Diario de Valladolid

SORIA

El sabinar y su resistencia a la sequía

Una investigación de la Universidad Politécnica de Valencia indica que esta especie está afectada por el cambio climático, pero también constata que la gestión forestal permite revertir los efectos adversos

Laura Arnal Roig, investigadora de la Universidad Politécnica de Valencia que ha estudiado los sabinares sorianos.

Laura Arnal Roig, investigadora de la Universidad Politécnica de Valencia que ha estudiado los sabinares sorianos.E. M.

Publicado por
N. Fernández
Valladolid

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Los bosques desempeñan un papel fundamental en la regulación climática e hidrológica, la protección de los suelos y la captura de carbono. El cambio climático, con las sequías como mayor exponente, ponen en riesgo su estabilidad y su integridad. En los territorios del suroeste de Europa se esperan incrementos de temperaturas considerables y eventos climáticos extremos marcados por olas de calor.

Una investigación, liderada por la Universidad Politécnica de Valencia, en el marco europeo SocialForest y en el que ha participado la Asociación Forestal de Soria (Asfoso), ha evaluado la resilencia de los sabinares sorianos frente a las sequías.

Los resultados preliminares han concluido que los sabinares evidencian episodios de crecimiento reducido, debido a las sequías que cada vez son más intensas, ya que las sabinas, a pesar de su enorme resistencia, incluida una alta tolerancia a la aridez, no se encuentran al margen del impacto del clima, pero a su vez se ha constatado que los mecanismos de la gestión forestal son la mejor manera de revertir estos efectos.

Los sabinares sorianos fueron uno de los cuatro tipos de bosques que han sido estudiados en el marco de este proyecto. Los otros tres fueron las dehesas de encinas, bosques de pino pinaster y de pino mediterráneo, ubicados en las regiones españolas de Castilla La Mancha y Murcia, y en Alentejo (Portugal) y en La Aquitania (Francia).

La proyecto eligió el sabinar soriano para su análisis por ser uno de los hábitats más extensos en la provincia y más representativos a nivel europeo, además juega un papel relevante a nivel socioeconómico en la provincia, explica Laura Arnal Roig, ingeniera forestal e investigadora de la Universidad Politécnica de Valencia que ha participado en el proyecto, que está a punto de culminar, cuyo objetivo ha sido adaptar los ecosistemas forestales mediterráneos al cambio climático y reforzar su resistencia frente a fenómenos como las sequías, las plagas y los incendios.

El estudio ha permitido realizar un diagnóstico para conocer la resilencia de los sabinares a las sequías, su recuperación posterior y los factores que ayudan o dificultan esa recuperación. De todos los indicadores climáticos se eligió la sequía porque «es uno de los más representativos, la sequía no actúa de forma aislada, muchas veces hace un efecto cadena sobre otras perturbaciones y puede ser que un bosque sometido a estrés hídrico sea mucho más vulnerable a plagas y a enfermedades», manifiesta Arnal Roig.

Además se ha analizado la actividad de las masas forestales en dos periodos temporales concretos, el primero en referencia a la tendencia actual y el segundo en un episodio concreto de la sequía que se produjo entre 2022 y 2023. Para ello se han usado imágenes satelitales, tomadas entre 2020 y 2024, que permitieron calcular el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada, (NDVI), con el que se ha evaluado la cantidad y la calidad de la vegetación de los bosques.

Además, en la investigación se incorporó una variable que permitió relacionar si el pastoreo extensivo ha tenido un efecto positivo en la recuperación de los sabinares durante los episodios de sequía.

La delimitación de la distribución de los sabinares se llevó a cabo a partir del Mapa Forestal de España y gracias a la cartografía se diseñó un muestreo de 1.433 puntos. Adicionalmente se estableció una submuestra de 14 parcelas pareadas de bosques, una gestionada con tradición ganadera y otra sin intervención, con una parcela de control por cada pareja. Esto permitió establecer una comparación directa aislando el efecto de la gestión sobre la resilencia frente a la sequía.

Laura Arnal Roig expone que estudio se ha centrado especialmente en conocer la resistencia y la resilencia de los sabinares frente a las sequía, así se recabaron datos sobre el índice de verdor del bosque y su recuperación después de un año tras producirse el episodio de sequía. Hay que tener en cuenta que este tipo de fenómeno climático puede hacer que los bosques se debiliten o incluso se mueran, lo que pone en peligro el equilibrio natural y los beneficios que brindan.

Los datos biofísicos recogidos con teledetección se completaron con la visión de agentes sociales sobre el territorio. Para ello se realizaron 16 entrevistas con actores locales para identificar amenazas, retos y oportunidades vinculados al territorio.

A partir de la realización de las encuestas y las entrevistas se identificaron algunos desafíos que afectan a la gestión de los sabinares sorianos. Uno de los problemas fue la accesibilidad deficiente, ya que se encuentran ubicados en zonas remotas con orografía adversa donde no puede acceder la maquinaria para su limpieza, a lo que se suma la escasez de mano de obra cualificada y ausencia de ganaderos que mantengan el pastoreo tradicional que favorecía la limpieza natural, entre otras.

El estudio ofreció diversos resultados que los investigadores han interpretado de varias maneras, según explica Laura Arnal, que destaca la tendencia positiva a largo plazo porque los sabinares reverdecieron, «pero estos datos los tenemos que coger con pinzas», indica la investigadora, «porque el hecho de haya más verdor no significa que el ecosistema se encuentre en buenas condiciones, porque también nos puede indicar que el paisaje es más denso y eso supone un peligro de cara a los incendios», puntualiza.

Entre esos resultados se encontraba la respuesta de los sabinares durante la sequía de 2022-2023 que fue «muy buena», comenta la investigadora. La vitalidad en la mayoría de las masas de sabinas no se redujo por debajo del 50%, y después de un año de este episodio se había recuperado al cien por cien, por lo que son más resistentes y más resilientes que otras especies arbóreas estudiadas en este proyecto.

Sin embargo, los análisis de las tendencias recientes para ver el comportamiento de los sabinares ofrecieron resultados no tan optimistas, ya que se observó reducción de vegetación en determinadas zonas en episodios concretos.

La conclusión del estudio apunta a que los sabinares sorianos han comenzado a mostrar signos de vulnerabilidad a causa de las sequías, que, por otra parte, cada vez son más recurrentes, pero también se ha demostrado que las masas forestales sometidas a pastoreo continuo presentan una mayor recuperación que las que no lo están, lo que ha puesto de manifiesto la importancia de las prácticas tradicionales. «El sabinar es muy resiliente, pero hay que gestionarlo y eso garantizaría mejor su conservación», concluye Laura Arnal.

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