Diario de Valladolid

ROMÁN 1924

La tradición regresa al monasterio

Rodrigo Herrero, chef y propietario, reabre el restaurante de Las Francesas con el concepto de recordar «una forma de vivir y de comer marcada por la tierra»

Rodrigo Herrero, chef y propietario, prepara uno de los platos del menú.

Rodrigo Herrero, chef y propietario, prepara uno de los platos del menú.PHOTOGENIC

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El centro comercial Las Francesas recibe un nuevo concepto gastronómico de la mano del propietario de HacheQú, uno de los restaurantes de Valladolid que lleva diez años exponiendo la cocina de fusión a través de su carta en la calle Macías Picavea, tras el traslado del Consejero del Rey. A través de «un concepto diferente» Román 1924 propone bajo el concepto ‘herencia puesta sobre la mesa’ a través del «recuerdo de una forma de vivir y de comer marcada por la tierra, las estaciones y el respeto por el producto».

Rodrigo Herrero, el chef y propietario de este establecimiento situado en la calle Santiago 22, local 37, en el patio del Claustro de Las Francesas abrió sus puertas el pasado viernes, 3 de abril. Con el presenta un proyecto inspirado en su abuelo, Román, un agricultor, ganadero y cazador que como expone en las redes sociales del restaurante «luchó muchísima en la vida».

«Mi abuelo vivía en el campo, tenía vacas, tenía ovejas, era agricultor, sembraba garbanzos para todo el pueblo, hizo un montón de cosas para poder llevar a su familia a buen puerto y daba muchísima importancia a lo que eran las temporalidades. Al final, lo que intentamos imitar, por así decir, es esa cocina que tenía antaño», concreta el propietario de Roman 1924 y HacheQú.

Bajo este recuerdo, Rodrigo plantea una carta de comida tradicional «con un toque de vanguardia» y «el eje principal es el producto local». «Trabajamos con pequeños productores, trabajamos con una ganadería propia, trabajamos con producto propio, ya que lo siembra mi familia. También trabajamos con productores locales, como puede ser la producción de los huevos camperos», describe el propietario del nuevo restaurante de Valladolid.

Con el sello de identidad de «comida 100% tradicional, pero siempre respetando el producto» no solo tiene una fórmula, a parte de la carta el chef sugiere dos menús degustación. Memoria, presenta una experiencia para recordar «como se cocinaba cuando nada era un adorno», para empezar el viaje al pasado los aperitivos se componen de caldo, meloso de manitas o saquito de berza, como platos principales están la cecina de León Ezequiel ya que es el nombre del productor y lleva 75 años con la misma receta, codorniz escabechada, espárragos blancos de Tudela de Duero, huevo campero a baja temperatura, mero negro, arroz meloso de jabalí y lechazo churro. Para finalizar, el postre es un innovador ‘chocolate, pan y aceite’.

Como segunda opción de menú degustación propone Lumbre, una opción «más tradicional». Los aperitivos se componen de caldo y meloso de manitas y de platos se comienza con cecina de León Ezequiel, espárragos blancos de Tudela de Duero, huevo campero a baja temperatura, lomo de bacalao del productor El Barquero que «hace una preselección muy exhaustiva y no le vale cualquier bacalao» y lentejas con paloma torcaz que según el chef «son un espectáculo» y de postre con peras al vino.

«Este restaurante también ha surgido del espacio», afirma Rodrigo Herrero. «Es un restaurante que dentro de una ubicación con muchísimo tránsito, como puede ser la calle Santiago o la calle María de Molina, es un sitio para transmitir esa tranquilidad dentro del bullicio del centro de la ciudad», concreta sobre la elección del local en pleno núcleo de la capital vallisoletana.

El propietario destaca de su nuevo proyecto la biblioteca que «cuenta con nuestra cultura literaria y también gastronómica». El restaurante se compone de tres espacios de los que «dos son reservados», «uno tiene un aforo de 12, otro de 16 y el otro de 20 comensales».

Desde el 3 de abril las puertas del nuevo proyecto de Rodrigo están abiertas, «hemos tenido muy buena aceptación». Entre las primeras valoraciones que han recibido el equipo de Román 1924 sobre las creaciones son los espárragos de Tudela que «están gustando muchísimo».

Paso a paso Román 1924 se esta conquistando a los comensales vallisoletanos a través de sus recetas que respetan el producto local a la vez que innova con su sabor y textura.

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