Sin líderes ni destacados
El equipo blanquivioleta se pasó la Liga sin futbolistas con dotes de mando o suficiente calidad para guiar al resto / Chuki pudo serlo hasta que desconectó / Cuatro de los siete trofeos al mejor jugador, para los porteros

Torres y Guilherme, dos de los muy escasos destacados de la temporada.
La Liga comenzó a mediados de agosto y finalizó cuando lo hizo mayo. Un tiempo en el que ningún jugador blanquivioleta fue elegido mejor futbolista de Segunda del mes. Ni siquiera hubo presencia blanquivioleta en alguno de onces ideales mensuales.
No cabe mejor resumen para saber qué fue el Real Valladolid en esta Segunda División 25-26. Destacar a algún futbolista es casi tan difícil como abrir una botella de vino sin sacacorchos. Los hubo que sobresalieron, pero de forma intermitente. Y ninguno se echó el equipo a sus espaldas. La falta de liderazgo fue abrumadora.
De entrada, el cuadro blanquivioleta fue el que más tiempo pasó sin enlazar ni siquiera dos victorias seguidas, lo que explica su inconsistencia. Sólo lo consiguió en las dos primeras jornadas. Sus vaivenes en los resultados, con veinte derrotas, se explican por el comportamiento de una plantilla inconsistente, con muy pocas boyas que flotasen en un océano de mediocridad.
PORTERÍA. La mejor línea del equipo, lo cual ya es muy revelador. Guilherme se llevó los tres primeros trofeos al mejor jugador blanquivioleta del mes y Aceves recogió el de abril. Sólo se han entregado siete galardones, pues no hubo en agosto (se suele asimilar con septiembre), el de enero se declaró desierto ante la debacle de resultados y el de mayo no se concedió. Los arqueros se han hecho con la mayoría absoluta: cuatro de siete.
Los otros premios fueron para Federico (diciembre), Ponceau (febrero) y Chuki (marzo). Insólito en un equipo que aspiraba a figurar entre los primeros.
Guilherme se vio apartado del once tras su lesión y Aceves aprovechó su oportunidad. El portugués no seguirá, al ser ya oficial por parte del Real Valladolid que no ejecutará su opción de compra. El club lo despidió este martes, junto a Maroto y Chuki (fin de contrato), y Federico, Canós y Ohio (fin de cesión).
DEFENSA. La sorpresa positiva ha sido Torres, que ha crecido exponencialmente, hasta el punto de constituirse como el referente de la línea, por encima de Tomeo, Martínez y Jaouab. El primero de este trío comenzó bien pero fue a menos. Los otros dos han sido casi anecdóticos en la Liga.
En los laterales, Alejo ha cumplido en una posición no habitual. Sus ganas y entrega son elogiables, aunque presenta carencias defensivas. Michelin nunca fue capaz de desbancarlo.
En el otro lateral, Clerc no ha sido despedido tras finalizar contrato, lo que puede suponer un replanteamiento y la búsqueda de su continuidad con una ficha baja. Rindió mejor de lo esperado por su inactividad. Bueno comenzó bien, sufrió un bajón y, cuando se recuperaba, cayó lesionado de gravedad. Garri dejó notas de calidad con un espíritu ofensivo que le llevaba hasta a buscar puerta, pero la lesión y su posterior infrautilización por Escribá no permitieron verlo más. Hugo San cumplió mejor con el primer equipo que con el filial.
MEDIOCAMPO. Muchos jugadores en la zona, pero susceptibles de un juicio rápido global. La línea fracasó de forma estrepitosa, arrastrando a defensa y delantera. Juric no fue ni su sombra, fallando pases a cinco metros y lento en las marcas. Meseguer es un peso muerto. Lachuer, una de las grandes decepciones. Ponceau comenzó con brío con Escribá pero se evaporó poco a poco. Alani no aprovechó sus escasas oportunidades... que nunca le llegaron a Maroto, el gran damnificado de esta línea, al que ni siquiera se le permitió el derecho a fallar, porque apenas jugó.
ATAQUE. Otro desastre, en especial en la finalización de jugadas. Si en defensa hubo diez equipos que encajaron más goles que el Pucela, en la otra portería sólo cinco marcaron menos. En los extremos, Federico y Canós fueron muy intermitentes, Amath se nubla con más fuerza a medida que se acerca a portería y Biuk casi nunca acaba las jugadas y se conforma con forzar córners. Sanseviero es potencia sin control.
Chuki fue decisivo en la parte más dura de la Liga, hasta que decidió desconectar. Latasa es todo pundonor pero busca a los centrales, en vez de huir de ellos, y es muy limitado. Marcos André, el más dotado técnicamente, está lastrado por sus lesiones. Erlien es un escandinavo que trota. Ohio, por desgracia, no pudo ser visto.
En definitiva, nadie sobresalió con fuerza en un equipo sin figuras ni referentes en el liderazgo, lo que explica su trágica temporada.