BURGOS
De aislante a material de construcción
Investigadores de la UBU abordan en un proyecto Life la gestión del poliuretano a través del empleo de técnicas novedosas de reciclaje para prolongar su vida útil / Evalúa su uso potencial en matrices de yeso
Los investigadores Carlos Junco Petrement, Pablo Luis Campos de la Fuente, Ángel Rodríguez Sáiz, Jesús Gadea Sainz, Sara Gutiérrez González, Sara Serna Avendaño, Raúl Gómez Rojo, Lourdes Alameda Cuenca-Romero, José Luis Díez del Campo y Verónica Calderón.-EL MUNDO
Desde neveras hasta colchones, pasando por suelas de zapatos y componentes del automóvil. El poliuterano es un material polimérico que se presenta en diversos formatos y que puede fabricarse en espuma rígida, semirrígida y flexible. Su presencia sigue creciendo de manera exponencial. Un incremento que deja un reguero de residuos. En concreto, sólo en Europa representa 675.000 toneladas anuales, de las cuales, y dependiendo de las políticas de valorización de residuos de cada país de la Unión Europea, aproximadamente el 68% se dispone en vertedero y un 32% es recuperado mediante técnicas de reciclado o valorización energética.
Y es que los derroteros de este material son varios. La primera opción, la más común y la que se pretende evitar por las heridas que deja en la tierra, es el depósito en vertedero. Otra sería la combustión para la recuperación de energía, acompañada, por supuesto, por sus problemas de emisión de gases nocivos a la atmósfera, y en tercer lugar, la reutilización del residuo dando así una segunda vida al producto. Esta última vía permite, además, minimizar su impacto en el medio ambiente, garantizando la sostenibilidad.
Con este escenario de fondo, un grupo de investigadores de la Universidad de Burgos (UBU) se sumergió en el proyecto Life-Repolyuse para abordar la gestión del residuo plástico del poliuretano a través del empleo de técnicas novedosas de reducción, integrándolas en nuevos materiales de construcción y prolongando su vida útil. «El material que define el proyecto es un prefabricado de yeso aligerado en forma de placa para su uso en techo suspendido, formado por yeso y residuo de poliuretano en combinación con aditivos específicos cuya matriz de partida ya ha sido probado en régimen de servicio», explica Sara Gutiérrez, coordinadora de la iniciativa.
Las fases del proyecto serán caracterización de residuos, integración de los residuos de poliuretano en una matriz de yeso, fabricación del prototipo en fábrica para producir placas de yeso como una nueva línea de negocio, por parte de uno de los socios, la empresa de prefabricados Yesyforma y puesta en obra del nuevo producto en tres edificios de tipología diferente en España y Reino Unido. En la actualidad están en la fase de fabricación del producto. De hecho, ya se han colocado los primeros techos en el Parque Tecnológico de Araba en Miñano, a cargo de uno de los socios del proyecto, la constructora Tecsa, filial ACS. En verano está previsto la colocación de nuevas placas en otros dos demos: uno en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Burgos y otro en el edificio Sir John Laing de la Universidad de Coventry.
«Los residuos de poliuretano son triturados, mezclados con yeso y posteriormente amasados con agua para elaborar el prefabricado», expone para, más tarde, añadir que la idea con la que se trabaja es sustituir parte del yeso de un prefabricado estándar por poliuretano, en proporciones idóneas, para conseguir las características mecánicas y térmicas adecuadas al uso que va a tener. Todo con una finalidad: reducir los efectos del cambio climático en los seres humanos, garantizando la sostenibilidad.
El proyecto, que finalizará en septiembre de 2020, buscará maximizar la reutilización de los residuos de poliuretano integrándolos en un nuevo material de construcción de base yeso, alargando así, el ciclo de vida del residuo; reducir la huella de carbono al no incinerar residuos de poliuretano, reducir el consumo de energía respecto a los procesos actuales de fabricación y mejorar la eficiencia energética de los edificios con el uso del material, y transferir y replicar la tecnología Life-Repolyuse a los países de la Unión Europea, introduciendo y reforzando políticas medioambientales y sostenibilidad en el sector industrial y de la construcción a nivel europeo, contribuyendo a la cooperación internacional.
El broche a los objetivos que pretenden cumplir con el proyecto lo pondrá la promoción de la sostenibilidad en materia de gestión de residuos plásticos de poliuretano en el sector industrial de fabricación de poliuretanos aislantes. Su idea, según comenta Sara Gutiérrez, es fomentar la construcción sostenible mediante el reciclaje de estos residuos en nuevos materiales de construcción, demostrando la viabilidad medioambiental, técnica y económica de reutilizar los residuos de poliuretano en otros productos que nada tienen que ver con los que algún día protegieron.
Los grandes beneficiados de estos pasos serán los productores de este material, los productores de prefabricados que lo podrán incluir en sus líneas un producto con unas prestaciones físicas y mecánicas competitivas con el plus de la sostenibilidad y la sociedad en general, ya que se reducirá el depósito en vertederos, así como su incineración, disminuyendo también el uso de un recurso natural (yeso).
Detrás de esta iniciativa está el grupo de Ingeniería de la Edificación fundado dentro del departamento de Construcciones Arquitectónicas e Ingeniería de Construcción y del Terreno de la UBU, con más de 10 años de experiencia y pionero en el desarrollo de materiales sostenibles que se emplean en construcción. Con 16 patentes, 32 artículos y 20 asistencias a congresos siguen avanzando en la búsqueda de nuevas alternativas, una de las «más potentes» es precisamente la de la reutilización del poliuretano.
«La idea surgió tras observar el ingente volumen de poliuretano que se generaba en las industrias fabricantes de espuma», comenta Sara Gutiérrez, antes puntualizar que es un residuo de muy baja densidad, con muy poco peso y un volumen muy elevado, lo que supone «un problema» para las industrias, además es «complicado» cerrar el ciclo de vida del material. Ahora trabajan en la posibilidad de aplicar el conocimiento adquirido en el campo de los prefabricados para trasdosados, placas de yeso laminado.