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Cartif ante el nuevo paradigma sostenible

En el sistema agroalimentario de Castilla y León se presentan riesgos como la escasa dimensión empresarial o la limitada inversión en I+D+i hacia donde es necesario enfocar los esfuerzos.

Ensayos de tensión en pieles de animales para valorizar en nuevos usos que encajan en la estrategia europea de la Granja a la Mesa.

Ensayos de tensión en pieles de animales para valorizar en nuevos usos que encajan en la estrategia europea de la Granja a la Mesa.

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El sistema agroalimentario se encuentra en una encrucijada estratégica que exige una transformación profunda. El futuro del sector pasa por un cambio estructural: transitar de la eficiencia interna a la sostenibilidad verificable.

La estrategia europea ‘De la Granja a la Mesa’ lo confirma, la competitividad de las cadenas agroalimentarias dependerá de su capacidad de demostrar impacto positivo a lo largo de todo su ciclo de vida, mediante indicadores verificables, trazabilidad robusta y auditorías transparentes.

En este contexto, aspectos como el seguimiento de la cadena, la validación de datos y la digitalización emergen como elementos clave para adaptarse a las nuevas exigencias normativas y asegurar la competitividad y la continuidad en el mercado.

Estas nuevas normativas, como la Directiva sobre Información Corporativa en Materia de Sostenibilidad (CSRD), el reglamento de productos libres de deforestación, la ley contra el desperdicio alimentario o la futura Directiva Green Claims exigen que toda afirmación sobre sostenibilidad esté soportada por datos verificables.

Esta era de la trazabilidad obliga a digitalizar las prácticas agrícolas, trazar materiales y validar declaraciones medioambientales.

Ya no sirve la intención, el nuevo estándar regulatorio se va imponiendo y las acciones irán respaldas por regulaciones estrictas y una demanda creciente de transparencia.

Hemoglobina liofilizada para su uso como colorante natural.

Hemoglobina liofilizada para su uso como colorante natural.PROYECTO CARNIVAL

Al analizar el marco normativo vigente – tanto a nivel europeo como nacional y regional – se constata una orientación clara y coherente hacia un nuevo modelo de trabajo en la industria alimentaria, fundamentado en principios clave que se repiten de forma transversal: producir con menos, transformar con evidencia y consumir con conciencia.

Estas directrices no solo definen un horizonte de sostenibilidad y responsabilidad compartida, sino que también exigen a las empresas del sector avanzar en madurez operativa y organizativa.

El objetivo es elevar el nivel de cumplimiento y trazabilidad hasta alcanzar un estado de preparación óptimo frente a posibles auditorías, asegurando así la alineación con los estándares cada vez más exigentes en materia ambiental, social y económica.

En el caso del sistema agroalimentario de Castilla y León –columna vertebral del medio rural y motor económico regional– se identifican además otros riesgos como son la escasa dimensión empresarial, la limitada inversión en I+D+i, los pocos recursos destinados a la digitalización, o la poca conexión con el productor primario, que se convierten en cuellos de botella que requieren tecnologías para su resolución y hacia donde es necesario enfocar los esfuerzos.

Abordar la sostenibilidad en la industria agroalimentaria implica la integración holística de soluciones desde distintos ámbitos, alineadas con el marco normativo vigente

La División de Agroalimentación y Procesos del centro tecnológico CARTIF contribuye a este objetivo mediante el desarrollo de tecnologías específicas para dar respuesta a estos retos.

Entre ellas, destacan las soluciones en valorización de subproductos, en las que trabaja el equipo de técnicos para reincorporar al sistema alimentario subproductos, destríos y residuos de la industria agroalimentaria (huesos de fruta, alperujos, orujo de uva, harinas animales) transformándolos en ingredientes funcionales, biocompuestos o fertilizantes trazables y seguros.

En este proceso, la trazabilidad avanzada, la verificación y la digitalización integral son herramientas clave para cumplir con estas exigencias y mantener la competitividad en las que trabajamos de manera que empresas agroalimentarias puedan adaptarse a las nuevas realidades y avanzar hacia un modelo de producción más sostenible, eficiente y resiliente.

La sostenibilidad en el sector agroalimentario ya no es una opción, sino una exigencia respaldada por un marco normativo riguroso y una demanda creciente de transparencia.

A cambio de este ejercicio de demostración al que se enfrentan todos los actores de la cadena alimentaria se obtiene un acceso al mercado a modo de visado directo que facilita la transparencia y el cumplimiento de un concepto que, de otra manera, empezaba a resultar un apellido genérico.

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