RAZAS
El guardián de la dehesa
Salamanca reúne el mayor número de fincas dedicadas a la cría de toros de Lidia, con 98 del total

Varios ejemplares de toro de lidia en una explotación de Castilla y León en la dehesa salmantina.-ENRIQUE CARRASCAL
Su origen se remonta a tiempos remotos. El toro de lidia desciende del uro o toro salvaje de la Edad Media, con presencia en toda Europa, como recoge la Unión de Criadores de Toros de Lidia. La historia de la ganadería asegura que en el siglo XVII ya existían ‘vacadas’ dedicadas a producir reses cuyo destino eran los festejos taurinos. Es por tanto la raza bovina más antigua.
La UCTL representa a 356 ganaderos en toda España, de ellos 60 en Castilla y León, y 41.757 vacas. Su vicepresidente, el salmantino Julio Pérez Tabernero, destaca el valor de esta raza criada mayoritariamente en zonas de dehesa, donde vive en condiciones de semilibertad y «contribuye a la conservación del ecosistema que habita», según sus defensores.
Andalucía reúne el mayor número de ganaderías del total, 254, con 69.351 animales inscritos en el Libro Genealógico, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería de diciembre de 2015. Le sigue Castilla y León, con 194 ganaderías y un censo de 35.354 animales y Extremadura con 31.182 animales y 84 ganaderías menos, (hay 934 ganaderías en España con cerca de 195.000 animales). Aún así, es la provincia de Salamanca la que lidera el censo nacional con 98 fincas, según datos de la Unión de Criadores. Tras la provincia salmantina se sitúa Sevilla y Cádiz con 81 y 71 fincas respectivamente. Eso sí, es la capital andaluza la que acumula más hectáreas, cerca de 62.000 del total.
Tabernero pone de manifiesto, en este sentido, la disminución del censo de ganaderías que se ha registrado en los últimos años, «llegando a pasar de las 54.000 hembras reproductoras a las 35.000 en uno de los peores momentos». Un descenso que se dejó notar especialmente a partir de 2010 coincidiendo con un menor número de festejos taurinos y una «crisis» de público que ha hecho que las explotaciones de lidia no sean «rentables».
Las causas son «principalmente económicas» y tienen que ver, según el vicepresidente nacional de la Unión de Criadores, con los «ataques» a la tauromaquia surgidos también en el ámbito político. A pesar de ello asegura que el momento «complicado» que se vive en estos momentos ha servido para «unir» al sector. «Se ha adecuado el número de festejos al censo de animales», explica Pérez Tabernero, que recuerda que la actividad taurina «genera 1.600 millones de euros de impacto económico en toda España y algo más de 50.000 empleos directos». No en vano, y como dato curioso, hay que apuntar que se trata del segundo espectáculo de masas tras el futbol en nuestro país.
Los responsables de la Unión de Criadores suelen decir que el toro de Lidia es «el guardián de la dehesa» y que él es el responsable de la conservación de su ecosistema, como apuntábamos anteriormente. Habita en grandes extensiones de terreno y vive hasta los cuatro años y medio aproximadamente, alcanzando una media de unos 500 kilos. « Sin las corridas, el toro de lidia desaparecería», argumentan.
Como el resto de la ganaderías bovinas, cuenta con una ayuda asociada de la PAC, concretamente la de la vaca nodriza. Así, entienden que su exclusión de este apoyo económico sería una discriminación, por eso valoran especialmente la reciente consideración de la carne de lidia como ‘raza autóctona’ sello otorgado por el Ministerio de Agricultura.
De esta forma, el Magrama distingue una raza universal, tradicionalmente catalogada como de fomento, y que además de tener como destino la lidia, presenta unas buenas condiciones para la producción cárnica. Un hecho que destaca especialmente el vicepresidente nacional de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.
Desde esta Asociación se valora esta denominación que afecta a la carne perteneciente a animales inscritos en el Libro Genealógico, tanto lidiados como no lidiados. Se ha comprobado, según Tabernero, que las hembras ‘de desecho’ tienen una carne de «gran calidad», debido a sus características nutricionales.
La raza bovina de Lidia ha trabajado desde sus orígenes en la mejora de sus condiciones genéticas. «La bravura no es una condición matemática», asegura Pérez Tabernero, ganadero de Lidia de cuarta generación y que cuenta con una explotación de 100 ‘vacas de vientre’ en Salamanca. El responsable de la Unión Nacional lidia solo novillos del encaste ‘Santa Coloma’, uno de los que se encuentra actualmente en peligro de extinción junto a otras variedades como Vega-Villar o Coquilla.
La historia de la Unión se remonta a 1905. Es la Asociación con mayor número de vacas y aseguran que continuará en el futuro defendiendo los intereses de sus ganaderos, a pesar de las dificultades. Para ello han creado la Fundación Toro de Lidia, apoyada por empresarios, toreros y organizadores de festejos.