Adelantarse a la leucemia infantil
Un proyecto del Centro de Investigación del Cáncer avanza para llegar a prevenir la leucemia linfoblástica aguda en niños, y así evitar las secuelas a largo plazo y la posibilidad de recaídas

Isidro Sánchez García junto a algunas investiagdoras de su equipo del Centro de Investigación del Cáncer.
Cuando hablamos de cáncer infantil es la leucemia el tipo que representa el mayor porcentaje de casos, sumando un tercio de todos los niños afectados por esta enfermedad. A su vez, dentro de este cáncer existen diferentes subtipos, entre los cuales la leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B) se sitúa como el más prevalente. A lo largo de los últimos años los tratamientos de este cáncer han avanzado significativamente, sin embargo, muchos niños que sobreviven tienen que enfrentarse a multitud de secuelas a largo plazo que merman su calidad de vida, así como se encuentran ante la posibilidad de sufrir recaídas, lo cual reduce significativamente sus expectativas de vida.
Desde el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca el científico Isidro Sánchez García ha realizado junto con su grupo de trabajo diferentes investigaciones recientes en las cuales han demostrado que un 5% de niños considerados sanos nace con una predisposición genética a desarrollar leucemia. Estos infantes portan células B pre-leucémicas que pueden llegar a permanecer inactivas durante años, pero existen ciertos factores ambientales que pueden activarlas y promover su transformación en leucemia agresiva.
Fruto de estos descubrimientos han lanzado una nueva línea de investigación con la que buscan poder prevenir por completo la leucemia linfoblástica aguda infantil. El proyecto pretende identificar y frenar esa transformación de las células pre-leucémicas para pasar de depender del diagnóstico a poder frenar la leucemia antes de que empiece a estar presente.
«Durante décadas nos hemos centrado en tratar la leucemia cuando se manifiesta, pero con este proyecto queremos cambiar ese paradigma, pasar de curar a prevenir. Si conseguimos detectar la leucemia antes de su aparición, estaremos dando un paso decisivo hacia una nueva forma de abordar el cáncer infantil, abriendo la puerta a intervenciones tempranas y personalizadas», explica Sánchez.
Así, trabajan para identificar a los niños que van a tener leucemia antes de que esta surja desde en un contexto de predisposición genética y así poder conocer cuándo una célula normal se va a volver cancerígena antes de que lo haga para poder intervenir.
«Tener o no tener predisposición genética no significa nada, no es un riesgo, la mayoría de esos niños estarán siempre sanos; el factor determinante según hemos visto en nuestros estudios previos es el estrés inmunológico que normalmente vendrá dado en muchísimos casos como puede ser la exposición a infecciones comunes, el tratamiento con antibióticos, haber nacido con un peso elevado, etc. Hay muchos mecanismos ambientales que pueden hacer que, cuando tienes predisposición genética, una célula se transforme».
Por ello quieren saber cuáles son los factores ambientales determinantes que afectan a los niños. «Los estudios epidemiológicos hasta ahora han sido incapaces de identificarlos de manera efectiva, pero es necesario realizar estudios epidemiológicos individuales de seguimiento para identificar en cada caso, digamos, ese factor modificable para luego dar el salto a la prevención».
El siguiente paso es demostrar en modelos preclínicos que este desarrollo de la leucemia se puede prevenir con intervenciones no quimioterápicas ni tóxicas. Para ello han hecho uso de modelos animales en los que introdujeron la misma predisposición genética que tienen los niños para que reaccionen como ellos, de tal manera que solo un porcentaje cree leucemia y hasta ahora, todos los hallazgos que han obtenido con estos modelos los han podido confirmar en niños.
De esta manera investigan para alcanzar algo que «se consideraba imposible hasta hace unos años. No digo que estemos muy cerca, pero se ha visto que es posible prevenir la leucemia».
Su planteamiento pasa por realizar un test genético a todos los niños al nacer para identificar la susceptibilidad a la leucemia. Una vez que se conozca a aquellos que tienen esa condición genética la siguiente medida que plantean es aplicar un segundo test a los niños afectados para saber cuáles van a desarrollar leucemia, una prueba en la que están trabajando actualmente. «Una vez que se identifique quién tiene riesgo de tener leucemia se podrá realizar una intervención médica no tóxica, no quimioterapéutica, que no va a afectar para nada al niño, con la cual frenar ese desarrollo», incide.
Para la realización de este trabajo cuentan con la financiación de la Fundación ‘La Caixa’, que les ha otorgado 1 millón de euros para el proyecto denominado ‘Detección precoz del riesgo en niños con predisposición genética a la leucemia cuya ejecución será de tres años. Además del equipo de Sánchez en Salamanca colaboran profesionales del Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, la Fundación Unoentrecienmi, el Instituto Portugués de Oncología de Lisboa Francisco Genti y el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona que trabajan bajo la coordinación del centro salmantino.
Juntos buscan llegar a entender mejor los eventos epigenéticos, entendidos como modificaciones químicas que regulan la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN, que impulsan esta transición hacia la leucemia. Gracias a la identificación de estos ‘marcadores’ podrán llegar a ese objetivo de desarrollar estrategias para detectar tempranamente a los niños con riesgo y prevenir el desarrollo de la enfermedad.
Mediante el uso de metodologías avanzadas de análisis genómico y epigenético a nivel de células individuales esperan poder llegar a «favorecer a la vida de las personas», el cual incide que es u mayor objetivo. «La sonrisa de un niño o sus padres y familias cuando les curas no tiene precio. Eso es lo que nos motiva a trabajar, a seguir investigando, a adentrarnos en este nuevo proyecto con el cual creemos que vamos a influir no solo en la leucemia infantil, sino en el cáncer en general, ya que estos van a ser los pasos que se van a dar a otros tipos de cáncer debido a que la predisposición genética no solo existe en la leucemia infantil, también existe en la leucemia del adulto».