Arnu, la solución estaba en casa
El autor del gol del empate y la asistencia para la remontada contra el Córdoba encuentra hueco en la delantera del Pucela a sus 19 años / "Fue una locura, es lo que soñaba desde que llegué al club con 10 años"

Arnu, balón en mano, celebra su gol con Torres.
A los 19 años los sentimientos son muy difíciles de ocultar. La sonrisa que lucía Arnu en su rueda de prensa del miércoles iba de oreja a oreja, y porque espacialmente no se podía extender más. Al canterano por fin le permitieron disputar dos partidos seguidos como titular y ante el Córdoba por fin explotó.
El siguiente paso a dar es que el impacto no sea tan efímero como el del corcho de una botella de champán, sino que se prolongue como el de tantos jugadores que llegaron a la élite para quedarse. Si cuentan con calidad para ello pero también si sus entrenadores se lo permiten.
Arnu fue clave en la victoria frente al Córdoba. Anotó el gol del empate y propició la asistencia para que su compañero y amigo Víctor marcase el 2-1. El palentino fue pieza esencial en los dos goles clave del partido.
«Es lo que soñaba desde que llegué al club con 10 años, lo que cualquier chaval que se pone la camiseta del Real Valladolid sueña. Cuando vi entrar el balón, no sabía ni lo que hacer. Fui a por él porque pensaba en la remontada, pero fue una locura. Cuando cogí el balón se lo dediqué a mis padres. Son los que siempre han estado ahí. Han hecho unos sacrificios increíbles y se lo dedico todo a ellos, son mi mayor apoyo», comenta el delantero.
Su alegría tras dar el pase para el segundo gol no fue menor. «Creo que me hizo más ilusión que la metiese Víctor. Me pareció una barbaridad»
En el once inicial pucelano hubo seis canteranos, incluyendo a Rubio, con paso por los Anexos en el Promesas. «Los chavales de la casa siempre vamos a dar el cien por cien por el club. Y más cuando estás en tu estadio, que das todo lo que tienes en cada jugada y cada ocasión. Creo que se nota en cada partido que estamos los chavales», asegura sin margen alguno de duda.
La trayectoria de Arnu en la última temporada fue errática, tanto por su parte como por la del club. Tras cinco apariciones en el primer equipo en la 24-25, se empeñó en un ascenso prematuro al cuadro profesional en la 25-26, con 18 años, como vía para no marcharse. Almada no creía en él y la entidad lo dejó salir en invierno al Real Madrid C, con una opción de compra por parte del club blanco que no llegó a ejecutar.
El Pucela jugó con fuego pero afortunadamente esta vez hubo una segunda oportunidad, lo que no ocurrió con Chuki.
«Todo lleva sus ciclos. Han sido dos años difíciles, pero creo que he crecido mucho como futbolista, sobre todo mental y físicamente. Lo estoy notando en el campo, me veo muy bien y espero que siga así», explica, antes de explicar su paso por el tercer equipo blanco, con tres incursiones en el Castilla.
«Soy un chico que siempre busca lo mejor de lo peor. Y creo que mi sesión en el Madrid me vino muy bien, cogí confianza otra vez. Sabía que este año tenía que dar un paso adelante, que era un momento muy importante para mí».
Arnu opta por la vía amable para explicar que, cuando a un canterano le dan continuidad, aunque sólo sean dos encuentros, se puede cosechar fruto. «Agradezco toda la confianza que ha depositado en mí el míster. Intento devolvérsela en cada partido. Pero un gol no demuestra nada, todavía no he hecho nada. Estoy en el proceso».
También está en proceso su renovación. El punta acaba contrato en junio y en Zorrilla no quieren que se repita otro caso Chuki: un jugador que explote y ya sea imposible de retener. «Los que me conoce de cerca saben que ésta es mi casa y que soy muy feliz aquí. Cada momento que pueda aprovechar aquí dentro, voy a dar el máximo. Pero esas cosas las llevan mis agentes. Estoy muy tranquilo y confío en ellos al cien por cien. Están hablando con el club, así que bien».
El ariete no se significa sobre si prefiere jugar sólo arriba o con otro delantero. «Me adapto a lo que sea. Con Latasa me estoy adaptando muy bien, nos estamos entendiendo. Pero lo que toque, sea con el que sea y como si es solo. A dar al máximo y a trabajar, como siempre».
El palentino se retiró por problemas físicos antes del final del choque ante los blanquiverde. «Pedí el cambio porque noté unas molestias. Pero ahora estoy al cien por cien, que es lo importante. Y preparado para este domingo».
Ese día al Pucela le espera Las Palmas en su estadio Gran Canaria. Un rival difícil aunque no se halle en racha. «Necesitamos los tres puntos y sabemos que tenemos que ir allí a ganar. No están atravesando tampoco el mejor momento».
Ale (Alejandro) hermano de Arnu tiene 12 años, juega en el Infantil B y es también delantero. Su hermano mayor no se inmiscuye en su evolución más que lo justo. «Es muy pequeño para hablar de ello pero siempre le doy los consejos que le tengo que dar y le intento ayudar. Que siga aprendiendo en cada entreno, que todavía le queda muchísimo. Cuando puedo, lo voy a ver entrenar».