ÁVILA
La villa capital del mudéjar
Entre murallas, iglesias mudéjares y su famoso tostón, la localidad abulense es un destino auténtico profundamente castellano

Plaza de la villa, declarada Monumento Nacional , lugar donde Isabel la Católica pasó sus años de infancia y juventud, Arévalo en Ávila
El invierno invita a dejarse llevar por destinos donde confluyen la historia y una rica gastronomía como es el caso de Arévalo. A esta localidad situada al norte de Ávila, en la confluencia de los ríos Arevalillo y Adaja, se le conoce como la ‘capital de La Moraña’ o ‘Tierra de Arévalo’, siendo la segunda población más importante de la provincia tras Ávila capital. Durante siglos sirvió de tierra de paso, de comercio y de poder. Su trazado urbano conserva ese carácter fronterizo y defensivo que marcó su pasado medieval. Sus murallas, el castillo y los restos de antiguas puertas hablan de una villa que fue clave en la historia del Reino de Castilla. En esta localidad pasó su infancia y adolescencia Isabel la Católica. Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Uno de los grandes tesoros es su conjunto mudéjar, considerado uno de los más importantes de Castilla y León. Iglesias como San Martín, Santa María la Mayor o San Miguel muestran la convivencia de estilos y culturas que definió la Edad Media castellana.
El ladrillo, protagonista absoluto, confiere a la villa una identidad única, sobria y armónica, que se descubre mejor a pie, dejándose llevar por calles tranquilas y plazas con nombre propio. A la villa también la concocen como la ciudad de los cinco linajes, en referencia a las familias aristocráticas (los Tapia, Sedeño, Montalvo, Briceño y Berdugo) que vivieron durante la Baja Edad Media y que se asentaron tras la conquista de Toledo procedente del norte de España. Pero Arévalo no es solo piedra y pasado. Es también una villa viva, con mercados, bares y restaurantes donde la tradición se sirve en la mesa. El cochinillo asado, emblema gastronómico de la localidad, se ha convertido en un reclamo que atrae a visitantes de toda la región. Aquí se cocina como siempre, con tiempos largos y respeto al producto, en una defensa silenciosa de la cocina castellana que no necesita reinterpretaciones.
El visitante encuentra en Arévalo un destino completo y accesible. Su tamaño permite conocerla en una escapada de día o de fin de semana, combinando patrimonio, gastronomía y paseos junto al río. Espacios como la Plaza de la Villa, el entorno del castillo o los senderos fluviales ofrecen un turismo sin prisas, lejos de la saturación y el ruido.
En un momento en el que muchos viajeros buscan autenticidad, Arévalo es un destino seguro. Una villa que guarda la memoria de Castilla.
Para conocer
OFICINA DE TURISMO: Arco Del Alcocer s/n.
QUÉ VER: Arco del Alcocer, la única puerta de la antigua muralla que sigue en pie. Plaza del Real, donde pasó parte de su vida Isabel la Católica. La Plaza de la Villa donde se encuentra la Casa de los Sexmos, actual Museo de Historia y la Iglesia de Santa María la Mayor (impresionantel pantocrátor medieval interior), Iglesia de San Martín con sus dos torres y el Castillo.
DÓNDE COMER: Su especialidad es el cochinillo asado. Rte. Las Cubas de Arévalo (C/ Figones, 8). Asador El Figón de Arévalo (C/ Huerta del Marqués, 2).