EMPRESA / 'LEGUMBRES PENELAS'
Legumbre del Órbigo
‘Legumbres Penelas’ es una empresa familiar, con sede en Villarejo de Órbigo, que se dedica a la selección y envasado de este producto / Trabaja con 130 agricultores con más de mil hectáreas

Pedro Álvarez, director general de ‘Legumbres Penelas’ en una finca de alubias en la localidad leonesa de Villarejo de Órbigo.-E. M.
La historia de ‘Legumbres Penelas’ es la de una empresa familiar que nace hace más de cuarenta años en una tienda-almacen de San Cristóbal de la Polantera, y que ahora se proyecta en las nuevas instalaciones ubicadas en Villarejo de Órbigo (León). Pedro Álvarez, director general, es la cuarta generación de un proyecto del que forman parte sus dos hermanos, Javier y María Pilar, y cuya matriz es Pedro Álvarez SL, dedicada a la exportación de legumbre seca en los años setenta.
Desde entonces, mucho han cambiado las cosas. Lo que entonces arrancó como una empresa dirigida a la venta nacional de legumbres y a la exportación, dio un giro de 180 grados en la década de los 80 con la mecanización del campo y la sustitución de las leguminosas por otros cultivos entonces más rentables. Baja la superficie de cultivo, con ella la producción, y se empieza a importar producto de México, Argentina, EEUU o Canada, los países con mayor volumen de producción y exportación a nivel mundial.
No es hasta el 2007 cuando nace ‘Legumbres Penelas’ para la fabricación de legumbre cocida y se retoma la exportación. Un antes y un después.
Penelas trabaja con 130 agricultores en Castilla y León. En la provincia de Valladolid cuenta con sesenta profesionales que tienen sembradas unas mil hectáreas de la variedad ‘Lenteja Pardina de Tierra de Campos’, avalada con la Indicación Geográfica Protegida.
Para la alubia, como explica Pedro Álvarez, mantienen contratos con setenta agricultores de la provincia de León y una siembra de 400 hectáreas, aproximadamente. Las variedades con sello de garantía, son: Alubia Riñón, Alubia Pinta, Alubia Canela, Alubia Planchada, Alubia Plancheta y Alubia Palmeña. La empresa leonesa proporciona la semilla y recoge la cosecha, además de asesorar al agricultor «para que haya una producción controlada». Sus datos son importantes ya que transforman anualmente unas 10.000 toneladas de legumbre seca y cocida, que destinan al mercado nacional y a la exportación. Entre ellas, está el garbanzo con una presencia minoritaria en Castilla y León. De hecho, la mayor parte procede de la importación o de Andalucía, principal productora.
Esta envasadora destaca por su trayectoria y modernidad. Conscientes de que es «difícil» competir con otros países donde hay grandes producciones, ‘Legumbres Penelas’ apuesta por un cultivo y un producto con importantes ventajas nutricionales y cuyo consumo ha disminuido en los últimos años. «En España se consume casi 10 Kg menos por persona y año que hace 50 años», según confirma la Asociación Española de Legumbristas, en el Año Internacional de las Legumbres.
Por eso, el sector industrial apuesta por nuevos formatos con tendencia al alza. La legumbre cocida es uno de ellos, con mercado especialmente en los países árabes, además de Europa y Sudamérica. La empresa desarrolla también platos preparados a base de legumbres con cárnicos que ya están en los lineales. El objetivo es fabricar unas tres millones de latas al año.
Es momento de cosecha para la lenteja cuyos rendimientos se estiman en los mil kilos por hectárea en Castilla y León. Álvarez habla de una «buena» campaña ya que se sembró «bien» y el granizo no parece haber afectado a las parcelas.
En cuanto a la alubia, se siembra en mayo y no será hasta septiembre cuando se concreten las producciones de este año. Hay que apuntar que más del 60% de esas producciones se destina a consumo humano, el 75% en los países desarrollado, según la Asociación nacional. Solo el 25% se destinaría a consumo animal, como apuntan estos datos.
Las leguminosas se presentan como una buena «alternativa» de rotación en la agricultura tradicional. Las lentejas, las alubias o el garbanzo ayudan a fijar nitrógeno en el suelo, lo que supone mayores rendimientos de los cultivos posteriores. Además, como confirman desde el sector, las legumbres «mitigan» el cambio climático y «tienen una huella reducida de desperdicio alimentario» ya que se desperdicia una parte pequeña de los cultivos.