Diario de Valladolid

PERSONAJES ÚNICOS / PURIFICACIÓN GACTO

Manos que borran el fuego de la piel

Esta salmantina es la jefa de sección de la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla / Desde abril de 2016 el servicio ha devuelto la vida a una decena de pacientes con piel cultivada y apósitos sintéticos temporales

La cirujana plástica Purificación Gacto en las instalaciones del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.-EL MUNDO

La cirujana plástica Purificación Gacto en las instalaciones del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.-EL MUNDO

Publicado por
Estibaliz Lera

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Rostros desfigurados, heridas frescas y nervios destrozados. Pacientes que se aferran a la cama y clausuran las ventanas de su habitación. No se reconocen ante el espejo. Su fisonomía ha cambiado y su meta es despertar de esa pesadilla. Los grandes quemados son personas que las llamas han cambiado su vida. Llegan al hospital con miedo y durante las primeras horas luchan para salir adelante. Una bacteria puede arrancar de cuajo esas alas vitales que previamente ha menguado el fuego. Se ponen en manos de profesionales hechos de una pasta especial. Un equipo multidisciplinar que trabaja de forma incansable. La directora de esta afinada orquesta en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla es Purificación Gacto.

Nació en Salamanca y siendo todavía una niña se trasladó a Murcia. Con 18 años decidió matricularse en Medicina por el amor que profesa a la cirugía. El trabajo activo con las manos y ver los resultados de forma inmediata es el combustible que le da fuerzas para continuar. Nunca se ha planteado enfundarse en una bata blanca y revisar estudios, analíticas, historias... Ella quiere vibrar con el bisturí. Es lo que la llena. Tal vez, reconoce, lo lleve en los genes.

Tras licenciarse se trasladó a hacer la especialidad a Sevilla. Cinco años en los que aprendió todo lo necesario para convertirse en cirujana plástica. Su siguiente destino fue Cáceres. Allí estuvo un año hasta que el equipo que la vio crecer profesionalmente volvió a solicitar sus servicios. Comenzó como coordinadora y ahora es jefa de sección de la Unidad de Grandes Quemados del Virgen del Rocío. Al año atienden a 1.200 pacientes procedentes de Andalucía, Ceuta, Melilla y Marruecos.

En el servicio tienen 12 camas y ahora mismo están todas ocupadas. «El verano es una época de mucha quemadura», indica antes de explicar que la mayoría de las urgencias se atienden de manera ambulatoria porque no revisten gravedad. Las que sí que ponen en juego la vida tienen que ser tratadas rápidamente. Lo fundamental es que superen las primeras 48 horas. De momento, expone que la cirugía es la única forma para tratar a estas personas. Después de la intervención llega el turno de los profesionales de la enfermería, psiquiatras, fisioterapeutas e intensivistas.

Desde abril de 2016 llevan a cabo una cobertura final del quemado con piel cultivada. Ya lo han hecho en una decena de pacientes. El primer paso es una biopsia de tejido sano, es decir, extraer un trozo de piel que se envía al laboratorio. Se siembra y a las tres o cuatro semanas se obtiene una lámina del tamaño solicitado que se pone sobre el paciente. «Lo peor viene después», afirma la cirujana salmantina. Las enfermeras a la hora de hacer las curas tienen que tener mucho cuidado porque la piel cultivada es muy delicada y puede perderse. A las tres semanas ya prende y empieza a aparecer la piel normal.

Durante este proceso se utilizan apósitos sintéticos temporales. Normalmente son injertos de un donante cadáver, si bien a las dos semanas el quemado rechaza esa piel. Así que se puede optar por soluciones comerciales o biológicas. Las primeras son costosas y, además, se infectan mucho. Las segundas, asegura, son las mejores porque están hechas con fibroblastos del paciente. Están listas en 48 horas. Aunque son rápidas de fabricar, el procedimiento es complejo. Sólo se pueden desarrollar en un laboratorio en condiciones GMP.

No utilizan piel cultivada para todas las personas que pasan por la unidad. Se usa en adultos con más del 60% del cuerpo quemado y en niños con más del 30%. En este sentido, aclara que los niños tienen más esperanza de vida y optar por injertos deja «muchas más secuelas», ya que son nuevas heridas. No hay que olvidar que los quemados son pacientes de por vida. Cada año se revisan las señales que el fuego ha dejado en su piel. Sobre todo en los de menor edad tienen que llevarse a cabo intervenciones para ir ajustando las articulaciones. Uno de los periodos donde la atención es permanente es durante la adolescencia.

Purificación Gacto sostiene que todos los casos son dramáticos pero cuando es un niño, el dolor es mayor. Recuerda perfectamente el caso de una pequeña de tres años que llegó con el 30% del cuerpo quemado o el de un niño que un incendio marcó más del 70% de su cuerpo y le dejó huérfano. Sus padres y su hermano murieron en el incendio. Salió. Ahora es feliz. No tiene complejos. «Lo bueno de los niños es que no tienen pudor a la hora de mostrar sus heridas. No les importa tanto la estética. Van con sus camisetas, sus pantalones cortos...», cuenta muy emocionada.

Desde que entró en el servicio la mayor innovación que se ha producido es la atención multidisciplinar. Antes un médico se dedicaba a un paciente, ahora un paciente llega y se pone en manos de varios especialistas. Juntos buscan la mejor manera de encontrar una solución a su problema. En la unidad de Grandes Quemados del Virgen del Rocío más de 80 profesionales luchan cada día para ganar la batalla a las llamas en la piel. Aparte de los cuatro cirujanos plásticos, hay sesenta enfermeras, dos intensivistas, cuatro pediatras, un laboratorio de análisis clínicos, entre otros.

Preguntada por la situación de la investigación y la innovación en España, la salmantina sostiene que hay gente con muy buenas ideas pero la presión asistencial es «tan alta» que resta poco tiempo para la investigación. «Si la quieres sacar adelante es en detrimento del ocio», lamenta para, más tarde, lanzar un consejo a las administraciones públicas: «Hay que incentivar para que las personas con talento puedan dedicarse a investigar sin que tengan que hacerlo a costa de su tiempo personal».

En su servicio sí que hay posibilidades laborales para los jóvenes. «La cirugía plástica es una de las especialidades que más se demanda. Los estudiantes están muy preparados y motivados. Al ser 15 médicos siempre hay jubilaciones y muchos que están con nosotros durante la especialidad se quedan aquí», subraya. Un talento reconocido y premiado. Es consciente de que el saber hacer desde el punto de vista académico y médico sí que se tiene en cuenta, sin embargo, la sociedad no aprecia los descubrimientos que suponen «grandes cambios» desde la perspectiva de la salud.

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