Diario de Valladolid

Almada derrota al Pucela

La retirada del campo de Ponceau y Chuki hundió a un Real Valladolid que fue superior en la primera parte y creó ocasiones, aunque chocó con su falta de gol / Fuertes gritos de '¡Almada vete ya!' desde la grada

Federico y Biuk lamentan una ocasión fallada.

Federico y Biuk lamentan una ocasión fallada.LALIGA

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Valladolid

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Hay un tipo de seres que no necesitan enemigo para morir: los suicidas. Ellos mismos se bastan y sobran para dejar este mundo. Lo malo viene cuando con ellos arrastran involuntariamente a grupos o incluso multitudes de personas, como los líderes de sectas.

La Iglesia Almadiana, fundada en Valladolid el pasado mes de julio, ve el pecado en los jugadores. A los de arriba les falta efectividad. A los de atrás, concentración. Por eso pierden. El líder, por supuesto, nunca se equivoca. Es que sus seguidores no le saben interpretar bien. En su caos, este nuevo credo no sólo arrastra a su plantilla hacia la nada, sino que está logrando la desafección del aficionado con su equipo.

Éste va camino de un suicidio deportivo en grupo, para una masa de seguidores que ha vivido un 2025 de mierda, con un descenso, un triste deambular por Segunda y 4 de 21 partidos ganados en Zorrilla.

El Pucela volvió a perder en casa. 0-1 ante el Andorra, equipo que llegaba con una racha de diez partidos consecutivos sin ganar, a la que puso fin ante el rival que da vista a los ciegos y hace correr a los tullidos. Para eso sí funciona.

Claro que para hacer milagros hay que dar facilidades al enfermo. Almada quitó del campo a Ponceau y Chuki, sus jugadores más decisivos y que aportan equilibrio al equipo. Porque aquí nadie es imprescindible, excepto el líder de la secta. O eso cree él.

El Pucela se cayó tras la salida de ambos jugadores como se derrumbó el Templo de Salomón. Y como la gente no es tonta y no quiere inmolarse en nombre de un iluminado, cambiando a Jesús por Brian, gritó en la segunda parte: ‘¡Almada vete ya!’ y ‘¡Fuera, fuera!’. Un coor más que notable y diseminado por toda la grada.

Perdona sus pecados, líder. No saben de fútbol. Ni de estadísticas. Como los periodistas.

Se esperaba un Real Valladolid poderoso y con la moral por las nubes tras golear al Huesca. Y así fue. El Pucela, que repetía alineación, salió volcado y el Andorra no renunciaba a la posesión, por lo que el juego fue abierto y vistoso. Los blanquivioleta gozaron de varias oportunidades de marcar sin conseguirlo, dando así a Almada argumentos para su prédica.

Juric falló un remate de cabeza en plancha; Chuki, un uno contra uno ante Yaako, que paró dos disparos a Biuk. En la ocasión más clara local, al filo del descanso, el meta húngaro sacó un balón de gol a Juric que éste casi celebraba como marcado.

El Andorra llegó un vez con peligro pero casi anota, como un preludio de lo que pasaría en la segunda mitad. Bueno sacó un balón de gol en el minuto 25.

Acabó la primera parte con la sensación de que este Real Valladolid era parecido al de Huesca, pero con un pelín menos de orden y sin gol. Hacía falta paciencia, porque el rival era un caramelo que no agobiaba y dejaba muchos espacios.

Pero el líder de la secta no la tuvo. O no se mueve, o se mueve demasiado. El hombre no da con la tecla.

Tras un regreso de vestuarios tímido por parte local, con un tiro de Lautaro contestado por Guilherme mediante un paradón, se le ocurrió quitar a Ponceau, piedra angular del equipo, sólo porque tenía una amarilla. Como si un profesional que además no es defensa, no pudiera aguantar amonestado.

El efecto que su salida tuvo en el equipo fue como el de quitar la columna central del templo. Pero quién es un apóstol al lado del líder iluminado.

El equipo local comenzó a deshacerse y se acabó por disolver con la salida de Chuki. Meseguer y Lachuer, sus sustitutos, fueron bultos sospechosos, como Canós. Y el Pucela, que sólo había asustado con un tiro fuera de Biuk y otro de Federico blocado por el meta, comenzó a mirar más hacia su portería.

Los cambios del Andorra sí funcionaban y cada vez llegaba con más peligro ante un Pucela descuartizado, sin creación ni medio campo y dominado, que además se arrastraba por el campo. Min-Su, en el minuto 92, aprovechó un error albiviooleta en saque de banda para marcar, entrando por la izquierda. Otra derrota más en Zorrilla, donde lo que más ha hecho el Real Valladolid este año y esta temporada es perder.

La ilusión de resucitar se fue por el desagüe. Almada no sabe calibrar el verdadero valor de sus futbolistas ni apuesta por un juego que haga aflorar lo mejor de ellos.

Los líderes de sectas no están en la realidad ni dan vida. Más bien invocan al suicidio deportivo en masa. Siempre que las autoridades se lo consientan. Y las del Real Valladolid, más volcadas en la creencia personal que en la ciencia futbolística, parecen encantadas con él. Hasta que se quede solo.

El efecto que su salida tuvo en el equipo fue como el de quitar la columna central del templo. Pero quién es un apóstol al lado del líder iluminado. 

El equipo local comenzó a deshacerse y se disolvió con la salida de Chuki. Meseguer y Lachuer, sus sustitutos, fueron bultos sospechosos. Como Canós. Y el Pucela, que sólo había asustado con un tiro fuera de Biuk y otro de Federico blocado por el meta, comenzó a mirar más hacia su portería. 

Los cambios del Andorra sí funcionaban y cada vez llegaba con más peligro ante un Pucela descuartizado, sin creación ni medio campo y dominado, que además se arrastraba por el campo. Min-Su, en el minuto 92, aprovechó un error pucelano en saque de banda para marcar entrando por la izquierda. Otra derrota más en Zorrilla, donde lo que más ha hecho el Real Valladolid este año y esta temporada es perder. 

La ilusión de resucitar se fue por el desagüe. Almada no sabe calibrar el verdadero valor de sus futbolistas ni apuesta por un juego que lo mejor de ellos. Los líderes de sectas no están en la realidad ni dan vida. Más bien invocan al suicidio deportivo en masa. Siempre que las autoridades se lo consientan. Y la del Real Valladolid parecen encantadas con él.

FICHA TÉCNICA

Real Valladolid: Guilherme; Alejo, Tomeo, Torres, Bueno; Ponceau (Meseguer, min. 52), Juric; Federico, Chuki (Lachuer, min. 71), Biuk (Canós, min. 61); y Latasa (Arnu, min. 71).

Andorra: Yaako; Carrique, Gael, Molina, Martí Vilà; Martín (Domenech, min. 90), Akman (Le Normand, min. 90), Villahermosa; Nieto (Min-Su, min. 75), Lautaro (Olabarrieta, min. 60) y Jastin (Cerdá, min. 60).

Árbitro: Huerta de Aza.

Tarjetas amarillas: Ponceau, Molina, Bueno, Olabarrieta y Alejo.

Tarjetas rojas: No hubo.

Goles: 0-1: Min-Su (min. 92).

Incidencias: Estadio Zorrilla, 14.897 espectadores.

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