Diario de Valladolid

La solución puede estar en casa

El equipo que mejoró en la segunda parte contra el Mirandés albergó siete canteranos, entre ellos cinco vallisoletanos

El iscariense Garri controla el balón ante el mirandesista Novoa.

El iscariense Garri controla el balón ante el mirandesista Novoa.REAL VALLADOLID

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El Real Valladolid no bordeó el ridículo sino que se zambulló de cabeza en él durante la primera parte frente al Mirandés. 45 minutos de canto a la nada y provocadores de bostezos ante la incapacidad para el gol de los locales, con un tiro lejano y fácil de Canós como único disparo a puerta.

En la segunda mitad, el Pucela mudó la piel... en parte. Continuó con su ceguera ante la portería, aunque en este tiempo disparó mucho más, hasta el punto de marcar al menos un gol. El taconazo del Ponceau rubricó un empate que supo a poco por las ocasiones falladas, pero al que endulzaron dos ocasiones finales diáfanas falladas por los rojillos.

Tras el descanso cambiaron algunas cosas. Una de las causas fue la charla, de tono y volumen imperativos, de Almada en el vestuario. Otra, consecuencia de la anterior, el arreón físico y mental de un equipo obligado al menos a puntuar, ante la desesperación de perder el tercer partido consecutivo, segundo en casa.

Pero hubo una que no debe caer en saco roto. El once blanquivioleta que acabó el partido presentaba nada menos que siete canteranos, cinco de ellos vallisoletanos. Lo hicieron mejor que las presuntas estrellas del equipo, el por ahora poco visible Lachuer y el ineficaz Federico, del que no se entiende cómo pudo acabar el choque sin ser cambiado.

Disputaron el partido entero dos jugadores que pegaron sus primeras patadas en Parquesol: Alejo y Torres. A ellos se unieron en la segunda parte Chuki, con el sello de La Victoria en sus botas; Garri, iscariense forjado en el club maderero hasta llegara la cantera pucelana; y el adoptado Arnu, palentino de nacimiento que llegó a los Anexos siendo alevín de segundo año.

A estos cinco futbolistas hay que añadir dos canteranos: el nigeriano Alani, llegado la pasada temporada al Juvenil A; y Delgado, mostoleño que fichó por el Promesas la también en la 24-25 y que acabó como pichichi del Grupo I de Segunda RFEF con 15 goles.

Por lo tanto fueron siete los jugadores de la cantera que acabaron el choque contra el Mirandés. Guilherme, Tomeo, Federico y Ponceau fueron los únicos forjados fuera.

Arnu entró en el minuto 83, Chuki y Delgado disfrutaron de casi media hora de juego y Alani sustituyó a Lachuer tras el descanso. El africano mejoró mucho la contribución del francés y dio la solidez al eje de la medular de la que carecía con su compañero. Garri, el mejor en la primera parte, parece haber arrebatado la titularidad a Bueno, mientras que Torres y Alejo están asentados en una defensa que presentó de inicio a fin a tres vallisoletanos.

Ante la escasa contribución de jugadores llamados a ser faros del Pucela como Lachuer, Federico, Latasa, Marcos André y un Ponceau que arregló algo con su gol, habrá que preguntarse si una cantera en la que también cuentan pucelanos como el lesionado Maroto, clave ante el Almería, y el pedrajeño Koke, puede sujetar las esperanzas del equipo. No se les debe echar todo el peso a ellos -tampoco lo soportarían- y los que más cobran deben de ir a más con el tiempo, pero muchas veces quien cree en lo que defiende se convierte en el mejor soldado.

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