La valentía tiene premio
El equipo de Escribá se sobrepuso a un autogol y remontó con tres tantos de Arnu, Víctor y Barberá / Latasa falló un penalti / El equipo no se enclaustró tras ponerse por delante y mostró una ambición desconocida
Jugadores blanquivioleta festejan el gol de Víctor, que agarra a Arnu.
La crónica de la jornada pasada se tituló: ‘El precio de la cobardía’. Aparte de por flagrantes errores individuales de los rematadores blanquivioleta, el Real Valladolid perdió dos puntos por echarse descaradamente atrás después del 0-1.
Quizá sin ese partido no se entiende el disputado frente al Córdoba. Escribá y el equipo supieron sacar conclusiones positivas de lo ocurrido en el Murube y no cayeron en el mismo error de especular con un marcador a favor mínimo.
Aquello fue un error letal, pues este Pucela no sabe jugar al 1-0. O al 2-1. No tiene jugadores para ello y sus características de juventud y rapidez, sin un físico demoledor, son para hacer un fútbol veloz, al desmarque y con el balón en los pies, aunque sea con posesiones cortas.
Este partido no sólo ha de marcar la reconciliación con la victoria. Debe ser un camino a seguir. Si se queda en anécdota, sólo habrá servido para sumar tres puntos. No es poco, pero puede ser mucho más.
En primer lugar, el Real Valladolid fue capaz de remontar un marcador en contra, lo que no hacía desde 2025 contra el Granada. Supo rehacerse de un autogol que podía conducir a la melancolía suicida, y lo hizo con fe en la victoria.
En segundo, fue el día de la reivindicación de los delanteros. Con balón y sin él. No todos los rivales darán las facilidades atrás del Córdoba, pero el destajismo de Arnu, Latasa y después Barberá, apoyados por Víctor, dio sus frutos. Los de arriba casi siempre trabajan con y sin balón, pero esta vez lo hicieron de forma eficaz. Arnu es un jugador a conservar y potenciar. Llegó a tener pie y medio fuera del club.
En tercero, el partido deja una potente reivindicación de la cantera. Los citados Arnu y Víctor, más Garri, Aceves y Torres, supone la presencia de cinco jugadores con el sello de los Anexos en el once inicial. La gente de casa es la que más cree en la camiseta que defiende, con honrosas excepciones de algunos foráneos.
El partido nació de nalgas con un autogol de Rubio. Ghailan sacó un córner y el central introdujo el balón en su portería ante la sorpresa de Aceves. Era el minuto 4 y el gol pudo suponer el inicio del hundimiento del Real Valladolid, pero fue lo contrario. Y no por buen juego, sino por fe y empuje. El Pucela se perdía con el rombo central que escoraba a Ponceau y dejaba la salida del cuero a Juric, pero los balones que les llegaban a Arnu y Latasa eran jugados con sentido. Ambos se complementaban muy bien, como si llevasen tiempo jugando juntos. El madrileño además supo abrir huecos atrayendo defensas para pasar a Arnu en situaciones de gol. Ambos delanteros fallaron sendas ocasiones ante su ex compañero Guilherme, con el lastre para Latasa de la persecución a que en esta primera mitad fue sometido por Romero Freixas. Vio una merecida amarilla en el minuto 3. Después, lo que a él le señalaban como falta, era ‘sigan’ en el caso de sus rivales. Lo mismo pasó con casi todos sus compañeros, pero el Pucela no se desquició con la actuación arbitral.
Tras un tiro desde fuera del área de Kevin Medina que hizo un poco de folha seca y casi supone el 0-2, se dieron las ocasiones más claras de esta primera mitad.
Pese a que el Pucela no le tomaba el pulso al partido, llegaba. Y Latasa remató a bocajarro un centro de Ponceau. El esférico pegó en el larguero, dio en Guilherme y salió cuando ya se cantaba el gol.
Éste se hizo esperar sólo seis minutos. En el 42 Garri subió la banda y combinó con Ponceau, quien envió un pase de la muerte a Arnu, que embocó. El 1-1 hacía justicia a lo visto, pero se temía a la segunda parte, en la que el Pucela suele caerse.
Fue todo lo contrario. El conjunto de Escribá no monopolizó el juego, pero inclinó el partido hacia su medio campo de ataque.
Víctor se entretuvo un poco al controlar el balón antes de un tiro en el área y se lo arrebataron. El atacante se picó en su amor propio y, tras un tiro en parábola desde 25 metros que obligó a emplearse a Guilherme, marcó el 2-1. Arnu subió con poderío por el pasillo del 8, levantó la vista, vio a su compañero y amigo, le envió el esférico y Víctor marcó, tirándose al suelo, apurando su llegada.
La ventaja esta vez no sirvió para enclaustrar al Real Valladolid. Siguió igual y al cuarto de hora Víctor se fue por velocidad tras recibir un excelente pase en profundidad de Ponceau. Cuando parecía que iba a tirar, paró en seco, como hacía su padre, y sentó a Guilherme. Gutiérrez, más lento, se lo llevó por delante. Penalti.
Latasa lo ejecutó. A las nubes. El césped de la zona del balón se levantó algo al tirar, pero el disparo fue calamitoso.
Se temía cómo encajaría el revés un Pucela frágil mentalmente, pero era día de certezas. Tras el susto de Ghailan, que remató alto por poco, llegó el 3-1. Chacón obligó a Guilherme a volar para despejar a córner su remate de rosca, fuerte y bien colocado. Yeray sacó desde la esquina y Barberá, al poco de salir, cabeceó para cerrar el resultado.
El Córdoba, flojo en defensa y desmadejado arriba, apenas creó peligro y el Real Valladolid sumó más que un triunfo. El partido debe ser un libro de instrucciones para el futuro.
FICHA TÉCNICA
Real Valladolid: Aceves; Trilli, Rubio (Tomeo, min. 46), Torres, Garri; Juric, Chacón, Ponceau (Lachuer, min. 81), Víctor Jr. (Yeray, min. 72),; Latasa (Van Duiven, min. 72) y Arnu (Barberá, min.62).
Córdoba: Guilherme; Budesca, Martín (Gutiérrez, min. 46), Alves, Albarrán (El Jebari, min. 78); Diarra (Théo, min. 68), Ruiz, Ghailan; Carracedo (Enol, min.68), Medina (Bri, min. 46) y Percan.
Árbitro: Romero Freixas.
Tarjetas amarillas: Latasa, Chacón, Medina, Gutiérrez, Bri y Torres.
Tarjetas rojas: Ferrer, entrenador de porteros del Valladolid, en el descanso.
Goles: 0-1: Rubio (p.p.) (min. 4). 1-1: Arnu (min. 38). 2-1: Víctor Jr. (min. 54). 3-1: Barberá (min. 73).
Incidencias: Estadio Zorrilla. 14.725 espectadores.