Diario de Valladolid

Una sala de conciertos ‘con ruedas’

Una arquitecta de la UVA firma un recinto circular, transportable, sostenible y modular para ofrecer eventos musicales de forma temporal / Mejora la acústica de una nave industrial o una plaza de toros

La arquitecta Claudia García en las inmediaciones de la biblioteca de San Nicolás.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS / PHOTOGENIC

La arquitecta Claudia García en las inmediaciones de la biblioteca de San Nicolás.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS / PHOTOGENIC

Publicado por
Estibaliz Lera

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Suena a pop, a flamenco, a música clásica, a rock, a jazz, a reguetón, a rap... Acordes que se oyen en cualquier lugar del mundo. Sonidos que llenan el alma de los que vibran escuchando cultura. Historias de vida con ritmo. Sabiduría que abre puertas y derriba prejuicios. Un placer al alcance de cualquiera. O no. En las ciudades hay templos acondicionados para que los aficionados puedan cantar, saltar, en definitiva, disfrutar de sus cantantes favoritos, pero existen lugares que no cuentan con las infraestructuras adecuadas para recrearse con este pasatiempo. Para llevar las canciones a todas partes llega Claudia García.

Esta arquitecta de la Universidad de Valladolid (UVA) ha desarrollado un recinto transportable y modular para ofrecer conciertos de forma temporal. Su diseño mejora la acústica de una nave industrial o una plaza de toros, apunta su creadora, quien comenta que la clave de su producto reside en el uso de materiales sostenibles y su carácter circular.

En concreto, ha diseñado un software que permite medir la acústica de gran variedad de materiales junto a programas de diseño en tres dimensiones. Tecnología a la que se une la concepción de la reutilización de espacios «residuales», que forman parte de las ciudades pero no tienen ya una función dentro de la misma, a través de otro que aporta «un valor nuevo» que no cambia la esencia, sin embargo, consigue transformar una parte del mismo para que se vuelva a transitar.

Para Claudia García, su propuesta es sostenible y está pensada para que sea viable en todo el mundo. «Así, los espectáculos de cierto nivel acústico y de carácter más efímero no dependerían sólo de carísimos equipos», justifica. Otro valor añadido es que como es modular si una pieza se estropea se puede reemplazar, alargándose su vida útil. Además, indica que el proceso de producción se basa en los principios de la economía circular, lo que abarata los costes con la vista puesta en el respeto del medioambiente.

La arquitecta de la UVA deja claro que es una idea en fase de invernación, no obstante, ya se está trabajando en el prototipado. Un paso que acercará el producto al mercado, si bien «aún queda un proceso» para que sea una realidad. Una realidad única. De hecho, señala que lo más parecido que encontró durante el estudio de mercado fue una sala hinchable en Japón. Un espacio pensado para dar conciertos en una zona devastada por el tsunami. «La competencia directa son las carpas para espectáculos y las salas de conciertos», afirma.

Claudia García terminó la licenciatura y acudió al Parque Científico de la UVA a un taller llamado ‘Tu plan de empresa aburre’ para orientarse en cómo relacionarse con el mundo laboral. Allí le informaron sobre el programa Explorer, el cual incentiva el emprendimiento de universitarios y egresados.

Entre clase y clase fue pensando cuál sería su proyecto para no aburrir. «La idea surgió de mis inquietudes en cuanto al diseño espacial, mi conciencia ecológica y a que me encanta la música y el urbanismo», rememora. En el curso aprendió una metodología para dar forma a las ideas y encontrarlas viabilidad.

No sólo tejió el camino, sino que triunfó. Claudia García ganó la última edición del Universidad de Valladolid Explorer Space. Un reconocimiento por el que se le ha concedido una de las 52 plazas que el Banco Santander ofrece para viajar a Silicon Valley (California). Emprendedores de España, Argentina y Portugal explorarán el principal ecosistema de tecnología e innovación del mundo. La agenda de esta inmersión en San Francisco y alrededores incluye clases magistrales en universidades como Standford o Berkeley, contacto con inversores y visitas a empresas tecnológicas punteras como Google, Facebook, LinkedIn o Airbnb.

«Una experiencia increíble», sostiene y añade que espera conocer «una nueva manera de ver el trabajo» y seguir alternando con gente con diferentes ideas. «Ganar este premio ha supuesto para mí una gran motivación. El curso me ha ayudado a aclararme en esta etapa de recién salida de la universidad, donde andaba muy perdida».

En este sentido, destaca que está «muy orgullosa» de que su iniciativa haya sido valorada. «Es muy bonito. Un gran empoderamiento y motivación para no renunciar al diseño y buscar mi hueco», asegura la arquitecta de la UVA, quien avanza que la hoja de ruta que seguirá en los próximos meses será buscar un trabajo «con un sueldo digno» sin renunciar ni a su carrera universitaria ni al diseño.

En cuanto al proyecto, señala que gracias a una subvención de la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Valladolid y la colaboración de la asociación Artencanal va a llevar a cabo la gestación de un prototipo. También va a contar con el apoyo de dos profesores de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid.

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