría ser».

Así lo cree Javier González, responsable de ensayos de Agropal. Este técnico explica como la primera floración en leguminosas se «perdió» debido a las heladas, y la falta de humedad ha impedido un segundo brote, en muchos casos. González defiende, en este caso, la investigación como el mejor instrumento para lograr «estabilizar» cultivos como el guisante, adaptarlos a la zona y aumentar sus rendimientos.

En este sentido, la cooperativa tiene en marcha varias líneas de ensayos de leguminosas de adaptación de variedades. El objetivo es «buscar las mejores para la zona». Por otra parte, la cooperativa desarrolla junto al Instituto Tecnológico Agrario, Itacyl, otros ensayos estadísticos y de material genético, con el reto también de «desarrollar variedades hechas por y para Castilla y León».

Y es que, como recuerdan desde Agropal, en muchos casos, las casas comerciales desarrollan programas donde tienen un gran volumen de mercado, muy lejos de la Comunidad y, por tanto, de las necesidades autóctonas. Es por eso, que los investigadores trabajan actualmente, en la búsqueda de leguminosas más resistentes al frío y a la bacteriosis, una de las principales amenazas. Itacyl trabaja en estos momentos en un proyecto financiado por Europa, y en el que colaboran, entre otros, Agropal.

Los investigadores del centro regional buscan nuevas variedades, que tengan mejor adaptación a nuestro medio y ofrezcan una estabilidad en las producciones «año a año». En este sentido, cruzan diferentes materiales genéticos para lograr las más adaptadas. Como explican dese la cooperativa, con ese material nuevo y las variedades comerciales existentes, se conforman los campos de ensayo, en los que colabora Agropal proporcionando las parcelas y el apoyo técnico que se demande. Actualmente, hay ensayos de guisante, yeros, lentejas, alberjón y garbanzo, con la intención de incluir la próxima campaña también la veza.

En cuanto a los ensayos de adaptación de Agropal, se elige las variedades que posteriormente se dedicará a multiplicar semilla, con la cual sembrarán sus campos. «Producir semilla deja un valor añadido a nuestros socios, como destaca Javier González, que aboga por mantener la calidad de las cosechas.

Unas cosechas comprometidas esta campaña, como las del cereal. El calor de estos últimos días ha asurado la planta, lo que se va a traducer en un menor peso, al no dejar madurar al grano lentamente, como sería deseable. La puntilla a una campaña para olvidar, según el sector.

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