Diario de Valladolid

PERSONAJES ÚNICOS / ALEXANDRE PÉREZ

El ingeniero que reúne a los Nobel

Estudió Ingeniería Industrial en la UVA y cuenta en su currículo con 50 matrículas de honor. Fundó Altius Society, un club de pensadores que reúne en Oxford a las mentes más brillantes del planeta para reflexionar sobre el impacto de la tecnología para la economía y la sociedad.

ingeniero industrial de la Universidad de Valladolid Alexandre Pérez.-EL MUNDO

ingeniero industrial de la Universidad de Valladolid Alexandre Pérez.-EL MUNDO

Publicado por
Estibaliz Lera

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Sabe interpretar los cambios del futuro. Para ello se apoya en el conocimiento que va adquiriendo con los años. Es verdad que el talento mejora con el tiempo, pero se desarrolla sobre una base. Y cuando se trabaja puede convertirse en fortalezas para alcanzar el éxito. Alexandre Pérez estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Valladolid (UVA) y terminó con 50 matrículas, 17 sobresalientes y cinco notables. El único borrón de su currículo fueron dos aprobados. También logró el título de profesor superior de música, de la especialidad de piano, en el Conservatorio de Salamanca.

Decidió matricularse en Industriales por su enfoque multidisciplinar. De hecho, comenta que conocer varias materias es muy útil para la innovación. Tras licenciarse realizó el máster en Administración de Empresas de la Universidad de Stanford y el máster en Administración Pública de la Universidad de Harvard. «Fue una experiencia conocer las dos costas de Estados Unidos, tan diferentes pero a la vez cada una con sus ventajas. Stanford es un paraíso para la investigación científica y tecnológica, mientras que Harvard sigue destacando en muchas áreas, como humanidades, economía o política internacional», expone el vallisoletano.

Con la mochila llena de formación desembarcó en el mercado laboral y comenzó a trabajar en McKinsey, una consultora estratégica global que se focaliza en resolver problemas concernientes a la administración estratégica. Posteriormente en el sector financiero, en Goldman Sachs en Nueva York, y capital riesgo en KKR en Londres. «Esas experiencias profesionales las considero mi segunda carrera, y por eso les estoy eternamente agradecidos por lo que pude aprender allí. Creo que rodearse de gente con mucha experiencia es la mejor forma de desarrollarse profesionalmente», señala Pérez.

Su siguiente paso fue lanzar su propio proyecto. Y así surgió Altius Society en Oxford. El objetivo es integrar científicos y pensadores de diversas disciplinas para reflexionar sobre el potencial impacto de la tecnología para la economía y la sociedad en general. Por ejemplo, dos grandes temas que han trabajado con profundidad ha sido la repercusión de la inteligencia artificial para el empleo y la desigualdad, y los efectos de las nuevas plataformas de comunicación para la estabilidad democrática. Para analizar estos temas incorporan la opinión de todo tipo de perfiles, desde académicos y Premios Nobel, hasta emprendedores y jóvenes investigadores.

El vallisoletano también dedica su tiempo a otros proyectos de innovación totalmente aplicables. Por citar un caso, Fever, una compañía con ingeniería 100% española que está consiguiendo desarrollar un producto de alcance internacional. Se trata de una aplicación de ocio que busca posicionarse como símbolo de eventos culturales, gastronómicos, deportivos y de ocio. En la actualidad opera en Nueva York, Londres y en las ciudades españolas de Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga y Madrid.

Su rutina es impredecible, pero todos los días dedica tiempo a leer. «Con la velocidad de cambio tecnológico, es más importante que nunca mantenerse actualizado. En pocos años o meses algunos avances o teorías quedan obsoletos», sostiene el ingeniero industrial, que fue premiado por la National Highway Traffic Safety Administration tras diseñar la primera silla para niños con airbag. Un dispositivo pionero que reduce en un 60% las heridas de los pequeños en los accidentes de tráfico con choque lateral. No fue el único galardón que recibió el vallisoletano. También logró el Premio Nacional de Ingeniería Industrial a los tres mejores graduados de España y el tercer premio del mundial de Estrategia Empresarial (Global Management Challenge).

Después de pasar bastante tiempo fuera, afirma que en Castilla y León hay mucho potencial. «El nivel educativo es bastante alto, y no sólo a nivel de educación universitaria, sino también en primaria y secundaria». Aunque asegura que es difícil evaluar la calidad de la educación, algunos indicadores son prometedores. Por ejemplo, en los últimos resultados de PISA –estudio mundial de la OCDE sobre sistemas educativos– los jóvenes de la Comunidad consiguieron situarse a la cabeza del país, incluso superando en ciencias a los adolescentes de Corea del Sur, Alemania y Reino Unido, y muy por encima de la media europea. A la base se suma la acción. Alexandre Pérez destaca el buen hacer de la Fundación para la Investigación y Desarrollo en Transporte y Energía (Cidaut). «Creo que su prestigio es una prueba de que es posible conseguir innovar a nivel internacional desde Castilla y León», sentencia.

Compara España con Estados Unidos y su tierra gana por goleada. «En Estados Unidos es prácticamente imposible acabar la carrera sin terminar endeudado, algo que afecta tremendamente a la elección de tu carrera profesional». Aspecto que podría revertir en la calidad pero, según afirma, la enseñanza pública americana es mucho peor que la española. Por ello dice que hay que valorar más lo que hay en Valladolid, y por supuesto pensar en cómo mejorarlo, pero sin desmerecerlo. «Donde creo que se puede avanzar es en la conexión entre la universidad y la empresa privada», indica para, a continuación, añadir que esta situación es «un lastre» para los jóvenes que después de pasar bastantes años estudiando tienen «muchas dificultades» para encontrar su encaje en el mercado laboral.

Para Pérez, las cifras de inversión en I+D (pública y privada) muestran mucho espacio de mejora para alcanzar a las regiones punteras a nivel internacional. «En el futuro si queremos financiar las pensiones, hay que empezar por impulsar la actividad innovadora, y de ingeniería aplicable en la Comunidad». Y aconseja no compararse con otras autonomías: «Hay que aspirar a alcanzar las principales regiones mundiales». En este sentido, apunta que Israel es un país que ha avanzado «mucho» gracias a la coordinación entre la administración pública y la sociedad civil.

En su opinión, innovar supone probar y fallar la mayoría de las veces, y esto a veces cuesta explicarlo. Sin embargo, considera que la sociedad está más concienciada de la importancia de la innovación y de desarrollar el talento.

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