Los números rojos de Almada
El equipo blanquivioleta es el tercero que más dispara pero también el que más faltas hace, más balones pierde, más pases falla y sufre más pérdidas de posesión en Segunda

Almada da un pase de interior ante Sisi durante el entrenamiento del lunes.
«Ustedes (los periodistas) tendrían que ir más allá en el análisis de quedarse sólo con el resultado. Hay una cantidad de estadísticas que no cuentan, pero que lideramos».
Las palabras de Guillermo Almada en su rueda de prensa tras el partido frente al Málaga sonaron más a ruego que a imposición. Su equipo cada vez puntúa menos y se aleja de forma casi definitiva de los puestos de ascenso, cuando la Liga ha consumido poco más de un tercio.
Sin resultados, el uruguayo, convencido de que el único problema de su equipo es la falta de puntería, se aferra a las estadísticas. Y pide a los periodistas que las miren, quizá porque piensa que, en su simpleza, sólo ven el resultado. Desde estas líneas recogemos el guante del míster para analizar las estadísticas que le convienen... y las que no.
DISPAROS. La falta de acierto de cara a portería del Real Valladolid es innegable. Y Almada cuenta con suficientes argumentos como para pensar que si sus jugadores tuviesen la mira afinada, habría más goles que enmascarasen otras carencias del equipo que él no sabe atajar. Pero ese es otro apartado.
El Pucela es el tercer equipo que más dispara de la categoría y sin embargo es el cuarto peor goleador. Razones hay para la queja por parte de Almada, en cuanto a que él no puede salir al campo a rematar. Su equipo es el segundo que más lo hace fuera o al poste, el séptimo que más chuta entre palos y el líder en disparos bloqueados, en una exhibición de falta de puntería.
Pero también es el anteúltimo en tiros de falta. El balón parado no es lo suyo, pues es el conjunto de Segunda que más córners ha sacado y menos ha rentabilizado de cara al gol. Tanto en las faltas como en los saques de esquina, existe una querencia a sacarlos en corto que no se traduce en peligro para el rival, o a quitárselos de encima sin jugada ensayada, desperdiciando muchas acciones que podían ser peligrosas.
En total, el Real Valladolid es el 18º de 22 en porcentaje de disparos a puerta y, lo que es peor, el que menos porcentaje de efectividad tiro/gol luce en la categoría, con un escuálido 8,74 %. El Racing, líder de esta tabla, está en el 20,79%.
En la otra portería se produce un dato que es muy positivo. El cuadro blanquivioleta es el que menos disparos recibe de toda la Segunda División, lo que explica que sea el segundo menos goleado.
CENTROS. Otra estadística para sacar o meter pecho, según se mire. El Real Valladolid es el que más centra de toda la categoría de plata. Lidera también la lista de centros precisos y fallados, pero la proporción entre ambos es preocupante. De los 422 efectuados, 105 son buenos y 317 fallados. Es decir, tres de cada cuatro centros son malos. O los futbolistas blanquivioleta tiene los pies cambiados, o muchas veces colgar un balón es una forma de quitárselo de encima, ante la falta de planes y recursos en ataque, pues el Pucela no es de los que embota al rival. Es octavo en posesión, con el 53.1%.
FALTAS Y ENTRADAS. Los siguientes parámetros dejan claro que el juego del Pucela no goza precisamente de la continuidad que buscan todos los conjuntos que se basan en la elaboración, sino que está presidido por interrupciones que explican el hecho de que sea el equipo con menos juego efectivo de la categoría. Una estadística por la que se preguntó a Almada en una rueda de prensa y que él, con visible molestia, achacó a los rivales.
Quien elabora, quiere juego fluido. Y el Real Valladolid es el líder en entradas que terminan en falta de toda la Segunda. O sus jugadores están mal colocados y llegan tarde, o no saben defender. Pero esto último se cae con la solidez defensiva de quien recibe pocos goles.
El Pucela también es líder en entradas totales y en las que acaban con recuperación de balón. Si hay que entrar tanto para recuperar, es que falla la posesión. En el otro extremo, el equipo blanquivioleta es 12º en faltas recibidas. No le cortan tanto el juego como lo hace él.
BALONES DISPUTADOS. Líder en faltas, líder en entradas... no da la sensación de que el equipo de Almada sea de los jugones de la categoría pese a sus llegadas y disparos. Y la siguiente estadística refuerza esta idea, porque es líder en balones disputados, lo que ocurre cuando ningún equipo tiene la posesión. Y lo es para lo bueno y lo malo, pues también lidera las cifras en balones ganados y perdidos de esta forma. Tras 16 partidos, esta indefinición no es ninguna casualidad.
UNO CONTRA UNO. Una variante del anterior punto son los duelos individuales con balón dividido. El Real Valladolid casi calca el mismo parámetro. Es el equipo de los 22 de la categoría con más duelos individuales en el césped por el cuero, el que más pierde y el segundo que más gana. Con el Pucela en el campo, el balón no tiene dueño y es inatrapable.
POSESIÓN Y PASES. Para que haya un balón dividido, un equipo tiene que haberlo perdido. Y ése suele ser el Real Valladolid. Porque la estadística quizá más escandalosa junto a la de tiros a puerta fallados, es la de las pérdidas de posesión. El conjunto de Almada es de largo el que más registra, con 2.442. Para hacerse una idea de la magnitud de la cifra, cabe decir que el siguiente es el Castellón, con 2.357, que son 85 menos. El tercero es el Éibar con 2.220 (222 menos que el Pucela). Entre los armeros y el Deportivo, el que menos pérdidas registra, hay 381 balones de diferencia. La distancia del Pucela con los gallegos es de 603 posesiones perdidas.
Ligado a este punto se halla el de pases fallados, estadística que también lideran los albivioleta, siendo además los que más entregas yerran en campo contrario.
CONCLUSIÓN. A estas estadísticas cabe añadir dos. La suprema es la clasificación, que tiene al Real Valladolid a once puntos del ascenso directo, a tres del descenso y a seis del colista. La otra es el número de abonados que acude al campo, en franca regresión y no sólo por el mal tiempoy los horarios. Ante el Málaga se concitaron 12.788 espectadores, un 57% de los abonados. En general están cada vez más desilusionados con el equipo, y no sólo por su falta de gol, sino también de fútbol.
Este repaso a lo que es el Real Valladolid muestra un equipo sin una clara voluntad de creación, lo que provoca tanto balón perdido y dividido que a menudo acaba en falta; una evidente carencia en el remate, en balones que suelen llegar sin demasiada elaboración, y una firmeza defensiva que aun así es penalizada en sus escasos errores, a causa de los ataques rivales mejor organizados que el propio.
Si hubiese que definir al equipo de Almada en una frase, sería ésta: Ni juega, ni deja jugar.