Pistacho en pleno desarrollo
No ha habido una buena polinización debido a las lluvias de primavera que pueden haber afectado a algunas plantaciones/ El sector pide un mayor seguimiento del cultivo en Castilla y León

Julián Guerrero, asesor agrícola, imparte un curso de poda en verde organizado por Aspropicyl en Valladolid.-ASPROPICYL
El pistacho sigue en pleno desarrollo. A primeros de agosto comenzará el llenado del fruto en una campaña en la que las lluvias de primavera han alterado la época de floración. «Se ha lavado mucho el polen y eso puede haber perjudicado a las plantaciones más jóvenes».
Así lo cree Felix Talegón, pistachero toresano de Tagarabuena (Zamora), el único productor prácticamente en la Comunidad con una plantación de trece años y, por tanto, en plena producción. Tener una buena polinización es básico para lograr buenos rendimientos, por eso, en algunas zonas de la región podría haber una merma en los rendimientos.
No es el caso de Félix, que afirma que en su explotación la cosecha prevista superaría la de la campaña pasada, es decir, espera obtener unos 1.500 kilos por hectáreas, por encima de los 1.100 de 2015. «Los árboles van más cargados», señala consciente de las desigualdades entre unas zonas y otras de la región. Especialmente también, según la edad de las plantaciones. Y es que la realidad es que «no hay producciones importantes en Castilla y León», como afirma Julián Guerrero, asesor agrícola. La comunidad cuenta con unas 400 hectáreas de cultivo de pistacho, todavía minoritario, y con explotaciones de unos cinco-ocho años de vida como media.
Talegón sigue lamentando la escasa atención de la Junta a los productores de pistacho. Y no solo habla de investigación y nuevas variedades, sino que echa en falta un seguimiento por parte de la Consejería de Agricultura y el Itacyl de las plantaciones actuales.
El cultivo del pistacho sigue siendo una alternativa rentable a la agricultura tradicional, aunque hay todavía un profundo desconocimiento por parte de expertos agrícolas y productores. Julián Guerrero aconseja realizar un estudio climático de la zona elegida antes de dar el paso definitivo. Se debe comprobar, según este asesor, el tipo de suelo, si éste es propenso a algún tipo de enfermedad o si reunirá las unidades de calor y frío necesarias para esta alternativa.
Se recomiendan plantar el pistacho en suelos «algo arcillosos» que drenen bien ya que el árbol es «susceptible» a la asfixia radicular.
El otro objetivo sería definir las mejores variedades. El agricultor puede optar por planta injertada o sin injertar. Para Guerrero, la única diferencia entre ambas posibilidades es la «económica», ya que la planta injertada cuesta en torno a los 10-12 euros. Circunstancia que hay analizar ya que la media por hectárea es de unas 238 plantas, lo que elevaría el coste de la inversión por encima de los dos mil euros.
La llegada del cultivo a Castilla y León se hizo con la variedad americana Kerman, de maduración tardía. Esta es la variedad que está presente en Toro con buenas producciones, pero podría no servir en toda Castilla y León. En este sentido, se han introducido en España también dos variedades americanas, Golden Hills y Lost Hills, con una maduración temprana, huyendo de las heladas, aunque con «problemas» de royalty en estos momentos. Hay otros dos apuestas, de estilo mediterráneo, Larnaca y Sirora, que cumplirían también las cualidades tempranas, según Guerrero.
El sector sigue trabajando para promocionar un cultivo que no empieza a producir hasta el quinto año, aunque tiene una gran longevidad. El pistacho alcanzó una media de 6-8 euros el kilo la pasada campaña, lo que deja patente su rentabilidad.
Las producciones se sitúan entre los 800-1.000 kilos por hectárea en secano y los 2.500-3.000 en regadío. Los pistacheros trabajan para agruparse, concentrar la producción y transformarla, es decir, cerrar el ciclo. De momento, asociaciones como Aspropicyl, la Asociación de Productores de Pistacho de Castilla y León, siguen trabajando en el fomento del cultivo y en la formación de sus agricultores, a través de cursos como el de poda en verde impartido recientemente en Valladolid.