FÚTBOL
El Pucela y el reencuentro con un viejo conocido
El Real Valladolid vuelve a enfrentarse a Rubén De la Barrera, contra el que ya perdió la pasada campaña ante la Cultural, que fue entrenador del Promesas en la 2014/2015

Rubén de La Barrera, en un entrenamiento con Las Palmas.
Rubén de la Barrera vuelve a aparecer en el camino del Valladolid. No lo hace en la ciudad ni desde el banquillo local de Zorrilla, sino al frente de Las Palmas y en un momento en el que su equipo necesita reaccionar después de encadenar dos derrotas. Pero su nombre vuelve a estar ligado al conjunto blanquivioleta, un rival que conoce bien y al que ya fue capaz de ganar la temporada pasada, cuando dirigía a la Cultural Leonesa. Aquel 1-0 fue el último capítulo de una relación que empezó mucho antes, cuando el técnico gallego dirigía al Promesas en Segunda B.
Hay que remontarse a la temporada 2014/2015 para encontrar a De la Barrera en los Anexos. Tenía entonces 29 años y estaba dando sus primeros pasos en el fútbol profesional. El Valladolid Promesas competía en Segunda B y el técnico completó una temporada en la que dirigió 38 partidos, con 14 victorias, 10 empates y 14 derrotas. Era otro De la Barrera, todavía en construcción, pero ya con una idea de fútbol que con los años se convertiría en una de sus principales señas de identidad.
Desde entonces, su carrera ha recorrido prácticamente todos los escenarios. Ha conocido ascensos, como el de la Cultural Leonesa a Segunda en 2017 o el del Albacete en 2022, pero también el lado más duro de la categoría de plata. Con la Cultural vivió dos descensos desde Segunda y también experimentó un descenso en Portugal durante su etapa al frente del Vizela. Una trayectoria con curvas que le ha permitido acumular experiencias muy diferentes y que explica al entrenador que hoy dirige a Las Palmas.
Y el Valladolid ya sabe lo que puede encontrarse. La temporada pasada, De la Barrera se sentó en el banquillo de la Cultural y su equipo consiguió imponerse por 1-0 al conjunto blanquivioleta. Ahora vuelve a cruzarse con el Pucela, aunque desde un escenario completamente diferente y con un equipo que aspira a mantenerse en la zona alta de Segunda.
Diez puntos y una identidad muy marcada
Las Palmas llega con diez puntos de 21 posibles y después de dos derrotas consecutivas. Una dinámica que ha frenado su arranque, pero que no ha provocado que De la Barrera renuncie a la idea que quiere implantar. Su equipo tiene una identidad reconocible: quiere tener la pelota, ser protagonista, presionar arriba y jugar con una línea defensiva adelantada.
Pero la propuesta no parece negociable. De la Barrera quiere que Las Palmas juegue a lo que él entiende que debe jugar, incluso cuando los resultados no acompañan. Tras las primeras jornadas llegó a admitir que su equipo tenía «más puntos que juego», una autocrítica que mostraba la distancia entre el rendimiento y los resultados. Después de alcanzar los diez puntos, rebajó el dramatismo: «Tener 10 puntos a estas alturas no es una cifra para nada mala. Querríamos tener más, pero el partido de hoy nos tiene que reforzar en su conjunto».